Rafa Nadal, pensativo, durante el partido ante Taylor Fritz en cuartos de Wimbledon. / AFP

Las lesiones masacran a Nadal

Su enésimo problema físico, esta vez en el abdomen, obligó al balear a abandonar antes de un partido de Grand Slam por segunda vez en su carrera

ENRIC GARDINER Londres

El tono de Rafael Nadal era serio y triste en la rueda de prensa que confirmó su adiós de Wimbledon. Se le iba una oportunidad única por el enésimo problema físico de su cuerpo. Este era especialmente doloroso porque el pie, la lesión crónica más preocupante de todas, le estaba dando una tregua. «Parece que el pie está más controlado y me está permitiendo disfrutar de poder jugar al tenis. Ahora, poner en riesgo una lesión que me pueda llevar un tiempo importante sin jugar... Intento priorizar lo que es mi felicidad personal más allá que cualquier título o éxito», explicó el jueves Nadal, que sumará un año más sin ganar en el All England Club, donde no se corona desde 2010 y donde no disputa una final desde 2011.

El balear se ha perdido en su carrera once citas de Grand Slam, la primera de ellas en 2003, en Roland Garros, por una lesión en el codo. Desde entonces, ha faltado una vez a la cita en París, en 2004, por la dolencia crónica del pie, dos a Australia, cuatro a Wimbledon, y tres a Nueva York. Las rodillas, la muñeca, virus estomacales y los tendones han sido los culpables de que Nadal no sume ahora algún Grand Slam más a su cuenta récord de 22, dos por encima de Novak Djokovic y de Roger Federer.

Además, las lesiones han obligado a Nadal a ondear la bandera blanca en el transcurso de algún partido en diez ocasiones a lo largo de su carrera. La primera de ellas, en un Challenger en Francia en 2003, cuando estaba fuera de los 40 primeros del mundo; la última, en las semifinales del US Open 2018 contra Juan Martín del Potro por un problema en la rodilla.

La opción de retirada en pleno partido es siempre la que más duele al español. «Lo pensé durante un rato largo», dijo en referencia al encuentro contra Taylor Fritz en cuartos, cuando su familia le aconsejó dejarlo. «Pero lo he hecho algunas veces y lo odio. Es muy duro irte de la pista central de Wimbledon durante unos cuartos de final», agregó.

También le ha tocado al manacorense tener bajarse de diferentes torneos, una vez comenzados. Le ha ocurrido en siete ocasiones, la última de ellas antes de la semifinal que estaba programada contra el australiano Nick Kyrgios para este viernes. La primera fue en Estoril 2004 y le siguió Miami 2012, Roland Garros 2016, cuando no pudo llegar a medirse a Marcel Granollers en tercera ronda, París-Bercy 2017, Indian Wells 2019 y París-Bercy 2019.

Mucho peor que Djokovic y Federer

En el caso de Novak Djokovic, el serbio se ha retirado en trece partidos durante su carrera, diez de ellos antes de 2011 y solo en tres en los últimos once años. Y solo tuvo que decir adiós a mitad de un torneo en una ocasión, en el Masters de París-Bercy 2011.

Roger Federer ha sido más intocable incluso que el balcánico. En los 1.526 partidos ATP que ha disputado, el suizo no se ha retirado nunca durante un encuentro. Un registro increíble teniendo en cuenta la longevidad del helvético en el circuito, donde acumula 24 años como profesional. Sí ha tenido que irse en mitad de competiciones, aunque tan solo ha tomado esta opción cinco veces, la primera de ellas en París-Bercy 2008 (el torneo que más castiga a los tenistas por ser el último Masters del año) y la última en Roland Garros 2021.

La parte positiva del contratiempo que ha sufrido Nadal en Wimbledon es que, a priori, no debería revestir demasiada gravedad. El de Manacor confirmó que en una semana esperaba ya poder entrenar desde el fondo de la pista y que el período de baja en la competición debería oscilar entre tres y cuatro semanas. De haber forzado y seguir en competición en Londres, la rotura de fibras en los músculos abdominales habría sido mucho peor y le podría haber costado varios meses fuera.

A partir de ahora, su objetivo es estar en el Masters 1.000 de Montreal, que comienza el próximo 5 de agosto, y que le servirá como preparación para el US Open, donde acudirá con un espléndido balance de 19-0 en los principales torneos en este 2022, solo manchado por la retirada en Wimbledon cuando estaba ya a solo un partido de la gran final.