Rafa Nadal celebra su victoria. / Toby Melville (Reuters)

Primera ronda

Nadal se sostiene en las ascuas

El español cometió más de 40 errores no forzados en su debut en Wimbledon, pero sobrevivió ante Cerúndolo

ENRIC GARDINER

Advirtió Rafael Nadal que no sería fácil su debut en Wimbledon. Replicó y replicó que son tres años sin jugar en la superficie, que desde 2019 no prueba estas pistas y que la preparación, sin partidos oficiales, no era sencilla. No era un aviso en vano. Su primer partido en Wimbledon fue un infierno. Un incendio en el que hubo 41 errores no forzados, una barbaridad para lo que acostumbra el balear, y en el que escapó contra Francisco Cerúndolo a base de cabeza y fortaleza mental (6-4, 6-3, 3-6 y 6-4).

Nadal ganó, pero también Nadal sufrió. Muchísimo. Sus debuts en este torneo nunca han sido sencillos, especialmente en la época entre 2012 y 2017, cuando llegaron sus derrotas más sonoras aquí, como Lukas Rosol en 2012 o Steve Darcis en 2013. Y ese fue el aroma que cogió el partido cuando Nadal, tras ir dos sets arriba y 'break' a favor en el tercero, comenzó a diluirse. Tuvo una caída al comienzo de ese tercer set, en el tercer punto, que fue un buen susto, pero que pasó sin consecuencias y que parecía quedar como una anécdota.

Sin embargo, el resbalón se amplificó y cambió de aspecto. Fue su tenis el que comenzó un declive paulatino que le engulló y convirtió una tarde plácida y cálida en Londres en una pesadilla perfecta para Cerúndolo. El argentino, a merced de sus nervios, por medirse por primera vez a uno de los grandes, y ante un Nadal gigante, era minúsculo, incapaz de encontrar su tenis durante las casi dos horas que se extendieron durante los dos primeros sets.

Pero a Nadal le entraron las dudas, un 'break' en el tercero desató un torrente de juego por parte del argentino, que se vio con posibilidades ante un Nadal desdibujado y al que los errores atenazaban. La falta de memoria sobre la hierba, como él advirtió estos días, salió a la superficie e igualó un partido que en la mayoría de otras pistas del mundo hubiera terminado por la vía rápida.

Fortaleza mental

Cerúndolo se fue metiendo en la cabeza de Nadal y, con sus golpes ganadores (acumuló 30), logró forzar un cuarto. ¿Tropiezo o descalabro? Apuntó a lo segundo, porque el argentino no se conformó con el parcial, se fue a por el quinto. Se colocó 3-1 y con pelotas de rotura para el 4-1 y saque. Disfrutó de cuatro, Nadal las salvó todas y comenzó la reconquista. El 4-2 que lució el marcador fue un espejismo. Todo el mundo sabía que el set lo tuvo en la mano Cerúndolo en esas cuatro pelotas de 4-1 y que, sin ellas ya, era cuestión de tiempo que se diera la vuelta. 4-2, 4-3, 4-4 y 4-5.

Nadal, en un parcial de quince minutos, volteó el miedo, desoyó a la incertidumbre con su fortaleza mental y se quedó a un juego del triunfo. Le tembló la mano a Cerúndolo, que no pudo escapar de la trampa que le creó no tener la cabeza de uno de los más grandes, seguramente el que más en este aspecto. Su saque fue débil, esperando la guillotina, que llegó al primer punto de partido. Victoria de Nadal, incendio apagado.

Su cuadro se desgaja, con Marin Cilic y Matteo Berrettini fuera por covid y con Sam Querrey eliminado en primera ronda. Su segunda ronda, este jueves, será contra el lituano Ricardas Berankis, al que ya derrotó este año en el ATP 250 de Melbourne.