Una de las formaciones de la UD como local. / c7

Las cábalas para una promoción de ascenso posible pero que se ha puesto cara

La UD encara dos partidos seguidos en casa sin margen de error y obligada a hacer pleno de puntos ante Málaga y Mirandés

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

La desaceleración que ha sufrido la UD en las últimas dos jornadas, con la doble salida a Éibar e Ibiza que se saldó con sendos empates, se cobró su peaje clasificatorio en posición (el equipo es ahora octavo) y distancias (la promoción de ascenso queda a cinco puntos). Pero en el club están convencidos, García Pimienta al frente («van a pasar muchas cosas hasta el final»), que el panorama es reversible y que el calendario brinda la oportunidad para pasar tijera y recuperar terreno perdido. Jugar en casa, de manera consecutiva, frente a Málaga y Mirandés, y luego rendir visita a un descendido Alcorcón obliga a un pleno de triunfos que, de consumarse, acercarían al reto propuesto.

Y es que en la UD consideran que la antepenúltima jornada, en el Gran Canaria y ante un Oviedo que ahora es el rival a batir, ahora pinta como trascendente pero podría ser más propicia de hacer los deberes y poder encararla con cierto margen. Paradojas del destino, el equipo asturiano tiene los mismos adversarios en el horizonte que la UD, aunque en orden opuesto, y luego medirá fuerzas al Zaragoza. Llevan los de Ziganda el vuelo que les ha dado encadenar cinco triunfos consecutivos, una serie mágica en la que se han llevado por delante a Fuenlabrada (3-0), Cartagena (1-2), Leganés (1-0), Sporting (0-1) y Alcorcón (1-2) y que, además, se ha visto magnificada por la ralentización en el paso de la UD.

Con todo, está el pálpito de que no podrá soportar esta velocidad y que se dejará algo por el camino antes de rendir visita a Siete Palmas, lo que, considerando que en la primera vuelta hubo reparto de puntos en el Tartiere (1-1), un triunfo adquiriría mayor magnitud.

Entre medias asoma la Ponferradina, séptima y con mínimo margen sobre Las Palmas, que le tiene ganado el gol-average particular. El conjunto leonés actuará como local dos jornadas enlazadas, tal y como la UD, con enemigos afilados, casos del Cartagena y Burgos. Luego, comparecerá en Pucela y ante un Valladolid que, previsiblemente, se estará jugando una de las dos primeras plazas lo que convierte este desplazamiento en un examen de alto voltaje y en el que tendrá que remar contra los pronósticos.

Se respeta la trayectoria de los muchachos dirigidos por Jon Pérez, Bolo, si bien no termina de perfilarse como un peligro en el camino a la promoción de ascenso como sí se da con el Oviedo. Y es que más arriba de la sexta plaza no se mira porque aunque el Girona tiene un punto más y el Tenerife tres, sería entrar en carambolas mayores.

Con todo, Pimienta no quiere despistes mirando para la periferia de Barranco Seco. El preparador catalán privilegia en estos momentos centrar el tiro en lo propio porque, de lo contrario, no tendría sentido aguardar una reacción si se siguen resistiendo los triunfos. Por lo tanto, no hay cuentas más allá de imponerse al Málaga este viernes y, de paso, meter presión a Oviedo y Ponferradina, que entran en acción el sábado y el domingo respectivamente. Solo entonces, a partir de colocarse con 58 puntos, se activaría la maquinaria de la remontada pendiente.