Factura de la luz. / R. C.

Un recorte de cinco euros mensuales que supondrá 600 millones al Estado

La bajada del IVA al mínimo del 5% trata de amortiguar un repunte de precios incontrolados de la luz, que ya se han comido parte de las medidas del último año

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

En los últimos 12 meses, la factura de la luz se ha quitado de encima prácticamente toda la carga impositiva que pesaba sobre los recibos eléctricos. Los desbocados precios que el mercado de la energía ha marcado desde el pasado verano, con puntas en septiembre, diciembre, y sobre todo a partir de marzo por la guerra en Ucrania, ha obligado al Gobierno a intervenir la fiscalidad cuyo peso representaba casi una tercera parte de cualquier recibo. Con el anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de que el Consejo de Ministros del sábado reducirá el IVA al 5%, los impuestos apenas tendrán protagonismo.

De hecho, España será el país europeo con el IVA más bajo de la luz tras este año de crisis energética. La reducción al 5% supondrá, de media, un ahorro de unos 5 euros al mes para un recibo de unos 100 euros. Ese mismo recibo sería de más de 130 euros, con todos los impuestos que existían entonces.

Con el IVA menguado a la mínima expresión y el Impuesto Eléctrico al 0,5%, habrá que comprobar el efecto de la medida en el bolsillo de los ciudadanos. Aunque las perspectivas no sin, ni mucho menos, halagüeñas. La experiencia de los últimos meses con los impuestos rebajados ha revelado cómo el alza del coste de la electricidad prácticamente se ha comido un efecto visual de que los tributos eléctricos estaban rebajados. La luz ha subido mucho más de lo que han supuesto esas medidas aplicadas escalonadamente desde junio de 2021.

A partir de ahora, con otra reducción media de la factura de cinco euros por mes, el impacto se verá limitado por la tensión que sigue existiendo en el mercado eléctrico, con precios muy condicionados por el alza del gas. En cualquier caso, supone un alivio que se une a la excepcionalidad ibérica, con una rebaja media del 10% en el importe final con respecto a la posibilidad de que no se hubiera aplicado la medida, según apuntan cálculos de Transición Ecológica.

La palanca tributaria es una de las herramientas de las que dispone el Ejecutivo para apaciguar unos precios imparables vinculados a un coste del gas estratosférico en los mercados internacionales. El coste de la medida anunciada este miércoles por Pedro Sánchez tendrá un impacto de 600 millones de euros pr trimestre en las arcas públicas, según indican fuentes de Hacienda. El ahorro alcanza los 1.800 millones al trimestre junto el resto de medidas (prórroga de la rebaja del impuesto especial sobre la electricidad y suspensión del impuesto sobre el valor de la producción eléctrica) para el Presupuesto del Estado.

Hace ahora justo un año, otro Consejo de Ministros extraordinario aprobaba las primeras medidas para aplacar la subida de los recibos de la luz. Entonces, aplicó la primera rebaja del IVA eléctrico del 21% en el que se encontraba hasta entonces al 10%, el denominado tramo reducido.

El IVA es un tributo que se encuentra especialmente vigilado por la Unión Europea, que vela por su armonización para evitar distorsiones entre los Estados miembro. De hecho, cualquier modificación se encuentra supervisada por Bruselas. Esta obligación es a la que se aferraba a principios de 2021 la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, para descartar cualquier rebaja del IVA en la luz u otros productos o servicios. «Es una cuestión que no estaría en línea con lo que se marca por parte de Europa», llegó a asegurar en enero del año pasado. Sin embargo, pocos días despues el propio Ministerio aclaraba que «en ningún momento Montero habló de prohibiciones o sanciones y se limitó a recordar una opinión recurrente de la Comisión Europea cuando analiza la economía española y su sistema tributario».

Con la primera rebaja del IVA de la luz llegó también una suspensión de los impuestos eléctricos de generación que pagan las empresas productoras de electricidad, en el entorno del 7%. Una medida que aún se mantiene en vigor tras las prórrogas de los distintos planes de actuación económicos.

La siguiente rebaja impositiva de calado llegó a partir de septiembre de 2021. Tras un verano de precios récord, el Gobierno volvió a actuar con una rebaja que dejó el Impuesto Especial de la Electricidad, que también se incluye en todas las facturas, en el mínimo posible del 0,5%. Este tributo también se encuentra vigilado por la UE, que establece ese suelo del que no se puede desprender el recibo. Hasta ese momento, se encontraba en el 5%.

Entre otras medidas, aunque no ligadas a los impuestos, se encuentra en vigor una reducción de los cargos eléctricos. Esto es, la parte fija que se paga en cada recibo -independientemente de que se encienda la luz de una casa o no-, que sirve para pagar a las antiguas renovables, la insularidad o el déficit eléctrico acumulado en más de dos décadas.