Viera, festejando su gol al Mirandés y que supuso tres puntos de oro en las aspiraciones de la UD. / cober

Viera y Valles en sus versiones pluscuamperfectas

Los goles de Jonathan y las paradas de Valles son la vitamina perfecta para seguir soñando con la promoción de ascenso a Primera

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

En esta UD lanzada a la promoción de ascenso, opciones todavía intactas a falta de tres jornadas para el final del calendario regular, han emergido dos figuras mayúsculas y que sostienen al equipo en la lucha. Cierto es que el nivel coral del equipo ha subido muchísimos enteros, aspecto que se ha encargado de realzar García Pimienta, capaz de suplir bajas notables como Sadiku, Mfulu o Coco sin que se resienta el funcionamiento colectivo. Pero la doble V integrada por Valles y Viera, cada uno haciéndose gigante en su área, se ha destapado como el elemento diferencial en el tramo de la temporada en el que aciertos y errores tienen trascendencia capital. Y, felizmente para la UD, uno y otro, en versiones pluscuamperfectas han asumido el mando de una manera rotunda y repercutiendo directamente en lo que da de comer, que son los puntos.

Lo del viernes ante el Mirandés, con Viera anotando un gol de bandera y Valles levantando a la grada al detener un penalti, acciones que dieron forma al 1-0 final, no es algo episódico. Ambos vienen marcando la diferencia desde hace varias jornadas y coincidiendo con el resurgir de Las Palmas, que acumula ocho jornadas sin perder, con un balance de seis victorias y dos empates.

Lo de Viera no se noticia por su don de convertir en rutina lo extraordinario. Su rendimiento y liderazgo jamás ha estado en debate y él asume con naturalidad toda la presión. Regresó para esto y ahí sigue, empeñado en volver a capitanear a su equipo en los mejores campos de España. Lleva once goles y ha visto puerta, de manera consecutiva, en las tres últimas jornadas y con aciertos de trascendencia directa: empate en Ibiza con diana suya (1-1), el que abrió la cuenta en el triunfo frente al Málaga (2-1) y zambombazo para destrozar los cerrojos del Mirandés en el 1-0 final. Imposible pedirle más a un futbolista en el que huelga presentación y que tiene el colmillo afilado para prolongar su impacto brutal en lo que viene en camino, Alcorcón, Oviedo y Sporting, mayormente.

Valles, el otro gran nombre de esta UD, ha tenido un crecimiento más paulatino. Hasta finales de febrero estaba inédito en Liga y sus únicas apariciones en el curso se circunscribían a dos encuentros de Copa del Rey. García Pimienta le dio carrete y, desde entonces, no ha parado de amplificarse hasta alcanzar un punto excelso en sus prestaciones. Viene de atajar un penalti, pero es que frente al Málaga, una semana antes, realizó una intervención prodigiosa, a remate a bocajarro de Roberto evitando el empate ya sin tiempo de reacción y, en la doble salida anterior, Ibiza y Eibar, también salió en la foto con paradas igualmente salvadoras.

Surgieron dudas cuando se estimó el relevo de Raúl en beneficio del andaluz porque, es de justicia decirlo, el meta criado en Lezama había estado a la altura. Pero el paso de las semanas ha dado la razón al cuerpo técnico con un cambio, el de la portería, que siempre genera controversia.

El caso es que Jonathan y Álvaro, Viera y Valles, han cogido con fuerza la bandera de la esperanza para comandar al resto y alimentar un sueño que, semanas atrás, parecía utópico. A base de goles y paradas la utopía ya no lo es tanto.