El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán. / R. C.

Iberdrola gana un 3% más a pesar del desplome en España por los precios

El grupo, que obtiene un beneficio de 1.058 millones de euros, apunta que el mercado nacional ya aporta menos de un tercio del resultado

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Iberdrola ha cerrado el primer trimestre del año con un beneficio neto de 1.058 millones de euros, lo que supone un incremento del 3% con respecto al mismo periodo del año pasado. La compañía sostiene que este incremento se debe a las inversiones realizadas y a la aportación internacional de sus negocios en los países donde opera, pero no así en el caso de España donde el resultado se ha desplomado un 29% por la crisis de precios energéticos, según la firma.

El crecimiento en los negocios internacionales -un 33% de Avangrid en Estados Unidos y un 20% Neoenergía en Brasil- compensa el resultado adverso de Iberdrola España, que registra una caída cercana a un tercio hasta los 337 millones de euros, debido «a los altos precios de la energía que no ha traspasado a sus clientes a los que ha vendido la energía a precios fijos acordados previamente», indica Iberdrola. Las acciones de la compañía caen a esta hora más de un 1% en Bolsa.

España ya supone menos de un tercio del beneficio total del grupo. El 80% de la energía vendida a los clientes de mercado libre de Iberdrola está a precios que se sitúan entre la mitad y un tercio inferior a los precios de la tarifa regulada.

Iberdrola continua con su estrategia de apuesta por las energías limpias para acelerar la transición energética y la descarbonización del planeta. Para ello, la compañía ha invertido casi 10.000 millones de euros en los últimos 12 meses. Con más de 2.100 millones de euros en el primer trimestre del año, el grupo ha dedicado más del 90% de este importe al negocio de redes inteligentes y a renovables.

Un 80% de la inversión se ha destinado a mercados internacionales, destacando el 32% de Estados Unidos, el 18% de Brasil, el 15% de Reino Unido y el 14% de otras áreas geográficas internacionales.

El beneficio bruto de explotación (Ebitda) ha aumentado un 5% en el primer trimestre de 2022, hasta los 2.951 millones de euros gracias al buen comportamiento de Estados Unidos, Brasil y el área internacional.

Por negocios, el área de redes crece un 20% en este periodo, hasta los 1.587 millones de euros, mientras que el negocio de producción de energía y clientes cae un 6,8%, hasta los 1.360 millones de euros, afectado principalmente por los altos precios de la energía, la baja producción renovable y la parada no programada de la planta nuclear de Cofrentes -ya solucionada-, que forzaron a la compra de energía en el mercado de casi 4,5 TWh.

Respecto al contexto actual, el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, considera qeu la crisis «demuestra la necesidad de acelerar la transición energética para alcanzar la autonomía energética en Europa y descarbonizar nuestra economía. Para ello, se necesitan soluciones basadas en el marco europeo y en un diálogo continuo entre los agentes y las administraciones».

A pesar de la incertidumbre regulatoria en España, Galán ha reafirmado las previsiones de crecimiento de beneficio para 2022, gracias a cinco factores principalmente: los más de 3.800 MW de capacidad instalada adicional prevista para este año y los 4.000 millones de euros de inversión en redes que contribuirán al resultado de este ejercicio; el crecimiento adicional de Estados Unidos y Brasil por las inversiones; el positivo impacto de las divisas y la mejora de los márgenes del negocio minorista en Reino Unido. Con estos elementos, Iberdrola espera alcanzar un beneficio neto de entre 4.000 y 4.200 millones de euros, que permitirá una distribución de dividendo para 2022 en línea con el mismo, fijando un suelo de 0,44 euros por acción.

Por otra parte, el consejo de administración propondrá en junta de accionistas la aprobación de un reparto de dividendo complementario correspondiente a 2021, de, al menos, 0,27 euros por acción, que se sumarán a los 0,17 euros por título abonados en concepto de dividendo a cuenta en febrero.

La compañía ha destinado más de 1.121 millones de euros de las inversiones en renovables en el primer trimestre de 2022. Este impulso inversor ha permitido que el grupo instale 3.500 nuevos megavatios (MW) renovables en los últimos 12 meses – 1.218 fotovoltaicos, 1.136 MW eólicos terrestres, 998 hidroeléctricos y 111 MW de baterías- y alcanzar los 38.300 MW de capacidad renovable en todo el mundo.

En la actualidad la compañía cuenta con 7.500 MW en construcción y una cartera de proyectos que asciende a 90.000 MW. Por países, la compañía ha acelerado el desarrollo en las regiones con más ambición climática y marcos regulatorios más estables, como Estados Unidos -con más de 22.100 MW en cartera-, Reino Unido -15.400 MW- y otras áreas geográficas internacionales -con 24.800 MW- entre las que se incluyen países como Suecia, Alemania, Australia, Polonia o Japón.

Una de las principales plataformas de crecimiento del grupo se encuentra en el desarrollo de proyectos eólicos marinos, donde ya tiene 1.258 MW en operación. Durante el primer trimestre, la compañía ha alcanzado importantes hitos en energía eólica marina, como la autorización para los 2.900 MW de East Anglia Hub en Reino Unido o los acuerdos de compraventa de energía para el parque de Commonwealth Wind en Massachusetts, Estados Unidos, que supondrá una inversión de 4.000 millones de euros con 1.232 MW. Gracias a los nuevos proyectos, la compañía tendrá en operación 7.000 MW eólicos marinos para 2027, de los que 2.600 MW están ya en construcción.

Dentro del negocio de redes, el grupo ha invertido casi 800 millones de euros, en línea con la estrategia del grupo de aumentar y reforzar una infraestructura clave para la transición energética y la electrificación de la economía. Estados Unidos y Brasil aportan conjuntamente el 64% de la inversión, mientras que el 36% restante lo aportan España y Reino Unido. Entre los proyectos más destacados de este trimestre, cabe señalar la aprobación provisional por parte del regulador del mercado eléctrico británico (Ofgem) para la construcción de la línea de transmisión eléctrica que unirá Escocia con el noreste de Inglaterra, con una capacidad de 2 gigavatios (GW), que se espera entre en servicio en el año 2027.