Fabio Quartararo (Yamaha), vigente campeón del mundo y líder del certamen. / AFP

Vuelta a la casilla de salida

Después de 17 grandes premios disputados la diferencia entre Quartararo y Bagnaia se reduce a dos puntos y Aleix Espargaró se resiste a descolgarse de la lucha por el título

JESÚS GUTIÉRREZ

Tailandia puso fin a un atípico triplete de carreras consecutivas que arrancó en el circuito de MotorLand Aragón a mediados de septiembre e hizo escala en Japón por el camino. Los tres candidatos al título concluyen este periplo con al menos un cero en su casillero y el gran derrotado es el hasta entonces fiable líder, Fabio Quartararo, que solo ha sumado ocho de los 75 puntos que se pusieron en juego. El inexplicable bajón del francés ha abierto de nuevo un campeonato que parecía visto para sentencia hace un mes. Solo dos puntos separan al líder de Pecco Bagnaia, mientras que Aleix Espargaró, a 20 puntos, sigue «estirando el chicle», una analogía convertida en lema de su temporada.

Baja Quartararo y sube Bagnaia, con todo el poderío de una fábrica como Ducati detrás. Cuatro victorias consecutivas del italiano durante el verano le reengancharon a la batalla por el campeonato y, aunque se ha mostrado más irregular en las últimas carreras, la inercia ganadora y una moto muy superior a la de sus rivales le han llevado a estar más cerca que nunca del liderato. Su tercer puesto en Tailandia supo a victoria, por el naufragio de Quartararo en agua (17º) y por el undécimo puesto de Espargaró. Lo que todavía no queda muy claro es si Ducati ha decidido poner todos los huevos en la cesta de Bagnaia o seguir con un criterio cuanto menos titubeante. Y es que en las últimas carreras, Bastianini y Miller han terminado inmediatamente delante de Bagnaia, evitando que sumase 9 puntos más en su casillero y que ahora mismo le hubieran convertido en líder de MotoGP.

Lo que sabemos por boca de los máximos dirigentes italianos es que han pedido a los ocho pilotos que llevan una Ducati que no hagan ninguna estupidez cuando compitan entre ellos y que piensen en la marca. No hay órdenes de equipo pero sí indicaciones, como confirmaba Davide Tardozzi, jefe del equipo oficial Ducati Lenovo Team: «Lo único que les pedimos es que piensen bien lo que hacen en pista y que si hay pilotos Ducati no intenten adelantamientos peligrosos. Pero en este momento no hay órdenes de equipo», aseguraba el manager italiano cansado de un debate que aparece en cada carrera.

En Tailandia vivimos un buen ejemplo de la directriz impuesta por la fábrica italiana. Jack Miller, que acabó la carrera segundo, no cedió la posición a su compañero de equipo de Bagnaia; y sin embargo Johann Zarco, piloto Ducati pero de la estructura satélite del Pramac Racing, se mantuvo las últimas vueltas a rueda del italiano y ni siquiera intentó meterle la moto, pese a que venía en remontada desde atrás rodando un segundo más rápido.

Frente al arsenal de Ducati que cuenta a día de hoy con cuatro pilotos con posibilidades matemáticas de ser campeón (Bagnaia, Bastianini, Miller y Zarco), Quartararo está solo en su lucha. Ninguna otra Yamaha que ha acabado este año por encima de la séptima posición. Aleix Espargaró sí podría tener un aliado en la figura de su compañero Viñales y, por qué no, de la de Marc Márquez, cada día más competitivo y que, en su propia guerra, podría quitarles puntos a sus rivales.

En cualquier caso, al mayor de los Espargaró siempre ve el vaso medio lleno: «He tenido muy mala suerte en Japón y en Tailandia, pero ahora vamos a dos de mis circuitos favoritos, Australia y Malasia, donde siempre he sido muy competitivo. Estoy a solo 20 puntos y más motivado que nunca».

Visto para sentencia

El primer campeón que podría coronarse en dos semanas en Australia es el de la categoría de Moto3. Izan Guevara dio un paso de gigante en Tailandia, con un quinto puesto y beneficiándose de la caída del que hasta ahora era su principal rival, su compañero Sergio García.

A partir de ahora toca vigilar de cerca al italiano Dennis Foggia, al que aventaja en 49 puntos mientras que García está a 56. El piloto balear depende de sí mismo para ser campeón. Aunque hay múltiples combinaciones, la más clara es que si gana en Phillip Island el título será suyo.

Otro campeonato que tiene toda la pinta de decidirse en Valencia es el de Moto2. Después de que en Tailandia se parase la carrera con solo ocho vueltas disputadas, se repartieron la mitad de los puntos, así que a partir de ahora las distancias se miden en decimales. Y es que, entre el líder Augusto Fernández y el japonés Ai Ogura hay 1,5 puntos de diferencia. Como pasa en MotoGP, aquí también se vuelve a la casilla de salida.