Ampliar los ERTE en Canarias hasta final de año costará 2.000 millones

Canarias reclama que los ERTE no se vinculen a una fecha sino a una circunstancia: la recuperación de la actividad. Trabajo recela de la prórroga por su alto coste. Mantenerlos en las islas hasta final de año costará unos 2.000 millones

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ

Apenas quedan 18 días para que acabe el mes y con ello, decaigan los expedientes de regulación de empleo temporales (ERTE) por fuerza mayor que sostienen en Canarias a 196.032 trabajadores y por ahora no está asegurada su prórroga ni tampoco se sabe qué sectores podrán beneficiarse de ella en caso de haberla. Tanto las patronales como sindicatos canarios y el propio Gobierno regional confían en que la habrá pero desconocen hasta cuándo y en qué circunstancias, lo que alienta la preocupación entre las empresas que tienen claro que sin ERTE «será una hecatombe».

Así lo indica el secretario general de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), José Cristóbal García, quien considera «insuficiente» la propuesta que se está barajando para extender los ERTE hasta el 30 de septiembre como nuevo límite temporal y con posibilidad de una nueva prórroga en función de cómo vaya el verano.

En Canarias, como apunta el presidente de la CCE, Agustín Manrique de Lara, existe unanimidad de que los ERTE por fuerza mayor no deben tener un límite fijado en un calendario sino que deben extenderse hasta que haya una recuperación económica. «Los ERTE en Canarias no deben vincularse a una fecha sino a una situación: tener un nivel de ocupación aceptable y que haya vuelos», indica Manrique, para quien la prórroga de los ERTE no se debe limitar al sector hotelero sino que debe llegar a todas las actividades vinculadas al turismo: comercio, restauración, rent a car, industria ... En este sentido, los concesionarios de coches (Fredica) han pedido al Gobierno canario que medie ante Trabajo para que les incluyan en la prórroga de los ERTE.

El principal escollo para que el Ministerio dé el visto bueno a la prórroga de los ERTE es el coste económico. Se estima que prorrogarlos en Canarias hasta final de año, teniendo en cuenta las prestaciones de los trabajadores más lo que deja de ingresar el Estado por la exención de las cotizaciones (del 100% en las empresas de menos de 50 trabajadores y del 75% en las de más ) ronda los 2.000 millones de euros.

En cualquier caso, para Manrique ese desembolso es «rentable». «Los ERTE son una herramienta para hibernar el músculo empresarial y tiene una limitación temporal no solo por la capacidad de endeudamiento del Gobierno sino también porque las empresas no pueden estar en esta situación demasiado tiempo, sin ingresos con gastos», dice.

El secretario general de CC OO, Inocencio González, comparte esta visión: «No se puede cerrar una fecha concreta ante un escenario incierto. La prórroga de los ERTE se debe vincular a que haya actividad y debe extenderse a todos los sectores vinculados al turismo». González sabe que sin ERTE morirá parte del tejido productivo de Canarias y con ello, el empleo.

El presidente de los autónomos en Canarias (ATA), Juan Carlos Arricivita lo tiene claro: «Sin ERTE vendrá el concurso de acreedores y el despido».

Consciente de lo que se juega Canarias a cuenta de la prórroga de los expedientes de regulación de empleo temporales (ERTE), el viceconsejero de Empleo del Gobierno de Canarias, Gustavo Santana, insta a que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social resuelva «cuanto antes» hasta cuándo se extenderán, cuál será la fórmula que se aplique después del 30 de junio y qué sectores y empresas se podrán acoger.

En Canarias, tanto empresarios como sindicatos y Gobierno regional están alineados y entienden que los ERTE deben extenderse hasta que se recupere la actividad económica. «Y eso no será antes de diciembre», indica Santana, quien considera que la prórroga de los ERTE busca dar seguridad a las empresas «en tanto y en cuanto» se recuperan para iniciar su actividad y así, poder mantener el empleo. «Aunque vaya a cargo del endeudamiento los ERTE no son un gasto sino una inversión. Mantendrán tejido productivo y empleo hasta que se reactive la economía», asegura.