Fútbol: Segunda División

A la undécima tiene que ir la vencida

12/01/2019

La UD afronta el último partido de la primera vuelta sin margen de error tras 10 partidos sin ganar y ante un Osasuna que llega en forma con tres victorias. A Herrera solo vale el triunfo y sabe que otra mala imagen podría ser el principio del fin.

Pocas, muy pocas cosas positivas se pueden sacar hasta ahora de la temporada de Las Palmas, algo habitual en los últimos años. Pero uno de los puntos a valorar es su imbatibilidad en casa. El representativo todavía no ha perdido en el Gran Canaria y esa fortaleza como local es a lo que se agarra para recibir hoy a un Osasuna que llega con una dinámica diametralmente opuesta a los amarillos a este último partido de la primera vuelta. Las tres victorias consecutivas con la que aterriza el conjunto navarro en la isla contrastan con los 10 partidos que acumula el equipo de Herrera sin ganar. Un técnico que todavía no ha saboreado el gusto del triunfo en su regreso a la UD y que esta tarde podría igualar los guarismos de Ayestarán si no logra los tres puntos.

Ante este panorama cualquier consuelo vale. Desde el club se intenta vender que hubo una supuesta mejoría en el último compromiso frente al Rayo Majadahonda. Aquel 0-0 en el campo de un recién ascendido que lucha con modestas armas por no volver a Segunda B fue todo un logro para una Unión Deportiva que llevaba encajando cuatro goles en sus últimas tres salidas. En esta ocasión, el técnico catalán apostó por blindarse atrás con cinco defensas y dos medios de contención como Peñalba y Timor. La conclusión fue dos ocasiones en los 90 minutos y unas tablas más que justas. Muy insuficiente para un grupo confeccionado para ascender por la vía rápida, pero mejoría clara a tenor de los últimos precedentes.

Precisamente sobre las metas de Las Palmas es de lo que más se ha hablado últimamente. El discurso se inició con la única idea valida del ascenso directo a través de las dos primeras posiciones. Pero cuando a Manolo Jiménez se le empezó a caer el equipo, ya se comenzó a ver con buenos ojos los Playoffs. Y ahora, a cinco puntos del descenso, lo primero es no pasar apuros para mantener la categoría. Catástrofe impensable a principios de campaña.

Pero así es la vida y así es el fútbol. Ahora el Osasuna asume el papel de favorito ante el combinado isleño, amparado por los 10 puntos que le aventaja, la buena trayectoria con la que afrontará el encuentro y las sensaciones de seguridad y de ideas claras que desprende. Todo lo contrario a Las Palmas, que vive en un mar de dudas. Ya no solo son los jugadores, donde únicamente Raúl Fernández, Cala y Lemos aparecen como intocables. Los interrogantes se amplían hasta el propio dibujo táctico. Cinco o cuatro defensas, centro del campo poblado, uso de extremos... Los malos resultados no le han permitido a Herrera asentarse en un sistema, algo que se presuponía a estas alturas, y adivinar los planes del entrenador en cada enfrentamiento resulta imposible.

Ahora resulta que David García ya no vale y que Mantovani, en la rampa de salida hasta hace apenas dos semanas, le ha adelantado. Curbelo dejó buenas sensaciones y en la pelea entre Dani Castellano y De la Bella dependerá en quien dé menos el cante. Por delante, Peñalba vuelve a posicionarse con una opción, mientras que Galarreta y Timor tienen muchas papeletas de ser de la partida. Lo incomprensible es no aprovecharse de gente como Maikel Mesa o Fidel, jugadores que sin brillar en exceso han cumplido con su cometido, que ya es mucho decir viendo el nivel actual. Y en el recién llegado Araujo, que finalmente ha entrado en la lista, Mir y Rubén recaerá la responsabilidad del gol, que no es poca cosa.

Y un histórico estará delante para evitar la reacción de la Unión Deportiva. El Osasuna, con Roberto Torres y Juan Villar como principales estiletes -seis goles el primero y ocho el segundo-, ha recobrado la ilusión por volver a hacerse un hueco en Primera División. Fortalecido por victorias de enjundia ante rivales de la parte alta en las últimas jornadas (Cádiz y Alcorcón), el equipo dirigido por Jagoba Arrasate se presentará en el Gran Canaria con la intención de hurgar en la herida y dar la puntilla a un Herrera que empieza a temer que su regreso no ha llegado en buen momento. Todo lo que no sea ganar esta tarde sería la de dar pie definitivamente a la posibilidad de un cese prematuro. El margen se acaba para el héroe del último ascenso y él es el primero consciente de que a la undécima, séptima en su caso, tiene que ir la vencida.