Macron, Von der Leyen y Scholz, en el Elíseo, junto a los empresarios europeos. / R. C.

Rusia y Ucrania, una relación comercial mínima, pero también estratégica para España

Empresarios europeos, entre ellos el presidente de Iberdrola, se reúnen con Macron, Scholz y Von der Leyen para afrontar la respuesta a la crisis

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Aunque la invasión de Ucrania por parte de Rusia resulte aparentemente lejana, las relaciones comerciales de España con ambos países no resultan baladíes en determinados sectores como el energético, parte del agrícola e incluso la automoción. No son los grandes suministradores de productos y servicios, pero el papel que juegan en determinadas relaciones comerciales resulta clave y puede hacer daño a la economía española, sobre todo en términos de subida de precios. Esto es, de más inflación.

De todas las importaciones que recibió España en 2021, el 1,8% procedían de Rusia, al representar unos 6.000 millones de euros. De Ucrania llegaron otros 2.400 millones. Entre ambos, superan el 2%, pero están muy lejos de otros territorios como la Unión Europea. En cualquier caso, la energía está siendo uno de esos productos más impactados por la contienda bélica.

El propio Ministerio de Industria ha emitido una nota en la que indica que esta presencia empresarial y el volumen de importaciones y exportaciones con Rusia tendrá una repercución «muy limitada o nula», según la Secretaría de Estado de Comercio.

Desde Rusia llegan sobre todo combustibles y derivados del petróleo. En 2021 lo hicieron productos por un valor cercano a los 2.000 millones de euros. En otros lugares, más alejados en la clasificación de importaciones, se encuentran hierro y acero (151 millones), químicos (56 millones), aluminio (52 millones) o abonos (50 millones) para el campo.

Precisamente parte de los bienes importados de Ucrania están muy vinculados a la agricultura. Ese país es el conocido como 'granero de Europa'. De ahí recibimos más de 500 millones de euros en todo tipo de cereales, sobre todo maíz o trigo, fundamentales para fabricar productos tan básicos como el pan. También más de 300 millones de euros en todo tipo de aceites vegetales, sobre todo de girasol. Este producto es la base de las conservas que se comercializan en España, sobre todo de pescado, y cuyo coste podría verse alterado al tener que buscar las conserveras otros graneros de esta materia prima.

La industria del automóvil también se está viendo afectada por el conflicto. Más del 17% de las exportaciones a Ucrania fueron automóviles y tractores, y otro 8% maquinaria. En el caso de Rusia, España les vendió el año pasado maquinaria (un 17% del total) y automóviles (otro 10%).

Toda esta repercusión tiene nombres y apellidos. Por una parte, de medianas empresas que dependen del mercado ruso y ucraniano. Por otro, las grandes corporaciones con intereses en la zona. El ICEX indica que en Ucrania están registradas en la Oficina Económica y Comercial 30 compañías, y 130 en Rusia.

Grupo Antolín, Gestamp o Cie Automotive son algunas de estas firmas. También Técnicas Runidas o Acerinox. Todas ellas del ámbito industrial, Meliá tiene intereses en esa zona. De Rusia llegaron antes de la pandemia 1,3 millones de vistantes al año de los más de 80 millones que recibía España en 2019. E Inditex. El conglomerado cuenta con 80 tiendas en Ucrania. En Rusia tiene 500. En el caso ucraniano, sus establecimientos se encuentran cerrados por el conflicto.

Además, hay un gran magnate que tiene mucho que decir en la cadena de supermercados DIA. El empesario ruso Mijail Fridman ostenta un 77% del capital a través de su brazo inversor Letterone. Su entrada en DIA no ha estado exenta de problemas, incluso con demandas en la Audiencia Nacional, por la batalla empresarial generada por hacerse con el control de la corporación.

El impacto de las sanciones

En este contexto, anoche tuvo lugar una reunión estratégica entre el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el canciller alemán, Olaf Scholz, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y catorce empresarios de la European Round Table for Industry (ERT), entre los que se encontraba Ignacio Galán, presidente de Iberdrola.

El encuentro sirivió para impulsar vías de paz y estabilidad económica. Galán puso encima de la mesa ideas para evitar una recesión. Junto al ejecutivo, asistieron los primeros espada de Volvo, BASF, Vodafone, Airbus, Thyssenkrupp o Air Liquide, entre otros. Una de las cuestiones que se plantearon fue la relativa a la inestabilidad monetaria surgida de esta crisis, tras la depreciación del rublo. Además, preocupa la escalada del crudo, la inflación o el impacto de las medidas contra el Kremlin.