El economista Santiago Niño-Becerra. / VIRGINIA CARRASCO

«La inflación se combate comprando y fabricando menos; empobreciéndonos»

El economista Santiago Niño-Becerra advierte de las consecuencias que las diferentes crisis traerán, sobre todo para los más jóvenes, en su libro 'Futuro, ¿qué futuro?'

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El tiempo ha transcurrido tan rápido en los últimos años, que la economía ha encadenado varias crisis económicas -pandemia y ahora la guerra de Ucrania- «sin haber superado del todo aún la recesión de hace una década». Es lo que sostiene el economista Santiago Niño-Becerra (Barcelona, 1951), quien desgrana en su último libro 'Futuro, ¿qué futuro?' (Ariel) el sistema que está por venir a partir del año 2023 como consecuencia del «declive del capitalismo». Mucha tecnología, sí, pero sobre todo un «empobrecimiento» de las generaciones que nacieron a partir del año 1996 y que, tanto en 2008 como ahora, viven en un contexto marcado por las crisis, la falta de trabajo y, ahora, una inflación que, según aclara el escritor, solo se resuelve fabricando y comprando menos.

-Hay una generación completa de jóvenes que no saben lo que es vivir en un periodo en el que no haya una crisis de por medio.

La crisis del virus aún no se ha pasado, porque los problemas creados en las cadenas logísticas siguen ahí y no se han resuelto. La anterior, la bancaria, comenzó en 2008 y tampoco se ha solucionado del todo. La crisis bancaria empieza en el 2008. Tampoco se ha solucionado del todo. En el libro no hablo de la invasión de Ucrania porque cuando se produjo, el libro ya estaba en las máquinas. Pero indirectamente sí que hablo porque hablo del cambio en el orden internacional que se está generando ya desde el año 1991, con la ruptura de la Unión Soviética y la eclosión de la eclosión de China. La demanda de trabajo está cayendo y a quien todo esto afecta más es a los jóvenes y personas de medianas edad, como las afectadas por el cierre de la banca.

-Pero parte de esos jóvenes sí están empleados y tienen aspiraciones.

Es verdad que muchos de esos jóvenes que van desde 1996 a 2008 están colocados. Lo que pasa es que están colocados de forma precaria. Otros 'millennial' se han establecido por su cuenta y yo no sé como acabará su negocio, después de aquella cantinela de que había que ser emprendedor. Muchos de ellos ni tienen coche ni vivienda y lo están pasando muy mal. Son los que van a sufrir el hachazo real, porque ahí van a sufrir toda la eclosión de la tecnología que va a desplazar puestos de trabajo a mansalva. Luego está otra generación posterior, la que va de 2008 a 2023, totalmente distinta, acostumbrados a una atmósfera de crisis, paro y carencias, muy tecnológicos y digitales.

-Se acaba de aprobar una reforma laboral para dar estabilidad a ese colectivo. ¿Será así?

Esa reforma laboral dice que los contratos tiene que ser indefinidos, pero no sé cómo se resolverá esto. Porque la tendencia a la que vamos es a la del trabajo bajo demanda.

-¿Realmente no habrá en el futuro trabajo para todos, como usted sostiene?

Es que ya no lo hay, sobre todo para los más jóvenes. El paro juvenil es superior al 30%, con datos de Eurostat. Y el que hay es precario o temporal.

-Son generaciones que incluso no pueden adquirir todo lo que desean por el efecto de la inflación.

-La inflación está afectando a todo el mundo. Pero ya hay familias que están desahorrando para comprarse una lavadora o para irse de vacaciones. Pero incluso en ese caso los jóvenes de la generación Z lo están viviendo doblemente mal, porque muy pocos están emancipados. Tienen falta de ingresos, renta y precariedad. La única vía que les queda es la renuncia a determinados productos o bienes.

-¿Cómo se combate esa inflación?

Hay una inflación que se genera por exceso de consumo, que se combate o mediante los tipos de interés. Como ocurrió hasta 2008. Y luego está la inflación estructural, que es la que tenemos ahora, que es una inflación por falta de oferta, lo que puede combinarse o no con exceso de demanda. Pero desde luego el problema es de oferta. Pensemos que ahora el problema que hay es de oferta y que suele venir. No siempre la inflación suele venir acompañada de un estancamiento del crecimiento, que es lo que pasó en los años 70. No creo que vaya a haber estanflación, es decir, crecimiento cero. Pero sí que va a ser un crecimiento muy bajo. La inflación no se combate con política monetaria. En los años 70 ya se demostró que no sirve, porque lo que falla es la oferta, no la demanda. La inflación se combate reduciendo la demanda, es decir, fabricando menos y comprando menos. Esto nos empobrece a todos, sí.

-Por lo tanto, ¿no está de acuerdo con las medidas recientes aprobadas por el Gobierno?

Ese plan es, en realidad, lo que podíamos haber llamado renta básica, es decir, la renta básica se puede conceder o bien con dando una cantidad de dinero cada cierto tiempo a una familia o una persona. Es decir, un parche. Lo que debería haber hecho es bajar los impuestos, como el IVA. Así se aseguraba que el precio de los combustibles bajase. Pero el problema de bajar impuestos es que la recaudación cae y España tiene un déficit muy elevado y eso es una situación muy complicada. No olvidemos que, además, el año que viene hay elecciones.

-Sostiene que el capitalismo está en declive. ¿Qué viene después?

Esto ya ha pasado otras veces en la historia. Esto que está sucediendo ahora no va a acabar con el capitalismo. Seguimos el capitalismo, pero con otro capitalismo, por ejemplo, cada vez está más en boga el pago por acceso al uso. Antes el objetivo era tener un coche propio. Hacia el año 2070,si se sigue cumpliendo la dinámica de que se ha cumplido hasta ahora, el nuevo sistema va a ser un sistema en el cual nosotros de entrada nos va a parecer muy triste, tristísimo, con una desigualdad absolutamente salvaje y un control demográfico donde la tecnología va a reinar.