La UD evita el ridículo en el último suspiro (1-1)

06/04/2019

La UD Las Palmas evitó una derrota en Oviedo en los minutos finales del encuentro gracias a un error garrafal del portero local, que no atajó un balón fácil. Así pues, los de Mel sacan un punto de un partido aburrido, que estuvo marcado por la intensa lluvia.

Las Palmas pescó un merecido punto bajo el diluvio de Oviedo. Para el partido frente al Real Oviedo en el estadio Carlos Tartiere, Deivid y Javi Castellano fueron las principales novedades que Pepe Mel introdujo en el once titular. La tromba de agua que cayó media hora antes del encuentro dejó el césped más rápido de lo habitual, aunque el algunas zonas el balón se frenaba por los pequeños charcos. Las Palmas le puso pausa al fútbol intenso que el Real Oviedo propuso al comienzo.

Tres disparos lejanos de los carbayones, sin peligro para Raúl Fernández en los primeros veinte minutos, no inquietaron al equipo de Mel bien organizado y esperando su momento. Momo, David Timor y Galarreta tomaron el mando y Las Palmas se fue entonando.

Un tímido remate de cabeza de Rubén Castro y una galopada de Álvaro Lemos con remate flojo animaron a los grancanarios a pisar con más frecuencia el área ovetense. Los dos equipos sabían de los pinchazos de Málaga y Deportivo de La Coruña para dar un último empujón que los metiera en la pelea por los play off a falta de nueve fechas para el final. La lluvia hizo acto de presencia antes del descanso, al que se llegó con empate a cero.

La UD evita el ridículo en el último suspiro (1-1)

En la segunda mitad, la lluvia cayó con más fuerza. El campo de fútbol se puso muy pesado y los jugadores tuvieron que emplearse a fondo en cada acción dividida. Había que estar muy atentos a los pases hacia atrás, en corto, en cada rechazo porque la pelota a veces se quedaba y en otras ocasiones se deslizaba con más rapidez. Un paradón de Raúl Fernández (min. 56) a tiro de Saúl Berjón pudo suponer el primer tanto local.

En el minuto 65, Deivid envió al palo una falta lanzada por Lemos. El partido entraba en una de sus fases más interesantes. Dos equipos batallando contra un mismo enemigo, el fuerte aguacero. Los balones en largo se imponían a los pases en corto. Lo primordial era alejar el cuero de las áreas. Tres minutos después Champagne se empleó a fondo para desviar con fortuna un remate con la testa de Alberto De la Bella.

A falta de nueve minutos, una acción desafortunada en defensa acabó en gol para el Oviedo. Con el portero canario fuera del marco, Ibra desde lejos anotó el 1-0 para los carbayones. En el tiempo de alarge, Rafa Mir con la colaboración del portero local logró el merecido empate para los grancanarios.