Entrevista a José Luis Bonet. Presidente de la Cámara de Comercio de España

«Las Cámaras han estado en la UCI y se están recuperando»

21/06/2019

El empresario catalán de 78 años y máximo responsable desde hace 53 años de la popular empresa de cava Freixenet, José Luis Bonet, preside desde 2014 la Cámara de España. Con motivo de una visita organizada por la Cámara de Comercio de Gran Canaria, Bonet concedió esta entrevista en la que analiza la situación política y economía de España y Cataluña, así como la de las organizaciones camerales.

— En la situación política actual parece inevitable que Pedro Sánchez sea investido con la ayuda de los independentistas, ¿es ésta una buena opción de Gobierno?

— Hay que esperar a ver qué pasa porque las negociaciones no se saben nunca como acaban. Yo lo que pienso, porque soy un optimista convencido, es que vamos a entrar en un período de mayor estabilidad y además, tal y como han ido los resultados de las elecciones, la política será centrada, que es lo que le conviene al mundo empresarial. Para el desarrollo de las cuestiones económicas es muy importante la estabilidad. En Cataluña es más complicado porque existe una lucha por el poder entre las distintas facciones independentistas. Allí va a ganar Esquerra Republicana (ERC) y es conveniente porque es un planteamiento más adecuado. Es posible llegar a alguna concordia porque ERC es una línea más propicia al entendimiento.

— Usted ha sido una de las voces más críticas con el procés, ¿cómo cree que va a acabar?

— No soy muy optimista en esto. Hay un problema muy serio que se plantea a largo plazo. En todo caso, exige que todos intentemos encontrar concordia. Ahora lo que hay es discordia no solo en el mundo político sino también en lo social, por la política. Hay un jaque a lo que ha sido el éxito de España en los últimos cuarenta años y que se asienta en la Constitución del 78, que puede ser reformada, pero dentro del procedimiento constitucional y donde existen principios fundamentales que no deben ser alterados.

— En los últimos meses muchas empresas han tenido que exiliarse, en sentido figurado, de Cataluña, por la deriva independentista y sin embargo, luego hay elecciones a la Cámara de Barcelona y sale elegido un empresario independentista.

— No se puede relacionar y si se hace hay que hacerlo bien. Las empresas no se fueron por capricho sino porque no tuvieron más remedio que irse. También se ha dicho que no es importante que las empresas se hayan ido porque quedan las plantas y los edificios pero sí es importante. Lo que sería bueno es que se solucionara la situación para que pudieran volver. En cuanto a lo de la Cámara de Comercio, se ha producido una ocupación de la organización por parte de los representantes de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), es un hecho, aunque hay irregularidades e impugnaciones. Se ha constituido un pleno y un comité ejecutivo con representantes de la ANC que han dicho una inconveniencia que espero que no pase de eso, que es que ellos van a politizar la Cámara y la van a utilizar para la independencia y la república. Eso es una aberración.

— Imagino que este tema le preocupa a usted y preocupa a muchos empresarios de la Cámara de España. ¿Prevé tomar medidas?

— Claro que me preocupa. Es evidente pero tengo la esperanza de que no vayan por el camino que han dicho sino por el de la defensa de los intereses generales de las empresas y se plantee el juego en estos términos. Obviamente si esta esperanza se ve defraudada, actuaré pero primero hay que darles un margen de confianza. Nosotros debemos ser leales institucionalmente. La Cámara de Comercio de España es leal con la Cámara de Barcelona. Si la Cámara de Barcelona, por las personas que la representan, lo pone en entredicho, ahí tendremos que actuar.

— Cuando dice que «actuará», ¿a qué se refiere? ¿qué herramientas tiene?

— Esto no tiene más respuesta que ésta: según hagan haré.

— Respecto a las Cámaras de Comercio, tras el cambio normativo ¿hay muchas regiones donde el proceso no haya culminado y sus organizaciones no estén aún constituidas?

