Paulino, en un encuentro con el Málaga. / mcf

Paulino niega el piscinazo: «Mi padre me dijo que me tiré, pero a mí me tocan»

El extremo del Málaga, que se dejó caer para que le sacaran la segunda amarilla a Loiodice, se defiende

Kevin Fontecha
KEVIN FONTECHA Las Palmas de Gran Canaria

En medio de la polémica sobre la expulsión y sanción de un encuentro a Enzo Loiodice, Paulino, el otro implicado, dio su versión, dejando claro que, pese hasta que su padre le dijo que se «tiró», él sigue defendiendo que hay contacto y que por eso fue objeto de falta. Lo tiene claro el cántabro, que se considera inocente aun cuando hasta en La Rosaleda muchos aficionados aseveraron que si algo había era un «piscinazo de locos».

«Cuando salí del partido mi padre me dice que me he tirado. A mí sí que me tocan, puede interpretar que no sea amarilla, pero noto en mi pierna derecha aunque esté cayendo. Me vacilaban con que me había tirado, pero yo sostengo que en mi pierna derecha me dan. No me importaría decir que no hay contacto si no lo hay, soy honesto. Pero yo en el campo noté un contacto. No hablé con Loiodice, no pensé en esa acción. Aunque no hubiese contacto, en la primera parte me hacen cinco o seis faltas en veinte minutos y no hay amarillas cuando dos o tres lo eran. El árbitro tiene un trabajo difícil y no me quiero meter», argumentó Paulino en una entrevista concedida a Radio Marca Málaga.

Así pues, entre excusas y explicaciones cogidas por alfleres, pues el propio extremo dice que el contaco es «cuando está cayendo», Enzo Loiodice no podrá competir tampoco en Butarque, pese a que ya el castigo de abadonar La Rosaleda por una falta que jamás cometió era severo. En esas debe aprender a bailar Las Palmas, que no acudirá a Apelación y que asumirá que Enzo será baja el domingo. No hay más.