Los coches ‘chocan’ con la Covid-19

Los concesionarios venden nueve turismos y todoterrenos el primer día de la desescalada, nada que ver con los 233 de cualquier día de mayo del pasado año. El sector se muestra pesimista y reclama ayudas para mantener los ERTE y a la compra.

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ

El sector del automóvil ha iniciado la fase uno de la desescalada, con la apertura de los concesionarios, de forma muy tibia. El lunes, el primer día de apertura de los establecimientos de exposición y venta de vehículos tras dos meses cerrados se matricularon solamente 9 coches -7 turismos y dos todoterrenos- en todo el archipiélago. Se adquirieron también ocho motos y seis vehículos comerciales. 15 unidades en total que nada tienen que ver con las 233 que de media se vendieron cualquier día de mayo del pasado año. Estas operaciones, además, no fueron nuevas sino que estaban maduradas y se quedaron en stand by tras decretarse el estado de alarma.

La debacle con la que el sector arranca la desescalada hace prever que será uno de los sectores más castigados con la crisis del coronavirus. En un momento de parón de la actividad, con miles de canarios afectados por un ERTE y la previsión de aumento del paro -que ya está en tasas elevadas-, todo apunta a que los canarios retrasarán cualquier decisión de renovar o comprar un coche. Así lo entienden los responsables de las patronales canarias Fredica y Aconauto, Rafael Gallego y Yara de León, respectivamente.

«Este sector lo va a pasar muy mal», advierte Pombriego, que recuerda las peculiaridades de unas empresas que tienen que hacer frente a un elevado apalancamiento para tener stock en las islas. «En situaciones económicas adversas el consumidor no piensa en comprarse un coche sino en comer y pagar sus gastos más básicos», explica. De León asegura que «vienen tiempos complicados».

Uno de los principales factores de caída es el parón de los rent a car, que pesan más de un 25% en las matriculaciones mensuales. Sin turismo no habrá renovación de flota y por tanto, esa parte del mercado se pierde.

Tanto Pombriego como De León estiman que las ventas podrían caer a lo largo de este año entre un 40% y un 60%, una cifra que podría lastrar a parte de las empresas e implicar pérdida de empleo. Para evitar esta situación, ambos reclaman al Estado medidas de apoyo. Entre ellas, prorrogar los ERTE más allá del 30 de junio. El 90% de los casi 6.000 trabajadores del sector están hoy en un ERTE e irán saliendo en función de una reactivación que se prevé lenta. También piden ayudas para la renovación de los coches.