— Faltan las andaluzas y las canarias. Hay una prórroga y habrá que esperar a ver si se constituyen y si no se logra, tendrán que pedir otra prórroga porque algún día tendrán que constituirse.

— ¿Podrán seguir viviendo las Cámaras de Comercio sin la cuota cameral?

— Sí, ya se está viendo. Algunas ya han alcanzado gracias a la aportación de las empresas el equilibrio y además, por fin, algunas administraciones, en este caso territoriales, como las comunidades autónomas, se han dado cuenta de que lo coherente es que haya una financiación pública de los servicios públicos que la ley ordena realizar a las cámaras. Algunas comunidades autónomas han ido por este camino, que es un camino por el que deberán ir todas las regiones e incluso el Gobierno de la Nación. No es coherente que las Cámaras tengan que asumir por obligación algunas funciones públicas y no tengan financiación pública.

— ¿El Gobierno de Canarias es de esos que se ha dado cuenta de la importancia de las Cámaras?

— Sí, hay que felicitarle porque se ha dado cuenta de que las Cámaras son necesarias y muy importantes y que debían compensar las funciones públicas que realizan por imperativo legal.

— Por tanto, a partir de aquí a las Cámaras solo les queda crecer, no?

— Sí. Después de haber estado unos años en la UCI las cámaras empiezan a recuperar la salud y como la salud de las cámaras es muy importante para la salud del país, esto hay que celebrarlo.

— ¿Deberían las tres cámaras insulares de la provincia de Las Palmas -Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura- volver a unirse en una provincial como era hace unos años para garantizar su pervivencia?

— Tienen que ponerse de acuerdo entre ellas y ver qué es lo mejor y actuar en consecuencia. Quizás tengan posibilidades que no han desarrollado. Hay que dejarlas para que hablen, piensen y se pongan de acuerdo. Lo que es seguro es que sea cual sea la solución, las apoyaremos.

— Centrémonos ahora en la economía, ¿es usted de los que considera que estamos en un nuevo ciclo recesivo o de los que cree que la situación actual es solo un bache?

— Yo, ya le he dicho, soy un optimista y creo que el crecimiento de España es robusto. Existe desaceleración pero se puede recuperar perfectamente. España tiene una oportunidad muy clara, a partir de la adaptación de las empresas a la internacionalización y a la revolución 4.0, la digitalización. Las cámaras tenemos ahí un papel central, en el sentido de que por nuestra condición de organismo intermedio de gestión de fondos europeos distribuimos a las cámaras para que lleguen a las pymes millones de euros para mejorar su competitividad y la internacionalización, que es una necesidad.

— Hay voces que advierten que la caída es más profunda.

— Son voces que hay que respetar y valorar. Uno puede estar de acuerdo o no. Yo no creo que vaya a ser un colapso y lo que vamos a decir a los empresarios es que no escuchen voces agoreras, que las consideren pero no las escuchen demasiado.

— Por el lado de los trabajadores, los salarios han subido pero siguen en niveles muy bajos, ¿para cuándo una recuperación?

— Aquí ha habido una crisis muy importante. Las empresas lo han pasado muy mal y la han superado en el sentido de que ya respiran. Los salarios se están recuperando ya y si las empresas siguen yendo a mejor, los salarios mejorarán también. Lo que no hay que hacer es ir por el camino del conflicto excesivo porque perjudica a empresas y a la larga a los trabajadores.

— El alza del SMI ¿será tan perjudicial como dice el Banco de España?

— Es un tema de equilibrio. El que los salarios mejoren beneficia al consumo pero si perjudica la competitividad es negativo.

— Vamos que revertir la reforma laboral, ni por asomo.

— Si la contrarreforma laboral perjudica la competitividad de las empresas no será bueno. La reforma ayudó sin duda al empleo.

— Si Pedro Sánchez se convierte en el presidente, ¿qué le pediría?

— Moderación, estabilidad y política centrada. Y si me pregunta por un asunto concreto, uno que me interesa mucho es que su Gobierno revierta la situación de la financiación de las cámaras y que financien desde lo público a lo público.