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La inflación recorta los ingresos de los españoles el doble que a alemanes o franceses

La OCDE alerta de que la subida de precios está «socavando» las economías familiares, y el BCE vaticina peores perspectivas «para 2022 y más allá»

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

La elevada inflación que están sufriendo todos los países a consecuencia de la guerra de Ucrania es un asunto de gran preocupación para la OCDE, que en su último informe sobre renta de los hogares advierte de que los ingresos por habitante cayeron en el primer trimestre del año un 1,1% en la media de los 36 países que componen la organización, lo que supone un menor poder de compra de las familias y el frenazo de la economía.

Según sus datos, aunque los ingresos de los hogares cayeron de enero a marzo -coincidiendo con el inicio de conflicto-, el PIB por habitante avanzó un 0,2%. Esta situación es la contraria de la observada desde que estalló la pandemia, cuando los ingresos de las familias aumentaban (por la tasa de ahorro), mientras que el PIB se hundía. Tanto aumentó la brecha durante el año del confinamiento, que el ingreso real de los hogares es hoy un 2,9% más alto que en enero de 2020 a pesar de la caída que está experimentando en los últimos meses, mientras que el PIB es solo un 1,6% superior que entonces.

Lo que está ocurriendo ahora es que el aumento de los precios al consumidor está «socavando» los ingresos de los hogares, detalla la OCDE. Es más, si solo se pone el foco en los países que componen el G7, las mayores economías mundiales, los ingresos por habitante cayeron un 1,2% de enero a marzo. Entre ellas, el impacto de la inflación en las familias fue particularmente alto en Francia, donde los recursos cayeron un 1,9%, y en Alemania, un 1,7%. Pero estas cifras no tienen comparación con las de España, donde la alta inflación ha contribuido a una gran caída de la renta disponible, concretamente del 4,1%, cuatro veces más que la media de la OCDE y del G7. El único país europeo que nos supera es Austria, con un -5,5%.

No es de extrañar, teniendo en cuenta que la tasa de inflación de España es la mayor de entre sus socios europeos. El último dato de Eurostat referente a julio indica que de media los países de la eurozona registraron un 8,9% de inflación, frente al 10,8% de España. Por encima también que la de Alemania (8,5%), Italia (8,4%) o Francia (6,8%).

Ahorrar, una misión imposible

Y la incesante subida de precios está afectando a las previsiones económicas de los organismos. El Banco Central Europeo (BCE) empeoró este jueves sus perspectivas en su boletín mensual al reconocer que «la inflación sigue siendo indeseablemente alta» y anunciar que se mantendrá muy elevada durante más tiempo del esperado. «El crecimiento se desacelerará, lo que empaña las perspectivas para la segunda mitad de 2022 y más allá», asume el BCE en su informe.

El problema es que esta situación llega en un momento en el que la economía de muchas familias y empresas no se ha recuperado de la pandemia. De hecho, aunque España registró en 2020 y 2021 un incremento récord de la tasa de ahorro debido a las restricciones, se concentró solo en uno de cada cinco hogares, el 20%, según las cifras del BCE. Estas son las pocas familias que ahora están en una mejor posición para hacer frente a la elevada inflación.

El organismo afirma que durante la pandemia «la mayoría de los hogares no fue capaz de incrementar su tasa de ahorro, solo el 20% la aumentó y en torno al 16% la redujo». Además, estos hogares que consiguieron ahorrar suelen ser los de mayor nivel de renta, por tanto, los menos afectados por la subida de los precios. Así, según el BCE, esto podría «limitar» el impacto positivo de ese ahorro sobre la recuperación del consumo.

Y si conseguir ahorrar fue difícil para los españoles durante los pasados dos años de pandemia, actualmente con la inflación es misión casi imposible. La cesta de la compra se ha disparado, con un gran encarecimiento de productos básicos como el aceite (56%), el pan (17%), los huevos (16%) o la carne (10%), lo que sitúa a España con subidas de precios más altas que la media europea, según datos del Banco de España.