El capitán, en su primera entrevista al fichar en 2003: «El reto no me asusta»

27/08/2018

«No pienso desaprovechar esta oportunidad. Confío en que me acompañe la suerte. Yo le voy a poner toda la casta del mundo». Así se expresaba un David García de 21 años en la primera entrevista que concedió, ya como jugador de la UD, y que tuvo a CANARIAS7 como testigo privilegiado.

Era un 16 de julio de 2003 y, aunque todavía no había firmado el contrato, ya estaba todo pactado. Tanto, que incluso el propio futbolista accedió a posar enfundado en la camiseta del que iba a ser su equipo y ya hablaba sintiendo el escudo y haciendo promesas de compromiso e implicación. Ahí se iniciaba el camino de leyenda que hoy le tiene en el trono como jugador con más partidos oficiales de la historia.

Tras terminar contrato con el Vecindario y pasar unos días sin vinculación con ningún club («estuve en el paro unos días, aunque sabía que, con tantos rumores, algo podría haber»), fue citado en la antigua sede de Pío XII para proceder a rubricar los documentos de su primera etapa como profesional. Venía de dos años en la disciplina del Vecindario, uno en Segunda B y otro en Tercera, y recomendado expresamente por Juan Manuel Rodríguez, que lo había dirigido en el conjunto blanquinegro y había sido designado como entrenador de la UD. «La temporada pasada tuve continuidad con él y aprendí mucho. Ojalá vayan las cosas tan bien como en la etapa del Vecindario», aseguraba al ser cuestionado por esa nueva coincidencia con el técnico grancanario

«El sueño de todo futbolista canario es llegar a la UD Las Palmas y para mí esto es lo máximo. Estoy muy contento y deseando que empiece todo», afirmaba. Y, sobre la presión que comportaba el escudo, exponía: «Da respeto, pero no miedo. Hay que tener en cuenta que vengo de jugar en tercera División y antes lo hice en Segunda B. Voy a jugar en una categoría que es nueva y muy complicada. Además, la UD lleva consigo muchas exigencias por el prestigio que tiene. No pienso desaprovechar esta oportunidad. El reto no me asusta».

Sobre lo que podía aportar al proyecto de aquella época, David García avanzaba: «Voy a darlo todo para devolver la confianza que han puesto en mí. He jugado en los dos últimos años casi todos los partidos, y eso que llegué al Vecindario y nadie me conocía. Creo que todo lo que tengo lo he conseguido a base de trabajo. Dentro del campo trato de anticiparme siempre. Y lucho los noventa minutos».

«Va a ser muy complicado ganarme un puesto en el equipo porque habrá una competencia enorme en todas las demarcaciones. Tengo muy claro que con Juan Manuel Rodríguez hay que ganarse el puesto día a día y pelear a tope siempre. Con eso confía en jugar todo lo posible» añadía.

Además, confesaba que no esperaba que le llegara tan pronto la oportunidad de fichar por la UD aunque, ya puestos, asumía el desafío «con ganas de darlo todo».

El resto de la historia ya es conocido. El prometedor defensa que llegó como una apuesta de futuro terminó asentándose, no sin dificultades (en la temporada 2003-04, que acabó con descenso a la categoría de bronce, tras el cese de Juan Manuel Rodríguez, fue relegado al filial en Tercera División), y cogió vuelo para convertirse hoy en día en una figura inigualable en la entidad por su estancia continuada (ya acumula quince años de pertenencia ininterrumpida) y sus prestaciones, además del ejemplo que siempre ha dado como capitán tanto dentro como fuera del terreno de juego.

Dentro de dos jornadas, con motivo de la visita del Nástic al Gran Canaria, la entidad le hará entrega de una camiseta conmemorativa antes del inicio del encuentro para que reciba al aplauso de toda la afición.

Aunque su historia todavía no ha acabado. Continúa.