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El frenazo de la demanda por los precios agrava el riesgo de recesión

La OCDE constata la imparable subida de la inflación en todo el mundo, lo que lastra el consumo de los hogares y ralentiza las inversiones empresariales por las peores expectativas

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

Los precios siguen imparables en todo el mundo y el conflicto activo en Ucrania no hace más que dilatar la situación. En solo un año los precios de los alimentos se han encarecido un 12,6% y los de la energía se han disparado un 35,4% en el conjunto de la OCDE. La organización alerta este martes de una tasa de inflación disparada, alcanzando el 9,6% de media en mayo, un nivel que no se observaba desde agosto de 1988, hace 34 años.

Y la elevada inflación está afectando a toda la economía. Así lo revela el índice PMI de junio, alertando de que el crecimiento de la actividad empresarial de la eurozona se moderó hasta mínimos de los últimos 16 meses (52 puntos) precisamente por las subidas de precios y el deterioro de las expectativas. Esto alimenta el riesgo de «declive» para la economía europea durante los meses de verano que pueda desembocar en una recesión, tal y como ya alertó la semana pasada el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, quien señaló que la temible recesión podría llegar en 2023 si este entorno se mantiene.

En este sentido, la lectura de junio del PMI de la eurozona apunta a un crecimiento del PIB trimestral del 0,2%, una décima menos que en el primero, mientras que los indicadores a futuro como los nuevos pedidos y las expectativas empresariales de la encuesta «sugieren una caída de la actividad total en los próximos meses». Y es que el gasto de los hogares está siendo muy bajo por la presión de los precios, pero también la inversión empresarial está disminuyendo por unas perspectivas más sombrías y el endurecimiento de los tipos de interés a los que apunta el BCE.

De hecho, los datos publicados por la OCDE revelan que la inflación global sigue subiendo cuatro décimas más desde el 9,2% de abril y que ha aumentado en todos los países del grupo excepto en Colombia, Japón, Luxemburgo y Países Bajos. De hecho, diez de los 34 países de la OCDE registraron en mayo una tasa de IPC de dos dígitos, encabezando la tabla Turquía (73,5%), Estonia (20%) y Lituania (18,9%). Además, la inflación subyacente -que excluye el precio de los alimentos frescos y la energía- aumentó hasta el 6,4% en el conjunto de la OCDE, dos décimas más que el mes anterior.

Si solo se tiene en cuenta la inflación de los países que componen la Unión Europea (UE), la tasa baja al 8,8% en el mes de mayo, con España prácticamente en la media (8,7%), pero por encima de países del entorno como Reino Unido (7,9%), Francia (5,2%), Alemania (7,9%), Italia (6,8%) y Portugal (8%). La estimación preliminar de Eurostat para junio en la eurozona apunta al mayor repunte de la inflación de toda la serie histórica, hasta el 8,6%, mientras que la subyacente disminuye ligeramente al 3,7%. Los precios escalaron en todos los países salvo en Alemania y Países Bajos.

Los precios desploman la demanda en España

En España los precios de la energía se dispararon al 34,2% en mayo, y los de los alimentos un 11%. El primer cálculo del INE señala que la inflación se ha disparado al 10,2% en junio, su mayor nivel en 37 años, debido al gran encarecimiento de los carburantes y los alimentos. Además, la inflación subyacente está ya en el 5,5%, seis décimas más incluso que en mayo.

Este cóctel perfecto está hundiendo la demanda, pata fundamental del crecimiento económico en España. Los datos PMI de S&P Global indican que el crecimiento de los servicios en nuestro país está perdiendo ímpetu (54 puntos en junio frente a los 56,4 puntos de mayo) a medida que la elevada inflación comienza a afectar al presupuesto de las familias y de las empresas. Desde S&P Global explican que el lastre de la inflación sobre la actividad económica en España continuará en los próximos meses.

Por su parte, el Banco de España prevé que el episodio inflacionista continúe los próximos meses, aunque se moderen las altísimas tasas actuales. Eso sí, el organismo advierte en un artículo publicado este martes de que algunos riesgos están ganando relevancia en las últimas semanas, como la duración de la guerra, el impacto de la normalización de la política monetaria de los bancos centrales, la ejecución de los fondos europeos y la evolución de la pandemia, sobre todo por la política 'cero covid' de China.

Uno de los indicadores de la caída de la demanda es la bajada del precio del petróleo, que este martes ya estaba en 107,58 dólares el barril, lo que supone un recorte del 5,5% en solo un día.

El euro marca mínimos frente al dólar desde 2002

El cambio del euro frente al dólar cayó este martes a su nivel más bajo desde diciembre de 2002 ante los crecientes riesgos de recesión en la eurozona y la normalización de la política monetaria del BCE.

Así, el euro se cambia a 1,0285 dólares, su peor cruce desde finales de 2002, cuando este lunes había concluido la sesión en 1,0424 dólares, una caída del 1,3% en el día. El euro acumula una depreciación frente a dólar superior al 9% en lo que va de año.

El temor a una contracción de la economía del euro puede así pesar en el ánimo del BCE de acometer una normalización más agresiva de su política monetaria, después de anunciar una subida de tipos de 25 puntos básicos en julio, la primera desde 2011, y otra más en septiembre, cuya intensidad dependerá de las previsiones de inflación.