Final

Nadal: «No sé qué pasará en el futuro, pero voy a seguir intentándolo»

«Es muy difícil describir las sensaciones que tengo; significa mucho ser de nuevo competitivo aquí», dijo el balear tras lograr su decimocuarto Roland Garros.

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Madrid

Otra vez sonó el himno español en la Philippe Chatrier y Rafa Nadal elevó la mirada al cielo de París con la Copa de los Mosqueteros, esa que conquistó por decimocuarta vez en 18 ediciones. Reinaba en el ambiente la expectación sobre si el hombre con más títulos de Grand Slam de la historia del tenis se despediría definitivamente de la capital francesa, pero la ovación de la tarde se la llevó cuando dejó abierta la puerta a su regreso en 2023.

«No sé qué pasará en el futuro, pero voy a seguir intentándolo», aseguró, desatando el entusiasmo de un público que se ha rendido al español a golpe de exhibiciones y un dominio sin parangón en el deporte mundial. «Es muy difícil describir las sensaciones que tengo. Significa mucho ser de nuevo competitivo aquí. Gracias, gracias a todo el mundo», dijo en francés, un guiño al público de Roland Garros. «Es increíble jugar aquí, es muy bonito», aseguró.

«Gracias a todo el mundo que hace posible este evento, el mejor torneo del mundo. La organización, el director, la Federación Francesa y todo el mundo que trabaja aquí. Me hacéis sentir como en casa», incidió en su elogio a un torneo que no se puede entender ya sin su figura.

Siempre caballeroso, tuvo palabras de consuelo y reconocimiento para Casper Ruud, sin opciones en la gran final tras su fenomenal rendimiento en las dos semanas sobre la arcilla de París: «Gracias a todo el mundo. Es un gran placer jugar contigo este partido, estoy muy feliz por ti, tu familia y tu equipo. Te deseo lo mejor en el futuro».

También agradeció Nadal el trabajo y el apoyo de su equipo y su familia, fundamentales para que la decimocuarta victoria en Roland Garros fuera posible. «Nada de esto sería posible sin vosotros, muchas gracias por todo», dijo.

«El peor momento lo pasé tras el partido con Moutet, no podía andar. Por suerte, mi doctor estaba aquí y eso me ha permitido jugar infiltrado. La única manera de poder jugar era dormir el pie. Hacer un bloqueo a distancia de los nervios con inyecciones de anestesia. El pie se queda con cero sensación, ni sensibilidad. El pie no puede ir a peor, pero había el riesgo de hacerme daño en otra parte», desvelaba ya en la rueda de prensa posterior al partido.

«No puedo seguir compitiendo con el pie dormido, hay que encontrar una solución. Me encantaría seguir compitiendo, así que la próxima semana voy a hablar con varios médicos y contemplar diversas opciones», añadió en relación a su estado físico actual y el futuro de su brillante carrera. Todavía es una incógnita si el rey de la tierra batida defenderá el próximo año un trono al que lleva 17 años prácticamente anclado, pero su disposición para que así sea ya ha quedado clara.