Que nadie huya de la palabra final

La UD Las Palmas se juega su futuro esta noche en el Gran Canaria. Enfrente, un Málaga que llega en las mismas condiciones de asfixia que Las Palmas. Paco Jémez, que tirará de los últimos fichajes, tiene claro que es ganar o morir. Y aunque se maquille, todo el mundo sabe que esto es una final.

Kevin Fontecha
KEVIN FONTECHA

La victoria del Alavés y el empate del Levante contra el Real Madrid multiplican el valor del choque de esta noche. Ante el Málaga, rival directo y colista de Primera División, la UD debe dar un golpe sobre la mesa. Solo vale el triunfo. Todo lo que no sea dejar los tres puntos en la isla sería una catástrofe con el seudónimo de descenso. Y aunque desde el vestuario se reste importancia al encuentro, escudándose en la fecha y las jornadas que aún quedan por disputarse, la batalla que acogerá el recinto de Siete Palmas es una final. De hecho, es uno de los partidos más importante desde el 22 de junio de 2015, día en el que la escuadra amarilla hizo llorar de alegría a toda la isla volviendo a la élite.

En aquel entonces se peleaba por un ascenso que, tras caer en Zaragoza (3-1), parecía imposible. Pero Las Palmas, como siempre, se empeñaba en romper todos los pronósticos. El Gran Canaria estaba a reventar y, al conseguir el tanto que completaba la proeza, el estruendoso rugido de la afición resucitó al equipo que, al final, logró el ascenso tan esperado. Hoy se pelea por otra meta, que no es menos importante. Todo lo contrario. La UD debe luchar para agarrarse a la categoría de oro del fútbol español. Y ojo, el tren no va a volver a pasar.

Una auténtica final. Un enfrentamiento entre dos contendientes a los que no les vale otra cosa que no sea ganar. Ha llegado el momento de que los pupilos de Paco Jémez demuestren que la victoria ante el Valencia no fue casualidad. Que ese espíritu y esa rabia contenida aún tienen hambre. Apuñalar al Málaga, que ha hipotecado su suerte en el mercado invernal, podría suponer vitamina en vena para los grancanarios. Y más cuando se le pueden recortar tres puntos al Deportivo de la Coruña y dos al propio Levante. La victoria urge como nunca y pesa como acostumbra. No obstante, Las Palmas debe convertir el Gran Canaria en un auténtico fortín. La deseada permanencia pasa por la isla y más sabiendo el calendario que se avecina, con unas salidas muy complicadas.

Y para ello Jémez podrá contar con los últimos en llegar. Ahora, con los refuerzos que el ex de Cruz Azul ha elegido, debe completar el rompecabezas y convertir a este equipo en un grupo de guerreros que se dejen el alma en cada lance del juego. El once inicial será una incógnita, pero de seguro apostará por su columna vertebral: Chichizola, Gálvez, Peñalba, Jonathan Viera y Calleri. Así pues, se prevé que tanto Aguirregaray como Etebo debuten en el conjunto canario. En la convocatoria destacan las ausencias de David Simón, Jairo Samperio, Vicente Gómez y Javi Castellano, justo en la semana que más se ha debatido sobre el uso de la cantera. Con todo esto, el escuadrón por el que se decante el preparador isleño podría ser el mismo que se presentó en el Wanda Metropolitano, pero con variantes. Macedo por Simón, Aguirregaray por Dani, Etebo por Tana y Gil por Jairo.

Por su parte, el Málaga de José González llega como colista, y con la soga al cuello, pero con buenos fichajes con el objetivo de revertir la situación. Success, Lacen, Bueno, Ideye y Samu García buscarán cambiar la dinámica del conjunto de la Costa del Sol. Quienes no podrán ser utilizados por el técnico gaditano son Bastón, Peñaranda y el Chory Castro; los dos primeros por lesión, mientras que el uruguayo cumple sanción por acumulación de tarjetas.

Es por ello que el recinto de Siete Palmas acogerá uno de los partidos más importantes de los últimos años. La afición responderá y arropará a los suyos. Ahora, son los pupilos de Jémez los que tienen que dejarse el alma para salvar los tres puntos en la isla. Choque a vida o muerte. Probablemente, el que pierda no tendrá más oportunidades.