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Sandro, manos señalando al cielo, tras su gol ante el Getafe. Efe
Y Sandro Ramírez abrió el grifo

Y Sandro Ramírez abrió el grifo

Fútbol ·

Su gol en Getafe, el primero del curso y que pone fin a diez meses de sequía, tiene tintes redentores y dibuja un porvenir más fértil

Ignacio S. Acedo

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 3 de marzo 2024

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Dicen los delanteros que cuando entra el primero, los demás vienen solos. Que el complicado es el gol que abre la cuenta. Y Sandro, que lleva en el oficio unos cuantos años, y que, como dijo semanas atrás, ya tiene «muchos tiros pegaos», lo sabe bien. Hasta la visita al Getafe era noticia por su absoluta negación en las labores realizadoras en esta temporada. Cero goles en sus quince apariciones ligueras, más de mil minutos sobre el campo, 19 disparos de todo pelaje que nunca acabaron en la red.

Siempre que estuvo sano, en los intervalos en los que le respetaron las lesiones, fue innegociable para García Pimienta, como así lo acreditan sus doce apariciones en el once titular, además de las declaraciones explícitas del entrenador aludiendo a su calidad, categoría y experiencia.

Pero pese a tanta loa, respaldo y oportunidades, Sandro no facturaba y se aproximaba peligrosamente a los diez meses sin tanto alguno en su cuenta, registro realmente temerario en su especie y que, por mucho que todos los quisieran disimular, comenzaba a pesar más que una mochila llena de piedras. Entonces, de un balón del montón en la frontal del área, y en posición y circunstancia mucho más inverosímil de otras acciones que ha protagonizado, Sandro se sacó un latigazo majestuoso a la escuadra de Soria.

Necesitó lo justo para perfilarse y buscar el espacio para armar la pierna. La diferencia, y sustancial, estuvo en que esta vez la pelota entró.

Un antes y un después

Y ahí se marca una frontera que, en adelante, puede permitir ver la mejor versión del ariete grancanario, con once jornadas por delante para repetir finalizaciones a la red y resarcirse de tanta espera.

En la UD se ha acogido con alivio y satisfacción que Sandro estrene rol de goleador por todo lo que comporta, tanto a nivel individual como colectivo.

Y en el vestuario, en el que es tan querido como respetado, también se celebra con entusiasmo que marzo haya comenzado deparando estas noticias con uno de sus referentes.

Lejos de cálculos y previsiones estadísticas, se da por hecho que van a caer, hasta junio, más goles con la rúbrica de Sandro porque serán necesarios en la suerte del equipo, más cuando se trata de un jugador que siempre fue generoso y no dudó en pregonar con el ejemplo, como cuando ejerció de asistente pese a cargar con una asignatura pendiente que, por fin, ya ha pasado a mejor vida.

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