Aglomeración de seguidores para acceder al estadio la campaña pasada. / juan carlos alonso

El primer gol del sábado lo marcará la grada: se espera en torno a 20.000 espectadores en el estreno

La UD arranca la campaña en casa frente al Zaragoza con inmejorables previsiones de asistencia al Gran Canaria

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

El primer gol en el partido del próximo sábado, jornada inaugural de la temporada 2022-23 frente al Zaragoza en el Gran Canaria (22.00 horas), tiene que marcarlo la grada. Así se respira en el club a cuenta de las previsiones de asistencia para esta cita y con el refrendo del éxito con el que se está desarrollando la campaña de abonados, ya sobre el listón de los 16.000 socios y creciendo.

Esta respuesta masiva de la afición es la prueba ineludible de las expectativas que ha despertado el equipo, aún pendiente del último retoque para la delantera, pero en el que Viera y Vitolo suponen un cartel imbatible para la concurrencia. Al segundo todavía se le espera, pero en breve estará de regreso y siempre a tiempo para desplegar su potencial en favor del equipo. Y del capitán huelgan presentaciones o más comentarios. Por si fuera poco, a ambos se les une Moleiro, pretendido hace nada por el Barcelona y que ha pasado de promesa a realidad en apenas unos meses. El mejor Moleiro está por venir, lo que termina de disparar el potencial colectivo.

Nombres al margen, existe en Pío XII la esperanza de que la siembra popular del curso pasado, que se cerró con dos llenos consecutivos en Siete Palmas (Oviedo y Tenerife), mantenga su vigencia. Aspirar a otro aforo completo ahora no casa con la realidad, pero sí está fundamentada la ilusión de atraer a más de media entrada al campo, lo que supondría rozar los 20.000 espectadores. Al margen del gancho de la UD, principal atractivo para los seguidores, también acompañan las fechas estivales, el día y la hora así como el adversario, de los de más abolengo de la categoría.

Llamamiento

El llamamiento desde dentro a la gente tampoco se ha hecho esperar. «Necesitamos que el Gran Canaria sea una olla a presión desde el primer partido», solicitó el lunes García Pimienta a propósito del factor ambiental, consciente el entrenador de que se puede marcar la diferencia si se logra generar un escenario que arrope a sus jugadores y, por añadidura, impresione al visitante. «Hay que hacer nuestro trabajo y tratar de meter al mayor número de gente en el estadio», recalcó, en la misma dirección, el presidente Miguel Ángel Ramírez. Este miércoles tomará la palabra Jonathan Viera y es seguro que incidirá en este aspecto.

No es ajeno al vestuario a que, como ya ha ocurrido,el llamamiento se va a traducir en movimieto multitudinario en el estadio y con esa motivación se ultiman, en estos días, los preparativos en la Ciudad Deportiva de Barranco para la puesta en escena que ya se otea en el horizonte. Saben los futbolistas que nada mejor para consolidar la alianza con la gente que iniciar el camino con tres puntos en el casillero y ante unos seguidores que desean fidelizar a base de fútbol y goles. La responsabilidad de no fallarles es otro de los incentivos que se toman de la mejor manera.

La UD quiere exprimir desde el primer momento esa fuerza añadida que le confiere su parroquia y desde el mismo arranque se ha puesto especial énfasis en fortificar una interacción que se entiende clave en la aspiración de luchar por el ascenso. Este sábado, primera entrega.