Las luces que deja la sombra del derbi

06/05/2019

La batalla del Heliodoro acentuó la figura de la cantera. Josep Martínez, Cristian Cedrés y Eric Curbelo cuajaron serias actuaciones y justificaron la apuesta de Pepe Mel. Sergio Araujo, que se dejó el alma, también sobresalió en el ataque

Era una cita para acechar con lupa. De las importantes. Y no le tembló el pulso a Pepe Mel en el derbi que, pese a la derrota sufrida ante el eterno rival, sacó conclusiones positivas. Confió en Josep Martínez y en Cristian Cedrés. Los había hecho debutar ante el Lugo en el Gran Canaria y ambos se consagraron en el Rodríguez López.

Por partes, el joven cancerbero de Alzira ofreció una auténtica exhibición de reflejos y madurez. Negó el gol a los tinerfeños todas las veces que pudo. Sacó un mano a mano a Malbasic cuando ya la grada blanquiazul tenía previsto celebrar. A Naranjo también le escupió un disparo con una estirada digna para mostrar en las escuelas de porteros. Además, y por si fuera poco, jamás se durmió debajo de los palos. Fue valiente de principio a fin. Mostró tablas y madera, mucha madera para ganarse un hueco el curso que viene con los mayores. En los tantos de Carlos Ruiz y José Naranjo nada pudo hacer. Sufrió cuando le metieron el segundo. Se quedó tendido en el césped buscando una explicación lógica. Josep, con tan solo dos encuentros como futbolista profesional, enseñó en un escenario de enjundia qué tipo de arquero es y la madurez que le sobra para formar parte de la primera plantilla. Todo lo que no fuera darle ficha profesional sería otro error grotesco. Es un diamante y hay que pulirlo.

Otro jugador que dejó pinceladas de calidad fue Cristian Cedrés. Pese a no contar con muchas oportunidades en Las Palmas Atlético, el atacante grancanario pidió la pelota una y otra vez. No le importaban los insultos de la grada. Tampoco tener enfrente a un hombre con la experiencia de Isma López. Corrió, tanto en ataque como en defensa, y siempre eligió bien sus movimientos. Anotó el gol de la Unión Deportiva y llevó el éxtasis al sector amarillo del Heliodoro. Hasta que le aguantaron las fuerzas fue diferencial. Fue un verso libre y siempre bailó con clase. Fue otra luz que brilló con luz propia en la oscuridad de la maldición del Rodríguez López, donde Las Palmas sigue sin saber lo que es una victoria desde 2001.

La cantera demostró valía. Eric Curbelo, ya con experiencia en la categoría, mezcló a la perfección con David García en el eje de la zaga y corrigió errores de sus compañeros y del propio capitán. El satauteño, desde que debutase a las órdenes de Paco Herrera, se ha convertido en un fijo en las alineaciones de la Unión Deportiva, tanto con el propio técnico catalán como con el madrileño Mel.

Otro actor que fue protagonista en el derbi fue el argentino Sergio Araujo. Pese a que jugó entre algodones y fue duda hasta última hora, el Chino aguantó todo tipo de golpes. Le dieron por todos lados y aun así siempre se mantuvo fiel a su estilo. Creó fútbol, generó peligro y de un lanzamiento suyo con rosca llegó el estreno goleador de Cedrés. Además, mantuvo el esférico siempre que tuvo opciones y bien podría haber dejado al Tenerife en inferioridad numérica, pues le sacó una amarilla a Dos Santos, que luego le dio una patada digna de cartulina naranja que el árbitro prefirió no mostrarle en la primera mitad.

Con todo, y aunque la batalla contra el eterno rival se saldase con otra derrota, tercera consecutiva en el Heliodoro Rodríguez López, estos cuatro futbolistas merecen un apunte y Mel sabe que puede contar con ellos para, si deciden renovarlo, la temporada que viene. Eso si la Unión Deportiva puede retener al delantero centro argentino.