El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire. / EFE

Francia apuesta por responder al plan de incentivos de EE UU con una iniciativa europea similar

El ministro de Finanzas francés asegura que la UE tiene capacidad para descarbonizar y reindustrializar el continente

OLATZ HERNÁNDEZ

El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, ha asegurado este lunes que «la mejor respuesta» al plan de incentivos estadounidense para la transición verde de más de 350.000 millones de euros, sería desarrollar una iniciativa similar a nivel europeo. «Europa tiene una capacidad masiva de reindustrializar y descarbonizar el continente», ha apuntado. Ha defendido, igualmente, que se debe poner la innovación al servicio de ese fin y que frenar la inflación «debe ser una prioridad».

Le Maire ha hecho sus declaraciones a su entrada al Eurogrupo, este lunes, en la sesión en la que el irlandés Paschal Donohe ha sido reelegido como presidente del Eurogrupo. En esta misma reunión, los países del euro se han comprometido a limitar las ayudas a los más vulnerables en 2023. Siguen así las indicaciones del Banco Central Europeo (BCE) que pedía medidas focalizadas y dirigidas a los más necesitados, ya que las medidas generales -el 70% de las adoptadas durante la crisis energética- podrían mantener al alza la inflación. En ese sentido, la eurozona se ha abierto a medias estudiadas, como un modelo de fijación de precios de la energía a dos niveles, que permitirá reducir el impacto del aumento del coste de la energía y, al mismo tiempo, fomentar una reducción del consumo.

A ello se suma la preocupación europea en torno a la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) de Estados Unidos. En su discurso en el Colegio de Europa, en Brujas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró el domingo que «la UE debe actuar para evitar que las inversiones vayan al otro lado del Atlántico». La norma promovida por Washington «debe hacernos reflexionar sobre cómo mejorar nuestras ayudas estatales y adaptarlas al nuevo entorno», apuntó.

Insistió en que Europa «tiene que hacer los deberes» para «mitigar las desventajas competitivas». Propuso, por tanto, flexibilizar las ayudas públicas, plantear una política industrial común y una mayor cooperación para la transición verde y la producción de componentes críticos.