Una victoria para volver a creer

13/01/2019

La UD por fin logró el triunfo que tanto necesitaba, y que desde el club se espera que sirva como punto de inflexión para que el método Herrera empiece a funcionar. Queda mucho y hay fe en que aun hay tiempo para engancharse al tren del ascenso

Una victoria, Paco Herrera no pedía más. Cuando llegó a la casa amarilla hace siete jornadas, el técnico se encontró con un vestuario totalmente desmoralizado. Una situación que estaba peor de lo que se imaginaba. El ambiente era devastador, pero el catalán lo intentó todo: reuniones grupales, charlas individualizadas, elogios a los jugadores y toda la psicología que sus años de experiencia le han enseñado para levantar el ánimo a un equipo hundido. Pero todo era en balde si dentro del campo no se conseguía lo más importante: ganar.

Por eso el héroe del ascenso en 2014 sabía que hasta que los propios futbolistas no vieran reflejado en el marcador los avances, sus consignas no iban a calar. Costó seis jornadas en las que se produjeron tres empates y tres dolorosas derrotas. Más sal a la herida. Pero ayer por fin se dio el tan anhelado renacimiento, una victoria que repara los ánimos de arriba abajo. Desde los jugadores, al cuerpo técnico y llegando hasta la directiva. Una buena muestra fueron las declaraciones de Mir tras el partido: «Ha sido un chute de adrenalina», decía el autor del tercer tanto, desvelando el sentir de todos.

No en vano, y aunque de puertas para fuera el mensaje fuese distinto, en la entidad se contemplaba este último partido de la primera vuelta como prioritario, vital. Se intentaba trasladar un mensaje de tranquilidad y confianza al exterior, pero directiva y cuerpo técnico vivieron una semana tensa, y se era consciente de que otro desliz no estaba permitido. El equipo se había quedado sin margen de error.

Pero aunque se ha superado esta primera final con nota, queda todo por hacer. Sin embargo, la moral es otra. El compromiso no era sencillo frente al Osasuna y es que llegaba al Gran Canaria un equipo histórico, en forma después de tres victorias consecutivas, en una posición en la tabla mucho más ventajosa que Las Palmas (quintos, a 10 puntos de los amarillos) y con el firme objetivo de aprovecharse de los traumas del representativo. Sin embargo, todo salió de cara para la UD. Esta vez la suerte, esa que tantas veces le dio la espalda, estuvo de su lado y el partido pasó del travesaño de Rubén Pérez al 3-0 en poco más de 20 minutos para sentenciar un duelo en el que había mucho en juego.

Y la resaca que deja esta jornada es inmejorable. Unos brotes verdes encarnados, sobre todo, en la figura de Fidel Chaves. De actor secundario a protagonista absoluto. El extremo onubense hizo doblete en su estreno como goleador con la camiseta amarilla y cuajó una extraordinaria actuación que debe catapultarlo al once titular en las próximas jornadas. Ya había dejado buenas sensaciones en encuentros anteriores, pero le faltaba un día como el del pasado sábado para tener a partir de ahora la regularidad y continuidad que se merece. Además, la UD volvió a conceder poco ante un rival con pegada, y jugadores como Curbelo y Mantovani han tenido mucho que ver. Ambos defensores han entrado para quedarse, y poco a poco Herrera va encontrando su once tipo con Peñalba como otra de las sorpresas.

Precisamente sobre el asentamiento de su libro de estilo se congratuló el entrenador amarillo en la rueda de prensa posterior al partido. «No creo que tenga todavía a mi once tipo, pero sí que ya hay 14 o 15 futbolistas que están adaptados a mi idea», comentó el profesional. Un paso que ha tardado en alcanzar, pero que llega en tiempo y forma para volver a engancharse a la parte alta de la clasificación, donde los favoritos no son fiables y están fallando jornada tras jornada. Ese es el principal objetivo, y el cuerpo técnico tiene claro que para alcanzarlo la línea a seguir es, sobre todo, la de no perder. Se pretende sumar a toda costa, si es de tres mejor, pero no acabar los partidos sin al menos un punto. Ya no solo por una simple cuestión matemática, sino también por mantener a la plantilla a este nivel de confianza con el que cualquier cosa es posible. El haber estado tanto tiempo sin ganar ha pasado factura psicológica en los futbolistas, por lo que se quiere evitar a toda costa volver a caer en un pozo del que ya se ha visto que es muy complicado salir.