Tribuna Libre

Hacemos un receso

31/10/2018

Con una sola palabra podríamos definir lo que ha sucedido en los mercados esta semana: volatilidad. Los movimientos de esta semana han borrado las ganancias del Dow Jones y el S&P 500, los principales índices que aún se mantenían en verde en el año. El miércoles, la bolsa estadounidense sufrió el mayor desplome desde agosto de 2011 con el Nasdaq, el índice tecnológico, recogiendo un 4,4% de caída al cierre de la sesión, y donde empresas como Amazon pulverizaron un 6% de rentabilidad, o lo que es lo mismo 51.000 millones de dólares; un día más tarde, la misma empresa se disparó en bolsa un 7%, es decir, ganó 57.000 millones de dólares, y el viernes perdía un 9% al momento de escribir estas líneas, o lo que es lo mismo, 87.000 millones -Aena, la empresa de gestión aeroportuaria, capitaliza 20.000 millones... se ha esfumado el equivalente a cuatro Aena, o a 19 empresas de nuestro Ibex35-. Lo que provocó la subida fue la presentación de resultados; la caída, un ajuste en las previsiones para los próximos trimestres.

Estábamos acostumbrados a asociar la volatilidad con el tamaño y sector de la compañía. Cuando se presentan resultados en línea de lo esperado o se mejoran/empeoran algo las previsiones, lo normal es que la cotización reaccionara con subidas en el rango de 300-400 puntos a lo sumo, pero esta semana todo se ha magnificado. Siguiendo con el ejemplo de Amazon y la idea con la que iniciaba el artículo, la volatilidad de la acción ha pasado del 30% en un periodo de un año, al 86% en los últimos cinco días.

La corrección no sólo sucede en EE UU, en Asia, las bolsas cotizan ya a mínimos de 20 meses y en Europa la cotización está en mínimos de 22 meses. A pocos días de que finalice el mes, todo parece indicar que este octubre se va a convertir en el peor mes desde los últimos seis años. El Brexit, las tensiones geopolíticas y el populismo en Europa son factores de riesgo que nos han estado acompañando desde hace más de dos años, ¿qué ha pasado para que estemos así?

El actual entorno es diferente al que generó las caídas a principios de mes. En la etapa anterior, el incremento de rentabilidad en el bono estadounidense de 10 años fue lo que condujo a correcciones en las acciones, lo que sugería movimientos técnicos. Lo que se está viendo ahora es un flujo hacia activos que suelen actuar como refugio, deuda del gobierno y oro, desde las acciones. Los diferenciales de crédito y de liquidez no se han estrechado, así que pareciera que vamos camino de un ajuste.

Y es que el estancamiento de las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos ha obligado a los mercados a poner en precio el riesgo asociado a una posible recesión económica mundial, un riesgo que hasta ahora se venía omitiendo, si bien nosotros no lo vemos probable de momento.

La desaceleración económica de China supondría el deterioro de la economía mundial que, además, se ha visto acompañada por un deterioro de los fundamentales, donde algunas empresas están ajustando a la baja sus previsiones. Por ejemplo, muchos analistas hablan de que las acciones en Estados Unidos han corregido en proporción a una desaceleración del crecimiento del PIB. Tal es así, que los estudios indican que las cotizaciones actuales coincidirían con una proyección del crecimiento en el rango del 2% respecto al 2,9% actual, que es la tasa de crecimiento potencial del país. Dicho de otra forma, podríamos estar ante una corrección sana y el inicio de la transición de una economía en fase de alto crecimiento a una fase normal.

En cualquier caso, es probable que las condiciones continúen deteriorándose hasta que volvamos a ver avances en las negociaciones, que pasaría porque Estados Unidos suavizara su postura con China, algo que, de suceder, no lo haría hasta después de las elecciones legislativas de noviembre, donde se espera que los demócratas recuperen el control de las Cámaras del Congreso. Hay quien está aprovechando las caídas para comprar mientras que otros venden a cualquier precio, nosotros aconsejamos prudencia y mantener la calma.

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(*) Asesoramiento y gestión patrimonial en Cross Capital.