Fachada del Bano de España. / Óscar Chamorro

La morosidad de la banca cae en junio al 4,4%, mínimos desde 2009

Las medidas de apoyo a hogares y empresas mantienen los impagos a raya con una caída del 1,7% en los créditos dudosos hasta los 54.218 millones de euros

CLARA ALBA

El escudo social desplegado por el Gobierno para hacer frente a la crisis está teniendo el efecto deseado sobre la morosidad de la banca. Según los datos adelantados por el Banco de España, la morosidad en junio se situó en el 4,40%. Una cifra que invita al optimismo al poner fin a dos meses de subidas en el indicador (4,53% en abril y 4,55% en mayo). Además, es la tasa más baja desde marzo de 2009, cuando se situó en el 4,26%.

La cifra también mejora respecto a junio de 2020, cuando rondaba el 4,67%. Y también el 4,80% que marcó en marzo del pasado año, justo en el estallido de la pandemia.

Los datos del Banco de España reflejan, además, que el descenso de la morosidad corresponde sobre todo a la expansión en el volumen de crédito, que ha sido bastante notable respecto a meses anteriores. Pero también a la reducción de los créditos dudosos. En concreto, el volumen de impagados se redujo en 974 millones de euros hasta los 54.218 millones. En el último año (respecto a junio de 2020), la cifra se ha reducido en 3.748 millones de euros. Por su parte, el crédito total del sector creció en 19.685 millones de euros hasta los 1,232 billones de euros.

Prudencia en el regulador

Pese a todo, desde el Banco de España llevan meses llamando a la prudencia. Es cierto que las medidas de apoyo a la economía están conteniendo la expansión de los impagos. Y también que la evolución de morosos es mucho mejor de lo que se anticipaba en lo peor de la crisis, cuando las agencias de rating y los propios banqueros anticipaban ratios de mora de hasta el 10%.

Pero la institución comandada por Pablo Hernández de Cos alerta de que que en algún momento llegará la retirada de medidas como las moratorias (que vencían en su mayoría a lo largo del segundo trimestre), los préstamos avalados por el ICO o los ERTE. De hecho, este año se ha notado un fuerte incremento en el cajón de los préstamos en vigilancia especial, aquellos que aunque no presentan aún incumplimiento, sí empiezan a dar los primeros síntomas de ello.

En concreto, el Banco de España cifró este incremento en un 20% hasta superar los 80.000 millones de euros, un 7,5% del crédito total concedido a hogares y empresas en aquel momento. El mensaje desde el regulador es claro: las consecuencias de la crisis aún no están determinadas y hay que evitar riesgos latentes manteniendo el volumen de provisiones.

La banca defiende su postura

Esta presión no ha sentado demasiado bien al sector bancario que, desoyendo al supervisor, lleva meses aligerando los máximos alcanzados en 2020 en términos de provisiones.

Aunque la mayoría de entidades estima que el pico de morosidad se verá en 2022, confían en que este sea moderado, ante la recuperación económica y unos niveles de protección que consideran suficientes para afrontar posibles riesgos. Y lo cierto es que, al menos de momento, los datos avalan su postura.

El Banco de España también desgrana por subsectores la evolución de la mora. Por un lado, la de bancos, cajas y cooperativas, que se situó en junio en el 4,34% frente al 4,48% del mes anterior. Los créditos dudosos de este grupo de entidades bajaron hasta los 51.356 millones tras cerrar mayo en 52.230 millones, para una cartera de 1,184 billones, frente a los 1,164 billones del mes previo.

Por lo que respecta a las entidades financieras de crédito (EFC), especialistas en financiar grandes bienes de consumo, la mora bajó sensiblemente hasta el 6,51% desde el 6,84% anterior, después de que aumentara el total concedido (40.447 millones).