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En vilo por el futuro de Thomas Cook

En vilo por el futuro de Thomas Cook

El operador de viajes buscaba ayer un acuerdo ‘in extremis’ para evitar la quiebra. 600.000 turistas se encuentran ahora disfrutando de sus vacaciones gracias al gigante empresarial y algunos se vieron retenidos ayer en sus hoteles

Canarias7 / Efe / Las Palmas de Gran Canarias / Londres

Miércoles, 15 de julio 2020, 11:56

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El futuro incierto del operador de viajes Thomas Cook, en busca desesperada de un rescate financiero para evitar la quiebra, mantenía ayer en vilo a miles de turistas, algunos de los cuales se habían convertido de hecho en rehenes en sus destinos.

Nada menos que 600.000 turistas -150.000 del Reino Unido- se encuentran actualmente en destinos extranjeros con paquetes vacacionales gestionados por Thomas Cook, y muchos sufren ya los estragos financieros del operador.

A un grupo de turistas alojados en el complejo de playa tunecino Les Orangers, en la ciudad de Hammamet (cercana a Túnez), los dueños del hotel les impidió abandonarlo hasta que hayan sido abonados todos los costes extra derivados de su estancia.

Muchos de esos clientes se negaron en redondo a pagar «tasas extra» pues ya lo habían hecho previamente mediante el touroperador, que es el que debe dinero a los complejos.

En declaraciones a la emisora Radio 5 Live, Ryan Farmer, uno de los afectados, aseguró que se sienten «exactamente» como si estuvieran «retenidos como rehenes».

Es solo uno de los numerosos episodios de este tipo. Otra clienta, Chloe Hardy, planeó su próxima boda en octubre en Grecia gestionando, en junio de 2018, sus reservas con Thomas Cook.

No solo planea viajar con su prometido, sino que organizó los vuelos de otros 33 familiares en paquetes por valor de más de 33.000 libras (unos 37.000 euros).

Ahora aguarda con angustia el desenlace y admite que la situación ha generado en su entorno «gran preocupación y estrés».

Thomas Cook, que emplea a 20.000 trabajadores -9.000 en el Reino Unido- y anualmente ofrece servicios a 19 millones de personas en 16 países, podría tener los días contados tras 178 años de historia. Sus directivos buscaban ayer in extremis una resolución en un encuentro de emergencia en Londres con su principal accionista y acreedores en la sede del bufete de abogados Slaughter & May, en la City de Londres -centro financiero-. El resultado de esas negociaciones podría conocerse hoy, justo antes de la apertura de los mercados bursátiles, donde Thomas Cook había registrado notables pérdidas en los días precedentes. La supervivencia del grupo depende de que se logren los 200 millones de libras (226 millones de euros) que le exigen entidades bancarias, entre ellas el RBS y el Lloyds, como fondos adicionales.

Thomas Cook ha indicado que comprende la «inquietud» de sus clientes y asegura que, por ahora, sus vuelos «continúan operando con normalidad». De hecho, así fue ayer.

La firma había previsto sellar la pasada semana un paquete de rescate con su mayor accionista, el conglomerado chino Fosun, por 900 millones de libras (1.023 millones de euros) pero fue retrasado por la petición de los bancos de nuevas reservas cara al invierno.

Desde diferentes sindicatos -como Unite o el de trabajadores de transporte- instan ahora al Ejecutivo a que interceda, al tiempo que Balpa -el grupo que representa a los pilotos de aerolíneas- ha pedido al Gobierno que asegure que el banco RBS -en su mayoría nacionalizado- retire su exigencia económica al grupo.

Un portavoz gubernamental afirmó ayer que si bien las «circunstancias financieras de negocios individuales son un asunto comercial, el Gobierno y la Autoridad Civil de Aviación siguen de cerca la situación».

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