Aleix Espargaró, por delante de Joan Mir y Johann Zarco. / Reuters

GP de los Países Bajos

Aleix Espargaró se exhibe en Assen

Brillante cuarto puesto del español en una carrera ganada por Bagnaia, por delante de Bezzecchi y Viñales, en un día marcado por la remontada espectacular del piloto de Granollers

BORJA GONZÁLEZ Assen

La carrera de MotoGP de Assen terminó con muchos protagonistas, seguramente más de lo que suele ser habitual. El ganador fue Francesco Bagnaia, que se colocó primero desde el inicio y que ya no soltó esa posición hasta cruzar la meta, en el que supuso su tercer triunfo en 2022. «Tenía miedo a caerme por las carreras anteriores», confesaba el italiano tras los errores cometidos en Le Mans y en Sachsenring, más el provocado por Takaaki Nakagami en Montmeló.

«Mi principal objetivo era llevar hoy la moto a la meta. Durante la carrera estaba empujando mucho para abrir un hueco entre Aleix (Espargaró) y Fabio (Quartararo), pero cuando se cayeron decidí aflojar el ritmo. Lo malo es que Marco me empezó a recuperar, así que tuve que volver a apretar. Pero llegó la lluvia y Marco volvió a recortarme… así que no pude relajarme en ningún momento», reconocía Bagnaia. Marco es Marco Bezzecchi, novato en la categoría, y que con otra Ducati se graduó en un trazado que se le solía atragantar a la moto italiana, aunque los tópicos del pasado no suelen valer para el actual MotoGP.

Bezzecchi, pupilo de Valentino Rossi, como Bagnaia, no aflojó en ningún momento, lo que le permitió abrir un hueco sobre sus perseguidores, y no permitir el relax del líder de su fábrica. Bagnaia volvió a la senda de la victoria, Bezzecchi descubrió el podio en la clase reina, y Maverick Viñales se estrenó en un cajón con Aprilia. El tercer protagonista repitió la buena salida y la agresividad de Alemania, aunque esta vez con premio, después de desembarazarse de Jorge Martín, que por momentos aspiró a completar un triplete para Ducati, y de batir en un mano a mano a Jack Miller, que cometió un error y le dejó aire para las últimas vueltas.

«Ha sido una carrera difícil, pero he disfrutado mucho. Veníamos de Sachsenring, donde pensamos que podríamos luchar por el podio, y mantuvimos esa inercia y motivación. Sabíamos que podríamos estar delante, pero nunca esperaba recuperar tantas plazas en las primeras vueltas. Solo puedo darle las gracias a Aprilia porque están trabajando fantástico y muy bien para mí», declaraba satisfecho Viñales.

Espargaró, a un ritmo brutal

«Ha sido un error estúpido porque no tenía ningún sentido arriesgar en ese momento de la carrera, pero es un error del que he aprendido. Pecco (Bagnaia) hizo una buena salida y también Aleix y yo intenté mantenerme pegado a ellos, por lo que frené muy tarde y muy duro. Un error mío», aceptaba el líder del Mundial, Fabio Quartararo. El francés quiso responder al sólido arranque de Bagnaia y al contundente de Aleix Espargaró, con el que andaba en plena pelea por el segundo puesto, con un adelantamiento mal medido al español en la quinta vuelta que le llevó al suelo y que sacó de pista a la Aprilia. El incidente crucial de la carrera, para mal y para bien. Porque permitió que Espargaró abriese el tarro de las esencias.

Desde el puesto 15, focalizado en su brutal ritmo, empezó a adelantar a sus rivales como si compitiesen con motos de menor cilindrada, en ese tipo de exhibiciones que parecían solo al alcance de Marc Márquez. Una preciosa locura que le llevó al cuarto puesto final, con momentos electrizantes, como los dos adelantamientos consecutivos en la vuelta 16 a Johann Zarco (tercero de la general) y a Joan Mir para escalar a la octava plaza. Pero, sobre todo, la doble pasada definitiva en la última chicane de la última vuelta a dos pilotos que nunca están de broma, como Brad Binder y Jack Miller.

«Me lo he pasado muy bien, eso sí que es verdad. He adelantado muchísimo y tenía una moto impresionante. Mi moto era hoy de otra liga. Y ha sido una pena, porque viendo el ritmo que he hecho hoy podía ganar, y no tengo muchas victorias como para ir tirándolas», se lamentaba Espargaró, con esa mezcla de rabia y satisfacción, aunque este resultado le devuelve de lleno a la pelea por el título, con Quartararo solo 21 puntos por delante.

«Pensaba: 'La carrera la tienes perdida; hoy es una oportunidad, Fabio falla muy pocas veces'. Hoy ha fallado, y sabía que lo tenía que aprovechar. Cuando estaba octavo o noveno y veía que llovía me decía: 'Para terminar octavo o noveno, y coger cinco puntos, te puedes caer, porque lo tienes que intentar'», desvelaba Espargaró. Un espíritu con el que se exhibió y se reivindicó un piloto que brilló por encima del resto en la catedral de la velocidad.

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