Juan José López Pacheco, fundador de Terra Fecundis, en Marsella. / afp

La Justicia francesa multa con más de 80 millones de euros a la empresa murciana Terra Fecundis

El tribunal de Marsella condena a la entidad por fraude en los contratos de trabajadores agrícolas extranjeros

EP

La Justicia francesa condenó este viernes a la empresa murciana Terra Fecundis a pagar más de 80 millones de euros (85 millones de dólares) por fraude en los contratos de trabajadores agrícolas extranjeros en violación de las normas laborales.

El tribunal de Marsella, que tenía que fijar ahora los intereses civiles, condenó a la empresa a abonar esta cantidad millonaria a la seguridad social para «reparar el perjuicio financiero», provocado por no abonar las cotizaciones y contribuciones sociales debidas. «Es una decisión muy satisfactoria pero también frustrante porque los trabajadores agrícolas que no se atreven a actuar por miedo a represalias no obtendrán una reparación directa», dijo el abogado del sindicato CFDT, Vincent Schneegans.

De 2012 a 2015, Terra Fecundis envió a más de 26.000 trabajadores agrícolas, oriundos en su mayoría de Ecuador y de otros países de Sudamérica, a propiedades agrícolas del sur y del sureste de Francia. «Se trata del caso más importante de fraude a la seguridad social juzgado en Francia», aseguró el abogado del organismo Urssaff para la región Provenza-Alpes-Costa Azul, Jean-Victor Borel, durante el proceso en mayo de 2021.

El 8 de julio, la Justicia ya condenó a la empresa, oficialmente con sede en Murcia (sureste de España), a 500.000 euros de multa por «dumping» laboral. A tres dirigentes se les impuso 100.000 euros de multa y una pena de cuatro años de prisión en suspenso. A la compañía se la condenó por incumplir la legislación europea sobre trabajadores desplazados, que permite a empresas a enviar a su personal a otro país europeo para misiones limitadas en el tiempo.

Aunque Terra Fecundis pagó a estos trabajadores con el salario mínimo francés, abonó sus cotizaciones sociales en España, donde son un 40% inferiores, por lo que esta mano de obra resultaba más barata y rentable para los agricultores franceses. El juicio sacó además a relucir las precarias condiciones laborales de los temporeros. A algunas de las explotaciones las llamaban «Guantánamo», en referencia al centro de detención estadounidense en Cuba, o «La Cárcel», señaló el presidente del tribunal en la audiencia.