09/01/2019

Pese a que renovó hasta 2023 en septiembre, el futbolista, que amenazó antes con desertar, quiere irse ya y el presidente accederá a su deseo, aunque el problema viene ante la ausencia de propuestas por su pase o cesión

Tana quiere irse y la UD quiere que se vaya. Hasta ahí, todos de acuerdo. Parece que de nada vale que el pasado mes de septiembre el jugador renovara contrato hasta 2023. Tampoco que, semanas atrás, Paco Herrera, en un intento por ganarse su aprecio, proclamara que jugaría con «Tana y diez más». Hoy la realidad es que el canterano no tiene sitio en el proyecto y tampoco le preocupa mucho, porque, tal y como ha trasladado al presidente, no desea seguir. El problema viene con la ausencia de propuestas para encontrarle acomodo. «No hay ninguna oferta por Tana. Ni por su compra, ni por su cesión», desvelan desde el club.

Lo cierto es que el rendimiento del atacante no ayuda a ponerlo en el escaparate y mucho menos la fama que arrastra en su vida lejos de los terrenos de juego. Hasta el 31 de enero hay plazo para tratar de buscar una salida que, en estos momentos, «no se ve», como insisten fuentes de la entidad al respecto.

Con Tana llueve sobre mojado. Cada verano, de manera puntual, se especula con su futuro y no hay ventana de fichajes en la que su nombre no salte a los titulares. Ahora parece que los rumores van a pasar a los hechos, al menos por las posturas de las partes, en apariencia irreconciliables. Y aunque el entrenador quiera conservar al futbolista (tras el 0-0 en Majadahonda, en el que le convocó para dejarlo en la grada, desveló que hablará con él para convencerle), los movimientos de Toni Otero van en la dirección contraria, decidido el secretario técnico, por encargo de Miguel Ángel Ramírez, a buscarle destino al canterano.

En mitad de la crisis de juego y resultados que amenaza con dinamitar el proyecto, se reaviva un incendio en el que todos van a salir perjudicados, según se asume. La UD no ve negocio posible en un jugador devaluado en los últimos años y que, en su momento, se equiparó a Viera y Vitolo por talento y proyección. Y Tana tiene imposible encontrar un hábitat como el que tenía en el equipo de su tierra, siempre mimado y consentido en situaciones que, en otro escudo, hubiesen tenido consecuencias disciplinarias drásticas.

Por lo pronto, Tana seguirá ejercitándose con el equipo y pendiente de novedades. Pero que vuelva a vestir la camiseta amarilla, después de que hayan quedado en evidencia sus apetencias de deserción, ya no entra a formar parte de las voluntades deportivas de Herrera. Lo mucho (o poco) que pudiese aportar en el césped queda relegado por la voluntad que ha expresado de irse.

Ramírez desveló semanas atrás que se darán cuatro bajas en el mercado invernal ahora abierto. Parras y Sacko son dos de los elegidos en una lista de la que ya forma parte Tana por derecho propio. Así lo ha querido él mismo cuando, en vez de dar el paso al frente que se le pedía, ha decidido darlo pero para un costado.