Sandro se entrenó este martes con el Huesca, tal y como se aprecia en la imagen. / el heraldo

Compás de espera por Sandro, cuyo fichaje por la UD «es cuestión de horas»

Rescindirá con el Huesca y vendrá en propiedad. En el club le esperan con ilusión y sastifacción por su experiencia, calidad y pedigrí de canterano

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Sandro Ramírez vestirá la próxima temporada la camiseta de la UD y lo hará como jugador en propiedad. Sus deseos de no ser cedido y, al tiempo, regresar a casa, han dilatado los plazos marcados para hacer oficial su fichaje, previsto para ayer y que demorará un poco más ante las pretensiones del propio Sandro de rescindir su vínculo laboral con la entidad azulgrana. Miguel Ángel Ramírez había acordado con el Huesca un primer pago de 500.000 euros en concepto de préstamo hasta junio y con la opción, en caso de ascenso, de adquirir el pase del delantero por 1.500.000 más. Sin embargo, el futbolista discrepa de esta fórmula en las formas, lo de venir, en principio, por un año, que no en las formas, pues le ha dejado claro a los dirigentes de Las Palmas que no atenderá otra propuesta y se unirá al proyecto liderado por García Pimienta. Y la pretensión de desligarse del Huesca, con el que tiene relación laboral hasta 2024, para ser dueño de su futuro es lo que ha impedido, de momento, anunciar su incorporación a la UD.

«Es cuestión de horas», apunta «con absoluta confianza» desde la UD al respecto y contando ya con el concurso de Sandro. A la espera de que el atacante les comunique que ha resuelto los flecos pendientes con el Huesca, todos de naturaleza económica, en el club se muestran «ilusionados y satisfechos» con la llegada de un delantero de pedigrí, contrastado como pocos y que, además, une su condición de canterano, sentimiento de pertenencia especialmente valorado y que antes ya atrajo a otras piezas que, como él, tienen un nivel superior y acceden a jugar en Segunda por el escudo, léase Jonathan Viera o Vitolo.

Aires de despedida

Sandro se ejerció ayer con el Huesca consciente de que, mientras dura el tira y afloja con la entidad que todavía posee sus derechos federativos, debe cumplir con las obligaciones estipuladas en su contrato, esto es, presentarse a las sesiones de trabajo y cumplir con las órdenes del cuerpo técnico. Como viene haciendo desde hace un mes, y a consecuencia de unas molestias musculares que esgrime, su actividad fue al margen del grupo. Se le vio, sin embargo, «especialmente activo e intenso», según testigos presenciales, evidenciando que, pese a la falta de ritmo competitivo, está en condición física más que alentadora para regresar al ruedo.

Ziganda, entrenador del conjunto oscense, es el primero que sabe que no va a volver a jugar con el Huesca y lo tiene bajo sus órdenes bajo una jurisdicción un tanto peculiar, sin poder exigirle nada y sabiendo que su conflicto con los dirigentes abocan como única solución a su marcha y con destino UD. Las tiranteces han sido continuadas y ya no hay punto de retorno posible.

En Pío XII ponen en valor la determinación y esfuerzos que ha realizado el futbolista para posibilitar que todo se culmine como era deseado. Renuncia a dinero y a la posibilidad de jugar en máxima categoría por sus ganas de volver al equipo del que salió en edad cadete pero al que quiere volver a situar entre los mejores del país. Baja al barro de la Segunda con el horizonte de estar, de nuevo, en Primera ya en junio.