La Honda de Marc Márquez, durante el GP de Francia. / ep

Análisis

Marc Márquez, objetivos modestos contra la frustración

Tras siete grandes premios el hexacampeón de MotoGP aún no ha podido conseguir un podio y en Francia terminó sexto, a más de quince segundos del ganador

BORJA GONZÁLEZ Le Mans

Tras siete grandes premios, Honda continúa ocupando el último lugar en la clasificación de constructores del Mundial de MotoGP. Cubierto el primer tercio del campeonato ve a la fábrica líder, Ducati, a 89 puntos. Mientras que la todopoderosa casa japonesa ha sumado un único podio en 2022, el de Pol Espargaró en la primera carrera del año disputada en Catar, la italiana cuenta ya con cuatro victorias (las tres del sorprendente Enea Bastianini con la moto 2021 y la de Jerez de Pecco Bagnaia con la 2022) y otros cinco podios.

Finalizado el Gran Premio de España, los equipos dispusieron de una jornada de entrenamiento para analizar su situación y probar soluciones a sus problemas, aunque en el caso de Honda, visto lo visto en Francia, no ha servido de mucho. Al menos de momento. Su punta de lanza, Marc Márquez, dejó este fin de semana una sentencia que se tomó como definitoria, la asunción de que este año no va a poder pelear por la corona. «He visto que no estamos para luchar por el título», reconocía el pasado viernes un piloto que ha decidido marcarse objetivos más modestos para ir sobreviviendo en lo que queda de temporada.

«La motivación es intentar llegar. Si estás lejos está claro que la motivación siempre es marcarse un objetivo realista. Creo que lo expliqué en Jerez, que si tú te marcas el objetivo de ganar o estar en el podio lo único que conseguirás es una frustración, porque no lo puedes conseguir ahora. Ayer me marqué el objetivo de quedar del quinto al séptimo; pues, bueno, se han caído tres y lo he podido conseguir, pero sé que de velocidad no estaba ni quinto ni sexto, estaba más lejos, pero me marco más objetivos para el fin de semana y esa es la manera de trabajar y de salir motivado a pista, empujar hasta unos ciertos riesgos», explicaba Marc Márquez, tras una carrera en la que ganó todo el terreno que pudo en la salida.

El de Cervera es consciente de que ahora mismo en MotoGP está costando mucho adelantar y tras la salida trató de mantenerse en una posición decente, sexto, tras no poder aguantar los ataques de Fabio Quartararo primero y de Johann Zarco después, y beneficiándose de las caídas de otros pilotos (Bagnaia, Álex Rins y Joan Mir). Sexto, tras ser cuarto en Jerez y también sexto tanto en Portugal como en Austin. En la primera carrera del año, porque se perdió la segunda de Indonesia y la tercera de Argentina, cruzó la meta en quinta plaza.

Labor de ingeniería

Solo en la cita estadounidense pudo verse su mejor versión, aunque el propio piloto ya había avisado de que en Europa las cosas se iban a complicar. «Mi problema sigue siendo el mismo que el de pretemporada. Ya dije que tenía unos problemas que cuando había mucho grip el tercer día de test la moto iba bien, pero esas condiciones no te las encuentras nunca en un gran premio, es completamente diferente, y lo que me temía en pretemporada es lo que ha acabado pasando, sobre todo cuando hemos llegado a Europa a circuitos más pequeños», analizaba.

Ahora la temporada de Márquez y las de sus compañeros de marca quedan en manos de los ingenieros, que siguen devanándose los sesos para entender cómo salir de este agujero con poco tiempo de trabajo y otra oportunidad a la vista, el día de entrenamiento posterior al Gran Premio de Cataluña. Antes tendrán que vérselas con esa cita y con el próximo Gran Premio de Italia. «La moto del año pasado era diferente pero con esta moto se está rodando más rápido», razonaba Márquez, respecto a una mayor velocidad pero con menos mejora que la competencia.

«Es ahí donde yo me ciño, es una moto muy nueva en la que en realidad no hemos probado todavía nada, hemos probado balances de la moto pero nada de chasis, uno diferente, y es ahí donde estamos trabajando. Vale más hacerlo con calma para que cuando lo traigan vaya bien», concluía, tratando de mandar un mensaje optimista cara a una temporada a la que aún le quedan catorce fines de semana.