Fútbol: UD Las Palmas

19/05/2018

Dieciséis jornadas consecutivas sin ganar. Que ya es decir. Números que dan escalofríos (26 derrotas, 74 goles encajados) para retratar una campaña de vergüenza.

¿De verdad esperaban otra cosa?

Se recordará de esta manera, ni más ni menos, con sus protagonistas bien señalados, Paco Jémez al frente. Fue un adiós a la Primera División tal y como se esperaba. En mitad de una indiferencia abrumadora, estadio desierto y afición de espaldas, y con un partido de aliño en el que no había ni un motivo para agarrarse al césped. La buena noticia es que todo queda atrás, que la tortura de esta UD comienza a formar parte del pasado y que lo que queda por venir mejorará, forzosamente, lo que ahora hay. Toca aprender, curar heridas, tener memoria, abrillantar el escudo. Mucha tarea pendiente por delante pero que ya, cerrado el calendario, es tiempo de ejecutar con hechos consumados, sin más especulaciones.

La visita del Girona pillaba así a la UD, todavía en ruinas y pendiente de purgas, renovaciones y gestiones. Imposible centrarse en el balón cuando, por poner un ejemplo, Chichizola tiene la mente ya en el Getafe, su destino confirmado. O, valga otro, Paco Jémez sabe que lleva sobrando meses. En contraste con un rival reluciente, primerizo meritorio en este escenario, orgullo de su ciudad, que ha completado una temporada de fábula y en el que cabezas y piernas están para lo mismo. Correr, competir, sudar y empujar. Así les ha ido. Puntos en abundancia, permanencia blindada hace una eternidad y hasta aspiraciones europeas durante largo tiempo. Envidia da ver al Girona así y luego volver a la realidad e imaginar el páramo que viene con la UD entre escudos que no quería volver a encontrarse. Su fracaso es tan doloroso como justo, números y rendimiento en la mano.

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Para la despedida de la categoría, tres años de sueños ya rotos, los valientes que se acercaron al estadio esperaban algo potable para dulcificar el cierre. Pedir de donde no se puede sacar anuncia decepción. Y más cuando se hizo más audible el puñado de seguidores rojiblancos que acompañaron al Girona y que se dejaron la garganta en animar, a diferencia de la mayoría local, que bastante tiene con tragar tantos sapos. El caso es que Jémez dio carrete a Benito, una de las esperanzas que vienen del filial, juntó en la zona ancha a Vicente y Etebo y arropó a Calleri con Momo y Halilovic. La idea, armar tres pases, tener llegada, compensar a los valientes. Pero ni con esas funcionó el plan. Enfrente, un Girona ortodoxo y que no vino de turismo. Lo puso todo Machín en la cancha y, desde el primer instante, se le adivinaron las intenciones de hacer sangre. Tardó cinco minutos en pasar a la acción, con un carrerón de Portu por la derecha y que retrató a Ximo, que habrá tenido días mejores indudablemente. A placer remató Stuani el centro de su compañero, vendido Chichizola por enésima vez. Ir por detrás en el marcador no pilla de nuevas a la UD, acostumbrada a mil desgracias e infortunios. Fueron visibles sus intentos, muy activos Momo y Halilovic, siempre pidiendo la pelota, dándole verticalidad a la acción. Un inocente y clamoroso agarrón de Pere Pons a Calleri permitió un penalti y el empate. Puro cosmético. Estaba mejor el visitante, plantado con mucha gente por delante y por detrás del balón, siempre con opciones en estático o al contragolpe, trabajado en una cultura táctica que en esta UD ni existe ni se le espera. Y, ante las tentativas constates, con el goteo de iniciativas que se sucedían sin descanso, vino el 1-2. Otro regalo de Ximo, que se lió en un despeje, y Stuani, en un gol de nueve de manual, reventó a Chichizola con un chutazo cruzado e imposible. Orden reestablecido, debieron pensar todos.

La segunda parte no varió nada. Cambios, amagos pero siempre el Girona dos cuerpos por encima, controlada la situación y dominando cada centímetro del campo. No llegaron más goles en su cuenta de casualidad. Porque siguió generando en mitad del caos de una UD partida y que entregó la cuchara sin capacidad alguna para sobreponerse, expuesta de norte a sur y sostenida únicamente por las acciones acertadas de David García, providencial en varios cruces para evitar sonrojos al personal. Hay que analizar lo que le han hecho al capitán en las últimas semanas por parte del cuerpo técnico, que le ha privado, de manera miserable, de poder superar el récord histórico de partidos jugados actuando en Primera. Incluso Jémez se permitió la majadería de decir en público que desconocía esta circunstancia. Si dijo la verdad, es un indocumentado. Y si mintió con esa información, pongan ustedes mismos el calificativo. Con todo, David, en nómina desde 2003, no falla nunca, ahí está en mitad de tormentas, crisis y rumores. Salió tras el descanso por Ximo y dignificó, una vez más el oficio. Como Momo, veterano incombustible, de los que lloran en las derrotas y sufren en silencio, sin necesidad de cámaras o micrófonos. Por encima de nóminas, por encima de la lamentable teoría de los mercernarios que auspició el propio Jémez, quedan vestigios de ese romanticismos que, realmente, justifica el pago de la entrada, la renovación de un abono o vestir de amarillo a un niño. David y Momo, Momo y David están todavía y pueden contarlo.

El pitido final del colegiado fue una liberación. Aire limpio, olor a nuevo, portazo a una mediocridad que ha sido un dolor en el alma de todos.

La UD tocó fondo y según avanzan las horas vuelve a abrirse a la vida, a procurarse un porvenir lejos del fango y lodo que le han llevado a Segunda. Vienen otros tiempos. Mejores, acordes al himno. Créanselo.

Ficha técnica:

1. U. D. Las Palmas: Chichizola; Aguirregaray (Erik Expósito, min. 63), Gálvez, Ximo Navarro (David García, min. 46), Dani Castellano; Etebo, Vicente Gómez; Halilovic, Momo (Nacho Gil, min. 65), Benito; y Calleri.

2. Girona: Bono; Maffeo (Timor, min. 58), Ramalho, Espinosa, Juanpe, Aday Benítez; Portu, Granell, Pere Pons; Lozano (Borja García, min. 80) y Stuani (Olunga, min. 85).

Goles: 0-1, min. 5: Stuani. 1-1, min. 14: Calleri, de penalti. 1-2, min. 42: Stuani.

Árbitro: Santiago Jaime Latre (Comité Aragonés). Mostró tarjeta amarilla al jugador local Etebo (min. 59) y a los visitantes Pere Pons (min. 13) y Aday Benítez (min. 21).

Incidencias: partido de la trigésima octava jornada -última- de LaLiga Santander, disputado en el Estadio de Gran Canaria ante 6.362 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por los abonados de la UD Las Palmas fallecidos en la temporada.

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