La propietaria de Lavandería Romeral, Yukonda Esparragoza (centro) junto a Botín en la sede de la empresa en el Polígono de Arinaga. / C7

Ana Botín viaja a Gran Canaria y 'rescata' a una pequeña lavandería con futuro pero muy tocada por la covid

Yukonda Esparragoza, propietaria del negocio, no lograba el 'sí' de distintas entidades financieras para refinanciar su deuda. Contactó con la presidenta del Santander y logró su apoyo. Botín viajó hace unos meses a la isla para conocer la empresa y ahora la pone de ejemplo en sus conferencias

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

La historia de Yukonda Esparragoza Jiménez, propietaria de Lavandería Romeral, es de esas que en tiempos de pandemia, de parón económico, ERTE, paro y pérdidas empresariales, hacen pensar que hay futuro más allá de la covid y, también, que los milagros existen.

De la noche a la mañana y por causa del virus, Lavandería Romeral pasó, como tantas otras empresas de esta región y de este país, de una abultada facturación a los cero euros. En su caso concreto, de ingresar dos millones de euros al año a la nada. Y todo, cuando la sociedad (premiada como mejora lavandería de España en 2018 y 2020) se había metido en una fuerte inversión para modernizarse y convertir esta pequeña empresa, de 33 empleados y especializada en el tratamiento de la ropa de hoteles y apartamentos turísticos, en una lavandería 4.0.

Y es que Lavandería Romeral no es una lavandería al uso y eso ha atraído la atención de la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, que no dudó en viajar hace unos meses a Gran Canaria para conocer a esta empresa y darle su apoyo financiero para 'salvarla' del cierre tras comprobar que era viable.

Esta lavandería se mudó del Castillo del Romeral al Polígono de Arinaga en 2018 para afrontar un ambicioso proyecto de modernización, ligado a la sostenibilidad, el respeto al medio ambiente, la digitalización y la conciliación familiar.

Además de instalar una planta fotovoltaica que abastece en su totalidad a la lavandería los días de sol, contar con un centro de formación -con el que se pretende profesionalizar y dignificar el sector-, un área de descanso para los trabajadores (dotado de sofás, televisión e internet) y una ludoteca (para los hijos de las trabajadoras), Lavandería Romeral instaló en 2018 un sistema de microchip (RFDI) con tecnología punta que permite hacer la trazabilidad de todas las prendas que lavan de forma rápida y con el mínimo contacto. Algo muy beneficioso en estos tiempos de covid.

Inmersa en un plan de gestión de residuos textiles de Canarias, con un proyecto de reciclaje y reutilización de tejidos de hoteles, y en el uso de agua desalada para lavar la ropa en la planta llegó la covid y todo se fue al traste.

Sin ingresos, con una abultada deuda no había más remedio que acudir a la banca a pedir la refinanción del crédito. Sin embargo, los plazos de contestación se alargaban mientras que la empresa se encaminaba a una suspensión de pagos inevitable.

Así que a Yukonda se le ocurrió una gran idea: contactar con Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander, para contarle su situación y pedirle ayuda.

La sorpresa de Yukonda fue mayúscula cuando Botín la respondió y se interesó por ella y su empresa. «Le dije que era una pena que una empresa como la nuestra, que era solvente y viable, se fuera al garete por la covid», indicaba ayer Yukonda. Tras una reunión telemática y presentar un estudio económico de viabilidad -que tutorizó un técnico de la Confederación Canaria de Empresarios-, Botín viajó hace unos meses a Gran Canaria junto a su consejero delegado, Rami Aboukhair, para conocer de primera mano la lavandería, el personal y el trabajo que realizan.

Muy sorprendida por las iniciativas puestas en marcha por una empresa tan pequeña (solo son 33 trabajadores) y su capacidad de transformación, Botín no dudó en apoyarla. Días después de la visita el Banco Santander confirmó a Yukonda la refinanciación del crédito al tratarse de una empresa, «ejemplo de éxito» y representativa del camino que deben emprender las empresas españolas.

«Gracias a este apoyo podemos afrontar las tensiones de tesorería que tenemos por la covid. Lo que nos ha pasado es como un milagro. Volvemos a respirar, a mirar hacia adelante. Sin esta refinanciación hubiéramos quebrado. Ahora podemos aguantar», indica Yukonda, que llegó de Venezuela a Canarias hace 28 años para estudiar Turismo en la ULPG y que, desde entonces, no ha dejado de trabajar y luchar. Aún hoy sigue estudiando y formándose para adaptarse a los cambios del entorno digital, crecer y «seguir dando trabajo a su gente.

Botín: «Como sociedad y país merce la pena salvar a esta empresa»

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, intervino la semana pasada en el Foro Económico Español 'Wake up, España', considerado el Davos de nuestro país, y su intervención se baso en contar el caso de Lavandería Romeral como ejemplo de empresa solvente y en peligro por la covid. «Traigo una buena historia que tiene todos los ingredientes: trabajo, superación, igualdad de género, inmigración exitosa, tecnología, internacionalización conciliación familiar, solidaridad y respeto al medio ambiente. No falta nada. Bueno, lo único que le falta es acabar bien», indicó Botín.

Según destacó, esta empresa «de éxito y socialmente responsable» es el ejemplo de miles de pymes que, pese a ser solventes e innovadoras, se han visto castigadas y afectadas por la covid.

«La CEO de Lavandería Romeral y sus trabajadores no necesitan voces para despertarse lo que necesitan son respuestas. La empresa es competitiva, innovadora y viable y cuando los turistas regresen volverán a la actividad. El negocio va a volver. El problema es saber si podrán aguantar hasta entonces», agregó Botín, que reclamó «capital y ayudas» para tener caja y poder seguir adelante hasta la recuperación. «Sin ayuda será muy difícil que lleguen a buen puerto y que esta historia tenga el final que se merece», indicó Botín, que aseguró que en España había miles de pymes y «yukondas» que requerían ser apoyadas al ser empresas viables y sustentadoras de empleo. «Nuestro futuro como país depende de salvar a estas empresas pero no hay más tiempo», concluyó.