La UD Las Palmas, en busca de un golpe de estado

Tras lograr un heroico empate ante el Barça, la UD visita Balaídos con la premisa de dar un golpe de estado. De asaltar el templo de Aspas, los amarillos saldrían del descenso. La baja de Calleri trastoca los planes de Jémez, que deberá reinventar el equipo en busca del gol y de un triunfo fuera de casa que no llega desde septiembre.

KEVIN FONTECHA | VIGO - ENVIADO ESPECIAL

Nadie se imaginaba plantar cara al Barça con Messi y Suárez sobre el césped. La UD, prácticamente muerta allá por diciembre, se ha aferrado a la vida de la mano de Paco Jémez. El entrenador regresaba a la isla con el objetivo de salvar de un entierro casi seguro a Las Palmas y hoy podría dar un paso importantísimo en la guerra por la salvación. No lo tendrá fácil. Visitar Balaídos siempre es una cita compleja. Además, la sanción de Jonathan Calleri, que será el primer choque de Liga que se pierda en lo que va de temporada, deja un vacío inmenso en la punta de ataque, lo que encarece el precio de la victoria. Y por si fuera poco, a su rival, el Celta, le sobra la pegada que le falta a la escuadra isleña. Iago Aspas y Maxi Gómez querrán seguir aumentando su estadística personal. Unos números que aterran. Entre ambos llevan 30 tantos, casi nada.

Aun así, la sensación de haber aguantado 96 minutos al líder y la solvencia defensiva que ha encontrado, por fin, la Unión Deportiva, rebate las cuotas en las casas de apuestas. Ya avisó Jémez que en Vigo quería dar un puñetazo sobre la mesa. Un golpe contundente que deje bien claro que los suyos no van a rendirse hasta el último aliento. Ese espíritu de sacrificio y solidaridad visto en los últimos enfrentamientos invita al optimismo. Lo que hace poco era negro ya va cogiendo un color más alegre y, aunque todavía queda mucho que mejorar, se vislumbra recompensa en el horizonte. La permanencia ha dejado de ser una utopía para convertirse en una posibilidad muy próxima.

Además, el empate sobre la bocina del Espanyol al Levante acrecienta las opciones. Los granotas continúan en caída libre. Un triunfo grancanario en tierras gallegas ya situaría al representativo fuera de los tres puestos con billete al infierno. Hace tiempo que Las Palmas no respira aire puro lejos del descenso y la oportunidad es mayúscula. Leo Baptistao hizo un regalo a la UD. El Málaga volvió a perder, el Deportivo sumó un solo punto. Los de abajo continúan enfangados y es el conjunto insular el único que está respondiendo en la pelea. Eso sí, necesita llevarse los tres puntos.

Y para ello Paco Jémez pretende que sus pupilos vuelvan a enfudarse el traje de batalla. Que el cuentakilómetros de cada futbolista reviente como hiciera ante el Barça y que la camiseta termine empapada del sobresfuerzo. Que el escudo acabe bien ceñido al corazón y los tres puntos sean facturados a Gran Canaria. El técnico tiene el once prácticamente perfilado. Chichizola, un seguro, defenderá el arco. Macedo, Ximo, Gálvez y Aguirregaray salvaguardarán el fuerte. En la sala de máquinas todo hace indicar que repetirán Vicente Gómez y el incombustible Etebo. Tana será fijo en la mediapunta. Halilovic se ubicará en una de las alas, mientras que en la otra podría apostar por Toledo, en el ostracismo desde su cambio en San Mamés; Nacho Gil, aún sin demostrar de lo que es capaz pese a sus titularidades; o el extremo Benito, de Las Palmas Atlético. Y en la delantera nace el quebradero de cabeza, pero todo señala a Expósito como francotirador.