Jesé y Mujica, entre Araujo y Pejiño, celebrando la victoria de la UD frente al Fuenlabrada el pasado 13 de marzo. / UDLASPALMAS

Jesé y Mujica, dos fichajes invisibles

Llegaron en enero como refuerzos de pedigrí y para impulsar las aspiraciones de la UD, pero sus aportaciones han sido testimoniales

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Llegaron en enero como refuerzos estelares, compartiendo pasado lustroso, uno en el Madrid y otro en el Barcelona, y con el deseo mutuo de aportar fútbol y goles a una UD necesitada de nuevos impulsos en aquel entonces para afrontar el tramo decisivo del campeonato. El cartel de Jesé y Mujica no se discutía y más en un escenario como la Segunda División, en el que ambos estaban llamados a marcar diferencias. Pero ha corrido el tiempo y uno y otro quedan retratados, ya con la campaña finiquitada en lo que a objetivos se refiere, si se repasan sus respectivas aportaciones, absolutamente intrascendentes en la trayectoria del equipo. A saber, entre Jesé y Mujica suman dos goles. El tanto del primero llegó, de penalti, en el 6-1 al Lugo, luego no fue un tanto ganador, mientras que la diana de Rafa se produjo en la derrota por 3-1 en Almería, lo que convierte su acierto en anécdota sin relevancia alguna.

En el caso de Jesé, su carestía en el área contraria se acentúa porque, a diferencia del futbolista cedido por el Leeds, sí ha tenido suficiente continuidad y confianza, sostenido en el once desde marzo, salvando una jornada de ausencia por sanción, como para ofrecer a estas alturas del campeonato una cosecha mejor a la que presenta: trece partidos, once partiendo como titular, para un total de 970 minutos y con la ofrenda de un gol y una asistencia. Por el camino, innumerables remates al limbo. Tanta extrañeza causa la fe ilimitada que le tiene Mel, a juzgar por su rendimiento, que hasta el entrenador tuvo que salir al paso, tras la derrota frente al Zaragoza, para justificar sus galones e independencia: «Me da igual Pepito que Juanito. He tenido mundialistas como Martín Palermo que no convoqué. Me importa el equipo y cada decisión va en ese sentido. Si hubiéramos ganado 3-0 y los tres los mete Jesé, él habría sido el protagonista. Si perdemos el señalado es el entrenador. Si piensan que no quito a Jesé para que no se enfade es que no me conocen».

Ha trascendido, además, que la dirección deportiva quiere renovarle su contrato, se entiende que confiando en una aportación futura más fértil que la actual, cosa que tampoco es compleja.

En lo que respecta a Mujica, en su día canterano emergente captado por el Barcelona y que llegó rebotado tras pasar de puntillas por el Oviedo, no ha terminado de llenarle el ojo a Mel. Tuvo un pico en el que encadenó seis titularidades consecutivas, entre mitad de febrero y marzo, pero luego se diluyó, tuvo, también, alguna complicación física, y no ha vuelto a coger el sitio. En total, desde su debut, ha tenido presencia en once encuentros, con 466 minutos, aunque, como ocurre con Jesé, su jerarquía ha sido testimonial y muy alejada de las expectativas iniciales. Paradójicamente, también podría tener una nueva oportunidad y seguir en nómina, si bien su caso depende del Leeds, el club propietario de sus derechos federativos, que ya accedió a cederlo en unas condiciones económicas inmejorables para la economía de la UD y podría estar receptivo a un nuevo acuerdo por él.

Jesé y Mujica, Mujica y Jesé, dos refuerzos invernales que no cuajaron aunque el destino les puede propiciar que tengan la oportunidad de revancha con la camiseta que les trajo de vuelta a casa.