Fútbol / UD Las Palmas

El plan comienza a funcionar

05/08/2018

La UD supera al Marítimo (1-0) gracias a un tanto de Cala en una actuación solvente y que dejó apuntes para la ilusión a dos semanas del inicio de la competición. El equipo ya cuaja y, a falta de los que quedan por llegar y estrenarse, su rendimiento coral alcanza para ganar y dominar los partidos, un guion que quiere instaurar en los meses que vienen por delante

No hay queja de la UD que está cocinando Manolo Jiménez. Por encima que gane o pierda, cuestión trivial a comienzos de agosto, el meollo está en los índices previstos. Poco a poco se ve el pegamento en el equipo, con líneas solidarias, jugadores en fase de expansión, buenos tramos que, con el tiempo, alcanzarán más tiempo en el cronómetro. Ya con el calendario oficial en el horizonte y una carga considerable de entrenamientos al lomo, los futbolistas comienzan a quitarse las cadenas, conocen sus responsabilidades, cada vez dudan menos en ejecutar consignas, perfeccionan la compenetración. El caso es que anoche, en la última actuación en Gran Canaria antes de que llegue lo bueno, Las Palmas dejó buen cuerpo y poso. Con picos y valles, que estamos en pretemporada, se manejó con ciertas anchuras y acreditó que, aciertos al margen, sigue un camino definido y cree en el modelo que, entiende Jiménez, tendrá éxito. Las tinieblas que dejó el descenso y sus daños colaterales ya aclaran y en la UD se adivinan cualidades e intenciones que aventuran buenos tiempos. Faltan por acoplar piezas, de hecho algunas todavía se están gestionando, pero con lo que hay alcanza a frotarse las manos. Así lo reconoce Jiménez, que no es especialista precisamente en regalar los oídos a nadie. Si tiene que cantar las cuarenta lo hace. Y si respalda y aplaude a los suyos es porque le agrada lo que le dan.

Prueba seria

Sonaba a ensayo general, con permiso de lo que viene en el Ramón de Carranza. Sacko y Rivera aún en la reserva por aquello de que tienen que coger kilómetros, Manolo Jiménez puso en el escaparate lo mejor que tenía en una formación titular que se parecerá mucho a la que ponga en el debut frente al Reus. Si acaso Raúl por Nauzet bajo palos, apunten la opción de Parras como dos y en la zona ancha alguno de los que han llegado o quedan por venir. Porque ya hay conceptos y automatismos consolidados y nombres por derecho con galones. Lo que persigue el técnico de la UD a estas alturas de la película, más allá de resultados de anécdota, es que su gente elimine excusas y se ponga a la faena. Ideas claras, verticalidad, actividad en campo contrario, definición. Y el Marítimo ya suponía prueba de apunte, traía exigencia.

Buenos minutos

La UD le metió pistón al partido, tenía ganas de jugar y de encontrarse. Ahí flotó Momo, de aquí para allá regalando detalles de artista, Rubén y Araujo conectaron, Mir se ofreció... Estaban todos de tres cuartos en adelante y eso termina por notarse, arruina cualquier achique. El rival aceptó ceder metros e iniciativa, apenas se asomó a Nauzet. También repartió. Alguna patada portuguesa sacó de quicio a Jiménez, temeroso de que le lastimen a alguno de sus hombres. En defensa, el balance fue solvente. Mezclan bien David García y Cala. En realidad, el capitán conecta con el que le pongan. Y arriba no hizo falta transición para que se mostrara colmillo. El 1-0 llegó en acción de estrategia, con rosca al corazón del área para que la cazar por alto Cala. Interesante que los goles vayan más allá de la tripleta MAR (Mir, Araujo y Rubén). Y lo cierto es que hasta el descanso pudieron caer dos o tres más. Araujo, imperial en un giro de cuello, y Rubén, con un derechazo a media altura desde lejos, obligaron al meta Amir a mostrar guantes. El Chino también tuvo otra, con un balón que no acertó a empalar con todo. Movimiento y tráfico donde quiere el jefe. La puntería ya llegará. Pero es importante tentarla y dejar la tarjeta de visita.

Sin cambios al descanso

Fue una declaración de intenciones que Jiménez no hiciera cambios al inicio de la segunda mitad. Algo querría ver manteniendo a los mismos, a riesgo de que el cansancio pesara, como así fue. El Marítimo se animó y pasó a tener más el balón y a servir centros desde las dos bandas. Nada del otro mundo, pero sí más picante y profundidad a lo que había dejado anteriormente. La UD optó por el contragolpe, sabiendo de la fiabilidad de Rubén, Araujo o Mir al galope. También es válido el plan. El caso es llegar, percutir, tener la cabeza al frente y la pelota de por medio.

Tras un largo rato de bostezo, se agitó la coctelera con la entrada de Sacko, debutante anoche, Benito y Fidel, velocistas todos. Algo había que mover para recuperar frescura y chispa y nada mejor que mirar a los costados. Había ganas de ver a Sacko, que una pinta formidable. Se situó por la derecha y encaró alguna vez. Está con hambre el francés, no ha venido a pasar unos meses. Sin que la rompiera, dejó pistas del interior sinuoso, de zancada y desborde, llamado a marcar diferencias y elevar el listón. También entró en acción Rivera, el otro recién llegado, y quiso comenzar a coger el timón. Está para ser el seis de referencia, por delante de Javi Castellano, y no quiere ni regalar un amistoso. Tuvo sus minutos, exhibió ganas, ni duden de que es el inicio de lo que se anuncia como una interesante incorporación para ordenar y orientar al resto.

Carrusel de cambios

Hasta el final mantuvo la UD la disciplina y empeño para hacer bueno un gol de Cala que pudo ampliar, ya en el alargue, Tana con un buen disparo. Tana no marcó por el palo y, en apariencia, sigue empeñado en alimentar la duda de su valía. Él fue el primero en desertar pidiendo que le dejaran irse. Encontró la negativa de la entidad y ha elegido esforzarse, sudar y pelear por el puesto. No es mala política su cambio radical de planteamiento porque beneficiará al grupo, que es de lo que se trata, en definitiva. Lo que pudo ser un 2-0 se quedó en amago, pero para la UD no deja malas señales este amistoso. El nivel ya era aproximado de lo que se va a encontrar y el tono estuvo a la altura, por momentos con agilidad en las maniobras y buenas transiciones en las zonas de peligro, activados sus elementos más importantes. Dinamita arriba, hormigón atrás, una afición que comienza a creer en lo que se gesta y las expectativas de que hay margen de mejora, fichajes que inyectarán más fuerza y el mensaje inequívoco al resto de que hay aspirante a mayúsculo a poco de que acompañe todo. Quédense con eso, con que la UD ya está manos a la obra en la reconquista.