Román Rodríguez, en su despacho en la capital grancanaria / arcadio suárez

El FMI respalda la estrategia canaria: mejor las ayudas selectivas que una bajada fiscal general

El Fondo Monetario Internacional se desmarca de las recetas que llegan desde el espectro político conservador

N.M. Las Palmas de Gran Canaria

El Fondo Monetario Internacional (FMI) apuesta por seguir ayudando a empresas afectadas por la pandemia para que sean viables en el futuro, y para descargar algo el esfuerzo público, sugiere subir temporalmente los impuestos a las compañías que tienen beneficios «excesivos».

El FMI huye así de la tesis de una bajada generalizada de impuestos y cree más recomendables los retoques selectivos y las ayudas directas a sectores productivos.

Esa es la línea que está siguiendo precisamente el Gobierno de Canarias y que esta semana defendió en comisión parlamentaria el vicepresidente y consejero de Hacienda, Presupuestos y Asuntos Europeos del Gobierno canario, Román Rodríguez.

En contra de los planteamientos del Gobierno regional se encuentran, en cuanto a los partidos, Coalición Canaria y el Partido Popular, así como un sector del empresariado.

La tesis del FMI pasa por las ayudas directas a los hogares más vulnerables, para aumentar los ingresos de los más perjudicados, incluyendo compensaciones por la subida de la inflación.

En uno de los documentos presentados durante la primera jornada de su reunión de primavera y relativo a las deudas y retos que afronta el sector privado, el FMI también recomienda a los Gobiernos que «calibren el ritmo de su consolidación fiscal». Así, entiende que las economías más recuperadas pueden empezar a reducir las ayudas de forma «más rápida», pero advierte que quienes no estén en ese punto pueden sufrir aún perturbaciones y problemas a largo plazo.

En este sentido, la subida temporal de impuestos a las empresas con beneficios excesivos es una de las opciones que plantea el Fondo para «reducir la carga» que suponen las ayudas públicas a los Gobiernos.

«El principio general de las finanzas públicas es que debes encontrar dónde están los recursos e intentar compensar a quienes más sufren», dijo en respuesta el economista del Fondo Jean-Marc Natal, uno de los autores del informe, en una rueda de prensa virtual celebrada esta semana.

Según Natal, las características propias de una crisis como la causada por la pandemia hicieron que mientras unas compañías en determinados sectores sufrían duras consecuencias, otras -como el comercio electrónico o las firmas tecnológicas- lograran pingües beneficios.

La idea, por tanto, es que estas empresas que durante dos años se han beneficiado con la pandemia paguen un impuesto adicional y temporal que sirva para compensar a las más perjudicadas.

«Esto es algo que ya se ha hecho en otras ocasiones en el pasado, como por ejemplo después de guerras, y es una forma de redistribución», añadió el economista.

En este informe el Fondo expone diversas formas en las que los gobiernos pueden ayudar a las empresas afectadas por la pandemia.

Así, considera que dicho apoyo debe limitarse a circunstancias en las que ha habido un «fallo del mercado» pero también advierte que en los sectores más golpeados por la pandemia, que pueden arrastrar al resto de la economía, es mejor incentivar la reestructuración o la reconversión.

En cualquier caso, el informe recuerda que el impacto de la pandemia en el estado financiero de los hogares y las empresas ha sido desigual en el mundo, y depende mucho también de la composición económica por sectores de cada país.

Los servicios que se daban de forma presencial cayeron mientras la producción y las exportaciones de bienes y servicios sustitutos de los presenciales han mejorado.

Además, el mercado laboral del turismo y la hostelería sigue sin recuperarse dos años después de la pandemia, mientras en el lado contrario las logísticas y la construcción han visto mejoradas sus condiciones laborales, especialmente salarios.

La guerra en Ucrania, además, ha afectado en mayor medida a las cadenas de suministro y a los precios de la energía y los alimentos, cuyo encarecimiento también afectará a la capacidad de los hogares.