Jesé, Moleiro y Viera abrazan a Pejiño, autor del primer gol de la UD. / cober

La UD acaba sufriendo, pero riendo (2-1)

Triunfo autoritario, solo titubeante en los minutos finales, en el Gran Canaria para dejar a la Ponferradina sin liderato gracias a los goles de Pejiño y Peñaranda

Kevin Fontecha
KEVIN FONTECHA Las Palmas de Gran Canaria

Triunfo de autoridad para recuperar la sonrisa de la UD ante una Ponferradina que venía al Gran Canaria airosa. Los amarillos, desde el primer minuto, salieron a morder. Así llegó el primer gol, obra de Pejiño. Y el segundo, al espacio, de Peñaranda. Tres puntos de oro con unas sensaciones inmejorables. Corrió, jugó y exhibió virtudes Las Palmas, mientras los visitantes no cuajaron su mejor partido en esta Liga. Solo un lanzamiento de Medina de falta, que se tragó Raúl, metió algo de miedo en el cuerpo a los de Mel.

Saltó con rabia la UD al Gran Canaria. Y se palpó en el primer balón dividido, cuando Sergi Cardona metió su pie izquierdo para ejecutar un robo decisivo. Apareció Jesé para aprovechar el desajuste de la Ponferradina y servir en bandeja el tanto a un Pejiño que se retiraría a los 20 minutos lesionado. El gaditano, que puso el esférico raso y donde no llegaba el meta rival, dejaba paso a Peñaranda, con ganas también de reivindicarse. Y la primera que tuvo la mandó a la red. El venezolano echó a correr y Jonathan Viera frotó la lámpara. El de La Feria vio el espacio y Adalberto no falló. 2-0 y una imagen sublime en el primer acto, que solo se ensució al final con muchas faltas. Raúl sacó una mano tremebunda a Naranjo antes del descanso.

El segundo tiempo fue a merced. Sin contratiempos para Raúl y con Jesé dejando destellos pegado a línea de fondo, Las Palmas jugó a placer. Ferigra y Curbelo secaron a los atacantes de la Ponferradina, que con el paso de los minutos veía como perdían el liderato. Medina, de falta, recortó distancias en el 87. Y después, lo de siempre, a sufrir. Por suerte, el árbitro pitó el final y los tres puntos se quedaron en casa.