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El gasoducto que pide Alemania podría estar operativo «en 8 meses» desde Cataluña hasta Francia

La ministra Ribera confirma que ya ha hablado con el vicecanciller alemán y celebra que se esté valorando esta propuesta a la que Francia se oponía

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

Alemania está buscando todo tipo de alternativas a la alta dependencia del gas procedente de Rusia. La última, sustituir este suministro procedente de Moscú por otro desde Argelia a través de la construcción de un gasoducto que una Portugal y España con Europa Central a través de Francia. La vicepresidenta y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, valoró «positivamente» la propuesta y confirmó que ya ha estado en contacto con el vicecanciller federal y responsable de Economía, Robert Habeck, quien ha afrontado en estos meses «una situación muy complicada» por la dependencia del gas de Rusia, de donde recibía más del 50% del suministro hasta hace unos meses.

El plan llevaba encima de la mesa «desde hacía décadas», pero siempre había contado con la oposición de Francia, algo que parece que ahora estaría solucionado ante la gravedad de la situación. El propio canciller de Alemania, Olaf Scholz, confirmó que ya había entablado conversaciones sobre ello con el presidente francés, Enmanuel Macron, y con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

España, que tiene la mayor capacidad de regasificación de toda Europa, ya había ofrecido desde el inicio de esta crisis energética con Rusia aumentar las interconexiones de la Península con Europa Central. El problema es cuánto tiempo llevaría la construcción de esta gran infraestructura. En palabras de Ribera en TVE, este plazo podría reducirse a «ocho o nueve meses» por el lado de la frontera sur, es decir, la parte del gasoducto que conectaría España con Francia a través de los Pirineos catalanes , y de ahí que se suministrara esta energía al resto de la Unión Europea (UE).

El canciller alemán ya ha conversado con Macron para desatascar un proyecto que lleva «décadas» en la mesa

Estos plazos serían viables siempre que Francia también trabajase en su parte de territorio para lograr conectar el suministro de gas procedente de Argelia a través de España con el resto del continente europeo. «La emergencia energética que vive la UE permite activar esta solución que ha estado durante décadas encima de la mesa», lamentó Ribera, que recordó que el resto del continente existe «una especie de esqueleto central de gasoductos» que conecta muchos países, pero que la Península Ibérica «nos quedamos aislados» por la frontera con Francia.

En el futuro, hidrógeno

Por ello, la ministra consideró que es un proyecto europeo que debería contar con financiación de Bruselas por el problema energético que tiene la UE tras la invasión rusa de Ucrania y que ha obligado a los países a tomar medidas en empresas y hogares para recortar su consumo eléctrico un 15% -en España, un 7%-. Además, incidió en que debería proyectarse a largo plazo para que este canal tenga una vida útil de «30 o 40 años» y permita además transportar otras energías renovables en el futuro cuando «el hidrógeno verde tenga un mayor peso». La ministra puso como horizonte el año 2040.

Ribera cree que parte del proyecto debe financiarse por la UE y que el canal sirva en el futuro para transportar hidrógeno

Actualmente la única conexión gasística que tiene España con Francia es un doble gasoducto que transcurre bajo la parte occidental de los Pirineos, uno en Irún y otro en el Pirineo navarro. Entre ambos apenas pueden exportar 8.000 millones de metros cúbicos al año, cuando los expertos calculan que la capacidad regasificadora podría elevarse diez veces más. El segundo proyecto, el Midcat, que transcurre por Cataluña y termina en Girona, estaba previsto que doblara este volumen de envío pero quedó paralizado en 2019 después de haber invertido en él 440 millones de euros por su elevado coste y la decisión española y francesa de apostar por las energías renovables. Sin embargo, desde el estallido de la guerra, se ha retomado y España ha planteado a la UE que ayude a financiar la construcción de los poco más de 200 kilómetros que faltan entre Hostalric (Girona) y la localidad francesa de Barbaira.

Hasta un 30% más de capacidad exportadora

La vicepresidenta dio además dos soluciones más que estarían disponibles antes que el gasoducto. Por un lado, la mejora de la infraestructura que ya existe a través del País Vasco, instalando un «compresor adicional» que permitiría aumentar entre un 20% y un 30% el envío de gas por esta vía hasta Francia, lo que aliviaría «en un plazo mucho más corto» parte del problema.

Por otro, fortalecer el puente marítimo para que las infraestructuras existentes puedan recibir más barcos metaneros que transporten gas licuado hasta España y desde aquí llevarla a otros países europeos, como al puerto italiano de Liborno, explicó Ribera. En concreto, la ministra confía en que a partir de diciembre sea posible «aprovechar mejor los recursos que tenemos en Gijón» para aumentar el volumen de exportaciones de gas por barco al resto de Europa.