Oliveira celebra su triunfo sobre el podio en Tailandia. / AFP

GP de Tailandia

Oliveira triunfa bajo un diluvio en el que naufraga Quartararo

Victoria del piloto portugués bajo el agua y podio de Bagnaia, que unido al cero del francés, comprimen la lucha por el título a falta de tres carreras

JESÚS GUTIÉRREZ

El Mundial aterrizó en Tailandia con unas previsiones de lluvia todos los días. Sin embargo, los entrenamientos del viernes y sábado se disputaron en seco y la mañana del domingo también amaneció soleada. Eso sí, la presencia de unos nubarrones presagiaban lo que vendría a continuación. La primera carrera del día, la de Moto3, sorteó la lluvia. No tuvieron tanta suerte los pilotos de Moto2, ya que una tromba de agua obligó a parar la carrera de la categoría intermedia, cuya consecuencia en la clase reina fue que se retrasó la salida de MotoGP. Se llegó a temer incluso por la cancelación, porque no paraba de llover y cada vez había menos luz en pista. Finalmente y con una hora de retraso, se apagaron los semáforos y comenzó la acción.

Las condiciones eran críticas, con mucha agua sobre el asfalto que provocaba aquaplaning en la recta, y muy poca visibilidad debido a la cortina de agua que levantaban las motos. Lo que se alejaba era el peligro de que volviera a llover, porque el cielo se iba despejando pero la pista no se llegó a secar en ningún momento.

Desde el inicio se vio que las Ducati eran muy competitivas también en asfalto mojado y la cabeza de carrera se pobló de motos italianas. Solo había dos excepciones que rompían la regla: Marc Márquez, que había hecho otra salida marca de la casa, y Miguel Oliveira con la KTM, que ya había ganado otra carrera en condiciones similares en Indonesia a principios de año.

El portugués no tardó en convertirse en la amenaza real para el dominio de Ducati, que se las veía muy felices con un Jack Miller que buscaba la escapada. Quedaba claro que los dos pilotos se iban a jugar la victoria y daba la casualidad que el australiano será quien ocupe el lugar de Oliveira en KTM en 2023. En la parte final de la carrera, el portugués se mostró más fino sobre un asfalto muy delicado y volvió a triunfar de nuevo en agua.

Después en rueda de prensa, Oliveira no sabía explicar por qué se le dan tan bien estas condiciones, pero sí cómo hay que afrontar una carrera así: «Sobre todo es una lucha mental contigo mismo, porque el más mínimo error te lleva al suelo. El hecho de que tuviese a Jack empujando en las últimas vueltas me ha ayudado a no relajarme en ningún momento».

Ducati celebraba que metía dos motos de nuevo en el podio. Uno era Miller y el otro, la gran apuesta de la fábrica por el título de MotoGP, Pecco Bagnaia. Que por cierto, contó con la inestimable colaboración del francés Johann Zarco, también con Ducati pero en la estructura satélite de Pramac, que venía en remontada desde atrás y prefirió no meterle la moto en las últimas vueltas.

Lo que está claro es que su tercer puesto en Tailandia vale oro teniendo en cuenta donde acabaron sus rivales. El naufragio de Fabio Quartararo (decimoséptimo) en estas condiciones aprieta la clasificación más que nunca. Y es que el francés ya solo goza de 2 puntos de ventaja sobre Pecco Bagnaia.

Tampoco fue el mejor domingo para Aleix Espargaró y, sin embargo, está más cerca del título que antes. Ya había avisado que su única oportunidad para recortar puntos en este circuito era que lloviese, porque en seco estaba muy lejos de Quartararo. Su resultado en mojado tampoco fue para tirar cohetes. Salía decimotercero y acabó undécimo, a pesar de que tuvo que cumplir una sanción de vuelta larga en carrera tras un toque con el sudafricano Binder.

El piloto español sigue siendo el tercer elemento en la lucha por el título de MotoGP. Se queda a 20 puntos del líder, con 75 en juego y sin margen de error. Además, en esta pelea por el campeonato todavía mantienen opciones matemáticas tanto Enea Bastianini (a 39 puntos de Quartararo) y Jack Miller (a 40). ¿Mundial de tres o mundial de cinco?

«El mejor fin de semana»

Aunque llegó a soñar con el podio e incluso atacó a Bagnaia en una curva, Márquez daba por bueno el quinto puesto de Tailandia en unas condiciones muy difíciles. A pesar de que significa una posición por detrás del resultado de Japón, el de Cervera no tenía ninguna duda a la hora de considerar este gran premio como el más sólido que ha disputado desde su regreso a la competición.

En Tailandia ha sido rápido en seco y en mojado, y sobre todo no se ha resentido su brazo a pesar de tratarse del tercer fin de semana consecutivo de carreras. «Ahora sí que me vendrá bien una semanita de descanso porque en medio de esta recuperación, haber hecho tres carreras seguidas no es nada fácil». Toca descanso, volver a España y recargar pilas que en dos semanas vuelve a montarse en la Honda en Australia.

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