Rafa Nadal celebra una acción del partido de dobles de la Laver Cup con Roger Federer / Reuters

Laver Cup

Nadal deja la Laver Cup y se centra en su situación personal

El balear, que espera a su primer hijo, fue a Londres solo para acompañar a su amigo Federer

ENRIC GARDINER Londres

«No podía faltar en este día», aseveró un emocionado Rafael Nadal, al tiempo que dejaba caer que su única razón para viajar a Londres era estar presente en la despedida de Roger Federer y que una vez terminada esta volvería a Manacor, donde su mujer dará a luz a su primer hijo en las próximas semanas.

«No estoy bien. Han sido semanas difíciles, con pocas horas de dormir y un poquito de estrés en general. Situaciones un poco más complicadas de lo habitual en casa. He tenido que lidiar con una presión diferente a la que estás acostumbrado en la vida profesional. Por suerte todo está bien, estamos mucho más tranquilos y en ese sentido he podido venir aquí que para mí era importante», dijo Nadal a los medios desplazados a Londres.

El balear, que participó en el encuentro de dobles que puso fin a la carrera de Federer, subrayó lo importante que era para el suizo que uno de sus mayores rivales estuviera presente a su lado en la Laver Cup.

«Tengo una relación personal bastante estrecha desde hace mucho tiempo. El hecho de estar en el Consejo de Jugadores también hace que tengamos que hablar semanalmente de cosas y yo no me he retirado aún, pero sé que, cuando uno lleva tiempo con lesiones, que no ve el final, es frustrante y en ese sentido para él han sido tiempos difíciles, con recuperaciones que llevan mucho tiempo, mucho esfuerzo mental y al final te das cuenta de que no llegas. Que se haya podido retirar en la pista era muy importante para él y yo no podía faltar en este día», explicó.

Nadal y Federer preparados para devolver una pelota durante su encuentro de dobles. / Reuters

Los piropos fueron respondidos por Federer: «Me hace muy feliz dónde está nuestra relación hoy en día, que pueda llamar a Rafa y hablar de lo que sea. Creo que él se siente del mismo modo. Disfrutamos de la compañía del otro y tenemos muchos recuerdos, pero también nos gusta pasar tiempo juntos. Siento como que, cada vez que pasamos una tarde juntos, nos falta tiempo», reflexionó el suizo.

Calendario en el aire

Las lágrimas de ambos tenistas, rotos en el banquillo, ejemplifican una relación que apenas ha sufrido roces en 18 años de rivalidad y que ha traspasado las barreras del tenis para convertirse en la viva imagen de la amistad entre deportistas.

«Soy una persona bastante sensible. No me preocupa tampoco (haber roto a llorar en la pista). Llorar es bueno a veces. Necesitas soltar estas emociones. Con la marcha de Federer se va una parte de mi vida. Siento que, cuando él se va, una parte de mí también se va», explicó el de Manacor.

«Hemos estado muy conectados especialmente en los últimos diez años. Creo que ha sido desde que tengo hijos. No sé si eso me ha ayudado o me ha cambiado de algún modo o si nuestra rivalidad ha evolucionado», matizó Federer, que se fundió en un abrazo con Nadal al terminar la rueda de prensa conjunta en la que no quiso estar presente Bjorn Borg, para dejar el protagonismo a la dupla «Fedal».

Con la marcha de Nadal a Manacor, queda en el aire su calendario para final de temporada. No tiene torneos programados, más allá de que esté clasificado para las Finales ATP de Turín, el título que falta en su vitrina y que este año se disputarán del 13 al 20 de noviembre.

« A día de hoy lo que quiero es recuperar la normalidad, que el tema personal siga bien, que es la prioridad máxima, y después organizar mi vida de la manera adecuada. Quiero tener tranquilidad en mi vida personal y profesional», dijo Nadal.