Miguel Oliveira celebra su triunfo en Indonesia. / SONNY TUMBELAKA / AFP

GP de Indonesia

Oliveira gana y Quartararo se reivindica

La caída que dejó en fuera de juego a Marc Márquez, el estado de la pista y la lluvia protagonizaron la carrera de MotoGP de Indonesia

BORJA GONZÁLEZ Mandalika

La mañana en el Gran Premio de Indonesia de MotoGP comenzó abruptamente con un fortísimo accidente sufrido por Marc Márquez, en la cuarta caída del piloto español en el fin de semana (más unas cuantas salvadas). Una muestra del límite al que estaba llevando su Honda, sorprendida por el cambio de neumáticos con respecto a lo probado en el test. El incidente llevó a Márquez a un hospital de la isla de Lombok y terminó haciendo que los médicos del campeonato le declarasen como no apto para la carrera.

La realidad es que tampoco daba la sensación de que lo fuese a tener fácil, a no ser que apareciese la lluvia. Y apareció, y de qué manera, hasta el punto de obligar a un retraso de hora y media en el horario inicialmente previsto para la salida. Ya sin Márquez, claro. La prueba acabó reducida en su número de vueltas después de los problemas surgidos durante la carrera de Moto3, cuando se constató que la pista se estaba levantando en algunas zonas recién reasfaltadas.

Con este panorama dio inicio la primera carrera de MotoGP disputada en Indonesia (la de hace 25 años de la clase reina era cuando todavía estaba la categoría de los 500cc), con lluvia, con el asfalto completamente mojado, con pocas pistas después de unos entrenamientos en condiciones cambiantes y, eso sí, con las gradas repletas con los entusiastas aficionados locales.

Un mal panorama, a priori, para el autor de la pole, Fabio Quartararo, que nunca ha brillado demasiado en mojado, aunque buena parte de los cimientos de su título viniesen por su capacidad de sacar un máximo muy interesante de los días complicados. Y terminó saliendo ese Quartararo. Aunque antes se viese rebasado en el inicio de la carrera por varios pilotos, lo que parecía aventurar una jornada de sufrimiento y frustración por no poder reflejar su teórica superioridad, insinuada el sábado y constatada en el último entrenamiento matinal del domingo.

Pilotos de los habilidosos en mojado, como Jack Miller o Miguel Oliveira, también su compatriota Johann Zarco, en una carrera en la que se intuyó pronto que iba a haber poco protagonismo español, con las Suzuki de Álex Rins y Joan Mir como las mejor posicionadas. «Creo que es el mejor podio de mi vida», confesaba el francés, que tuvo una actuación de menos a más, terminando como el más rápido en pista. «Realmente sabes cuándo tienes un ritmo súper bueno en seco, sabes que tienes el ritmo para ganar. Y llega la lluvia… Los primeros diez minutos fueron muy difíciles, pero luego empecé a poder ir muy rápido y eso me ha ido dando confianza», añadía.

Festín bajo la lluvia

Una sensación que reconocía que hacía tiempo que no había tenido, con tanta agua sobre el asfalto. El segundo puesto es de un valor enorme para el campeón a falta de cotejar si lo de Catar fue un mal susto o si realmente su Yamaha está un paso por detrás de una competencia lo suficientemente grande como para preocuparse por cómo pueda terminar el año. De momento, en una general muy apretada, con los nueve primeros en diez puntos, Quartararo ya ve por detrás a sus teóricos máximos rivales. A siete puntos a Joan Mir (volvió a ser sexto), a 16 al ausente Márquez y a 26 a Pecco Bagnaia, en un día en el que el italiano volvió a naufragar para terminar decimoquinto. Por delante se mantienen los dos primeros en la primera carrera del año, Enea Bastianini, undécimo y que mantiene el liderato, y Brad Binder, que terminó décimo y muy lejos del triunfador del día con la misma moto.

El mejor no fue otro que Oliveira, que se dio un festín bajo la lluvia. Primero el portugués se mantuvo a rueda de Miller, pero en cuanto vio su oportunidad puso tierra de por medio para firmar su cuarto triunfo en la clase reina, el sexto de KTM. «Por suerte he salido bien y he ido siguiendo a Jack», resumía Oliveira. «Y ahí entendido lo que necesitaba. He podido encontrar un hueco y superarle y coger un buen margen. Aunque si hubiese habido siete vueltas más no sé qué habría pasado, porque Fabio venía muy fuerte por detrás», aceptaba, con ese detalle de la reducción de vueltas de la carrera y la sensación del buen hacer del actual campeón del mundo, probablemente el piloto que salió de Mandalika con la moral más alta pensando ya en lo que viene ahora. En principio, dos circuitos territorio Marc Márquez: los americanos Termas de Río Hondo (Argentina) y Circuito de las Américas (Estados Unidos).