A. Gómez

Las gasolineras adelantan 33.000 euros al mes para sufragar la ayuda de 20 céntimos

Algunas han pedido financiación al banco para hacer frente a ese gasto extra, que Hacienda les está devolviendo dos semanas después

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

Todos los conductores españoles se benefician de una bonificación de 20 céntimos por litro de carburante desde que el pasado 1 de abril entrara en vigor el plan anticrisis del Gobierno que, tras los tres meses de vigencia aprobados, se prorrogó hasta el 31 de diciembre de este año. Desde aquel 1 de abril las estaciones de servicio de España han tenido que estar adelantando el dinero que se descuenta a los conductores de su propio bolsillo -la denominada tesorería- y esperando a que desde Hacienda les ingresaran cuanto antes estas cantidades.

Estos anticipos son muy voluminosos por la alta cantidad de carburante que compran las gasolineras cada mes. Concretamente, desde la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) aseguran que están teniendo que adelantar, de media, más de 1.000 euros al día o, lo que es lo mismo, unos 33.000 euros al mes. Unas cantidades que para muchas supone un desembolso «inasumible» por el que deben pedir financiación a los bancos, con los consiguientes intereses.

Nacho Rabadán, director general de CEEES, explica a este periódico que se está «confundiendo petroleras con gasolineras» y que la mayoría -concretamente el 70% de sus asociados- son pymes familiares. «A nadie se le ocurriría pedir este esfuerzo económico a las pymes de cualquier otro sector. Supone vender a pérdidas y que te devuelvan el dinero un mes después», señala.

«La gente confunde petroleras con gasolineras»

Nacho Rabadán, director de CEEES

Y eso que, reconoce, los funcionarios públicos están haciendo un «gran trabajo» y están consiguiendo que Hacienda les ingrese el dinero adelantado «en un plazo de entre 10 y 14 días», pero si la Administración se colapsa o ahora en verano tiene menos personal, podría darse el caso de que se llegara a abonar lo adelantado en agosto en el mes de octubre. «El decreto del Gobierno está tan mal hecho que incluso prevé que la Administración pueda pagarnos a 45 días», algo que destrozaría su tesorería.

«Es la tormenta perfecta», lamenta Manuel Jiménez, presidente de Aesae (Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas), ya que al «problema» de tener que adelantar el dinero se suma que el carburante no cuesta lo mismo que hace un año. Concretamente, los combustibles costaron un 34,3% más el pasado mes de julio que doce meses antes. Los datos del INE indican que pese a la caída del 2,1% de junio a julio, en lo que va de año se han encarecido un 27,1%.

Ante esta situación, algunas gasolineras 'low cost' han tenido que cerrar, aunque Jiménez asegura que aún no tienen datos para saber cómo de profunda está siendo la crisis en el sector. «Anticipar el dinero merma la liquidez de las empresas. Estamos en una situación tensa de liquidez y se está teniendo que pedir financiación al banco», asegura el presidente de la asociación.

Cargas administrativas

Y estos anticipos suponen también más cargas administrativas para las estaciones de servicio, que tienen que enviar facturas y datos concretos a Hacienda y, cuando se lo requieren, a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Nacho Rabadán denuncia que estas cargas administrativas en ocasiones son «muy onerosas» porque han obligado a algunas empresas a contratar a una persona que se ocupe específicamente de todo el papeleo o a que alguien de la plantilla se haga cargo, en una época del año que suele haber más carga de trabajo por los viajes en coche en vacaciones.

«Algunas 'low cost' están solicitando convertirse en automáticas para reducir costes de personal»

Manuel Jiménez, presidente de Aesae

Ante este escenario de subida de costes, la asociación de las 'low cost' asegura que están recibiendo bastantes llamadas de algunas de sus estaciones de servicio que quieren convertirse en automáticas. «En esta situación de estrechez, se intenta cambiar al modelo más económico», indica Jiménez, que detalla que después del carburante, el gasto en personal es el más voluminoso para estas empresas.

Desde que entró en vigor la bonificación de los 20 céntimos, el coste del petróleo ha ido descendiendo (el máximo lo tocó a mediados de mayo cuando un barril de Brendt cotizaba a 123 dólares frente a los 96 actuales). Por ello, aunque con menos rapidez, el precio de los carburantes también ha ido descendiendo. La gasolina llegó a tocar su máximo en 2,15 euros el litro el pasado 17 de junio, mientras que el diésel ascendió hasta los 2,10 euros el 23 de junio. En cambio, este lunes el litro de gasolina estaba de media a 1,81 euros, mientras que el diésel se pagaba a 1,80.