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Bruselas acusa a Deutsche Bank y Rabobank de formar un cártel para falsear el mercado de deuda

De confirmarse estas sospechas, la Comisión puede imponer una multa a las entidades de hasta el 10% de su facturación mundial anual

E. MARTÍNEZ

La Comisión Europea ha acusado este martes a los bancos Deutsche Bank y Rabobank de formar un cartel para distorsionar la competencia cuando comercializaban deuda soberana denominada en euros, mediante el intercambio de información sensible y otras prácticas contrarias a las reglas de la UE entre 2005 y 2016 como coordinar sus estrategias de fijación de precios en el mercado de deuda secundaria.

La UE apunta que ambas entidades se cruzaron información confidencial a través de correos electrónicos y mensajes vía plataformas de mensajería en línea. En un comunicado, Bruselas apunta que ha estudiado un acuerdo con las entidades antes de dar a conocer esta investigación, pero estas negociaciones fueron interrumpidas tras la falta de progreso, de ahí que volviera a lanzar el procedimiento formal de antimonopolio. La Comisión asegura, eso sí, que el envío de un pliego de cargos no prejuzga el resultado de una investigación.

La comisaria europea de la competencia, Margrethe Vestager, señaló sobre esta investigación que «los ciudadanos deben poder confiar en que las instituciones financieras no implementan prácticas que restrinjan la competencia en los mercados de negociación de bonos. Ahora corresponde a Deutsche Bank y Rabobank responder a nuestras inquietudes». En este sentido, añadió que «para garantizar una competencia efectiva, es fundamental que los operadores económicos determinen sus precios de forma independiente».

Por parte de Deutsche Bank, respondió que no espera una multa tras la investigación de la Comisión y asegura en un comunicado que la entidad «ha cooperado de manera proactiva con la Comisión Europea en este asunto y, por lo tanto, se le ha otorgado inmunidad condicional de multas«.

Tras esta comunicación formal se abre el periodo para que las entidades presenten sus alegaciones, aunque Bruselas no tiene un plazo fijado para examinar sus respuestas y tomar una decisión. Esta es la tercera investigación abierta por los servicios comunitarios por prácticas contrarias a la competencia en el mercado de deuda.

En caso de que el expediente concluya en una decisión contraria a las compañías, el Ejecutivo comunitario tiene margen para imponer una multa de hasta el 10% de la facturación mundial anual de las sancionadas.