El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos. / ecb

El BCE alerta del riesgo de impago empresarial ante unas perspectivas económicas «más sombrías»

El organismo insiste en los riesgos para la estabilidad financiera del auge de los criptoactivos

Clara Alba
CLARA ALBA

Ya no hay marcha atrás. El Banco Central Europeo (BCE) vuelve a preparar el terreno para iniciar las subidas de los tipos de interés el próximo julio. Y esta vez lo hace a través de su último informe de estabilidad financiera, en el que el organismo monetario vuelve a advertir que las perspectivas «se han debilitado a medida que el aumento de la inflación y la guerra en Ucrania ponen a prueba la fortaleza de la recuperación tras la pandemia».

El vicepresidente del organismo, Luis de Guindos, fue una de las primeras voces en pronunciarse a favor de que la subida de tipos se acometiese más ponto que tarde. Y este miércoles advierte de que los riesgos asociados a la guerra y a la elevada inflación «han debilitado la confianza de las empresas y de los consumidores, que apenas acaban de salir de las estrictas restricciones impuestas durante la pandemia».

Guindos alerta del duro impacto que está teniendo sobre la recuperación los elevados precios de la energía. Y en la presentación del informe, habla también de «la elevada volatilidad» que ha puesto de relieve «algunos riesgos de liquidez, especialmente en mercados de derivados d ematerias primas». Sin embargo, a juicio del BCE, la principal amenaza para la estabilidad financiera de la zona del euro proviene de los canales macroeconómicos.

«Esto implica desafíos adicionales para las empresas más endeudadas, en un momento en que el espacio fiscal de los países es muy limitado. Es posible que el apoyo de la política fiscal deba ser ahora más específico que durante la pandemia», indica Guindos.

Las palabras del vicepresidente del BCE llega en un momento en el que el Gobierno español debe decidir si finalmente ampliará el 'plan anticrisis' con vigencia hasta el 30 de junio y, de hacerlo, qué medidas prorrogará o modificará. Entre las más debatidas, la ayuda de 20 céntimos por litro de carburante, que podría limitarse ya a determinados sectores más afectados por la crisis, en vez de llegar a todos los ciudadanos como ahora.

En este punto, el informe de estabilidad financiera indica que las empresas de la región «se enfrentan a retos derivados del aumento de los precios de los insumos y de unas perspectivas económicas más sombrías».

El BCE advierte de que esto podría incrementar los 'defaults' (impagos) de las compañías pertenecientes a sectores que aún no se han recuperado por completo de la pandemia y vuelven a ser las más dañadas por el impacto de la guerra. «Las empresas muy endeudadas y las que tienen calificaciones crediticias más bajas pueden tener dificultades con las condiciones de financiación más estrictas», alerta la institución presidida por Christine Lagarde.

Efecto dominó

Dentro de los escenarios que maneja el BCE, el más pesimista apunta a que los impagos podrían acercarse al 8% en la zona euro, dominados por las empresas con mayor debilidad en su posición de partida por la pandemia y que ahora se ven golepadas de nuevo por la subida de los costes de las materias primas y peores condiciones de financiación ante la propia subida de los tipos de interés que ya anticipa el organismo monetario. «Los precios más elevados de la energía y otras materias primas podrían dañar la actividad en sectores de la economía que aún no se han recuperado de la pandemia, como el transporte aéreo, alojamientos y alimentación y bebidas o aquellas con bajo poder de fijación de precios para trasladar los costes más elevados».

El problema es que esto generaría un efecto dominó que puede tener consecuencias imprevisibles para la estabilidad financiera en el caso de que el peor de los escenarios se materialice. Según ha detectado el BCE, numerosos inversores institucionales como fondos de inversión mantienen exposición a estas compañías de mayor riesgo de insolvencia. Hasta ahora, las políticas económicas acometidas por los gobiernos en la pandemia han impedido que ese riesgo se materialice. Pero ahora, partiendo de una posición más débil, la vigilancia debe centrarse en la capacidad de liquidez de los fondos con mayor exposición a bonos de renta fija de calidad crediticia baja.

«Podría haber mayores correcciones en los mercados financieros por la escalada de la guerra, por un crecimiento global aún más débil o si la política monetaria necesita ajustarse más rápido de lo esperado».

El riesgo de las 'cripto'

Otro de los grandes riesgos observados por el BCE en su último informe correspondiente al mes de mayo es el del desplome sufrido en las últimas semanas por las criptomonedas. El organismo dedica, de hecho, un capítulo completo al riesgo para la estabilidad financiera que ya perciben en este mercado, especialmente ante el «apalancamiento excesivo» de algunos fondos en esta clase de activos.

Ese es precisamente el mayor riesgo para la estabilidad financiera. Y el BCE apunta directamente a algunas plataformas que permiten a los inversores elevar su exposición a los criptoactivos a través del apalancamiento. Por ejemplo, Binance ofrece apalancarse hasta un máximo de 125 veces respecto a la inversión inicial. Otras como Bybit o BitmeX lo permiten hasta un máximo de 100 veces. En el otro extremo se sitúan plataformas como eToro o Kraken, que solo permiten a sus inversores apalancarse hasta un máximo de 2 y 5 veces, respectivamente.

El gran problema es que los inversores minoristas copan buena parte de este mercado. De hecho, y según la última encuesta de expectativas del consumidor elaborada por el BCE, hasta un 10% de los hogares de la zona euro poseen este tipo de activos. La mayoría de ellos cuenta con una inversión inferior a los 5.000 euros. Solo un 6% (los que serían de mayor poder adquisitivo) afirma tener invertido más de 30.000 euros.

El BCE recuerda que, pese al boom de las criptos en los últimos años, este mercado aún pesa menos del 1% sobre el sistema financiero global. Pero advierte de que su tamaño es ya siete veces superior al previo a la pandemia, con la creación, cada día, de 10 nuevos activos virtuales de media. «Si la actual trayectoria de este ecosistema se mantiene y las instituciones financieras se implican en ella, entonces sí podrían suponer un riesgo para la estabilidad financiera», indica el BCE.