El Dorado está bajo el mar de Canarias

24/09/2018

Al suroeste de Canarias hay montes submarinos recubiertos de telurio, cobalto y otros minerales de gran interés económico. Distintos países y consorcios mineros internacionales ya buscan cómo extraerlos a miles de metros de profundidad.

La noticia del hallazgo del que podría ser uno de los mayores yacimiento de telurio de la Tierra la daba la cadena de televisión británica BBC en abril de 2017. Era el resultado de la investigación llevad a cabo por la expedición internacional, JC142, liderada por el Centro Oceanográfico Nacional del Reino Unido (NOC) con la colaboración, entre otros organismos, del Instituto Geológico y Minero de España. Lo cierto, sin embargo, es que lo que entonces pregonaban los británicos ya lo habían descubierto los geólogos del IGME desde que en 2010 comenzaron ha hacer campañas al suroeste de Canarias.

Los numerosos montes submarinos que se elevan más allá de El Hierro, entre los que destacan los volcanes Bimbache, Echo, The Paps, Drago y Tropic, el más alejado, fueron cartografiados en 2010 y desde 2011 el IGME está estudiando sus mineralizaciones.

Pero ¿qué importancia tiene haber hallado telurio y cobalto en esas montañas submarinas? Pues, según el geólogo del IGME, Javier González, que ha participado en estas campañas como experto en costras de hierromanganeso, representan «la más importante fuente del planeta de elementos para la fabricación de productos de alta tecnología». Son algo así como El Dorado del siglo XXI.

La voraz necesidad de contar con estos elementos como componentes de energía verde para baterías para automóviles híbridos y eléctricos, molinos eólicos, paneles solares, así como para móviles y portátiles de última generación «puede llevar al incremento de las actividades de minería submarina», indica González.

Amplias extensiones bajo jurisdicción española

Las campañas oceanográficas llevadas a cabo por en los últimos años instituciones científicas españolas como el IGME, el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y distintas universidades han corroborado que esos montes submarinos están recubiertos por extensas costras de hierromanganeso que tiene un grosor que puede llegar a los 25 centímetros (la mayoría ronda los seis centímetros).

Pero, además de «ocupar extensiones muy amplias», dice González, las costras de hierromanganeso recogidas en The Paps, situado en la franja de 200 millas bajo jurisdicción española, y Tropic, que está en la ampliación de la plataforma de Canarias que el Gobienro español ha solicitado a la Comisión de Límites de Naciones Unidas, tienen unas las concentraciones, por ejemplo, de cobalto de en torno a 500 veces la media de las que hay en la corteza terrestre. Las de antimonio, arsénico, manganeso, plomo y níquel son altísimas y las de molibdeno están entre 500 y 1.000 veces la media de la superficie.

El telurio localizado en las costras de óxido de hierro y mangeneso sobre todo de Tropic está «muy enriquecido», asegura Javier González, que explica que en cada 1.000 kilogramos de costra de hierromangeneso habría en torno a medio kilo de este mineral.

Estos minerales que recubren las laderas y cimas de los montes submarinos de Canarias son, dice el IGME, «probablemente los más importantes por su extensión y contenidos en elementos estratégicos de los existentes en la España submarina».

Pero estos cálculos, avisa el geólogo del IGME y responsable de la mayoría de proyectos vinculados con los minerales de los montes submarinos de Canarias, solo tiene valor científico. «Son cálculos sobre muestras», indica González, que servirán de «base para saber dónde están y cuáles son las mejores zonas a las que acceder con garantías medioambientales y juridico-económicas».

Industria

La minería marina en aguas poco profundas «empezó ya hace años», relata Javier González, que concreta que se puede considerar que las extracción de áridos (arenas y gravas), gemas y oro o para la regeneración de playas es un tipo de minería submarina. Los principales yacimientos marinos explotados hasta ahora «están poca profundidad y son de metales preciosos y diamantes».

Sin embargo, si se habla de minera submarina en aguas profundas (a más de 1.000 metros), solo Papúa-Nueva Guinea y Japón tienen programas piloto de explotación minera submarina en aguas de su jurisdicción nacional. En aguas internacionales, aunque existen numerosos contratos de exploración, especialmente en aguas del Pacífico, no existen permisos para la explotación de los recursos mineros submarinos.

En el caso de los montes submarninos de Canarias, los depósitos más importantes están entre 1.000 y 4.000 metros de profundidad y Javier González estima que su conversión en un producto industrial «no será factible hasta dentro de 10 o 15 años».

Lo que sí está ocurriendo ya es que los países y los consorcios mineros internacionales se están posicionando y dotándose de información y medios y avanzando en tecnología para llegar hasta estos depósitos minerales, «pero no solo en Canarias, en todo el mundo», dice González, que asegura que más allá del petróleo y el gas, estos minerales son «críticos para la economía» y, además, importantes recursos biogenéticos. Prueba de este interés es el proyecto europeo MINDeSEA para estudiar los depósitos submarinos en Europa que capitanea el IGME y en el que participan 10 países y que «será la base para generar infraestructura de apoyo al servicio geológico europeo y para potenciar la industria minera submarina».