Max Verstappen levanta el trofeo que le acredita como ganador del Gran Premio de Hungría. / AFP (Attila Kisbenedek)

GP de Hungría

Verstappen remonta y se acerca aún más al Mundial

Ferrari entrega en bandeja tres cuartos de título al neerlandés, que se adjudica la victoria tras salir desde el décimo puesto

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

Justificar la paupérrima actuación de Ferrari en la carrera del GP de Hungría no puede ser más díficil. En los 'tifosi' genera cierta vergüenza ver cómo la Scuderia es capaz de inmolarse carrera tras carrera, bien con la estrategia, las paradas en boxes, el ritmo o todo a la vez, como ocurrió este domingo en el trazado magiar. Es difícilmente explicable con datos en la mano que Carlos Sainz y Charles Leclerc, que salían segundo y tercero y habían mostrado un ritmo neto muy superior al de sus rivales, acabasen fuera del podio. Es incluso más entendible que Max Verstappen lograse la victoria saliendo desde el décimo puesto, la mayor remontada de su vida en Fórmula 1, ya que cuenta con un coche que funciona y, sobre todo, unos estrategas que tienen cierta idea de cómo leer las carreras. Algo que en Ferrari, evidentemente, no ocurre.

Y es que la carrera no empezó mal del todo. George Russell, que partía desde la pole, vio cómo Sainz le amagaba el ataque hasta el punto de obligarle a defenderse con uñas y dientes. Con unos nubarrones negros cerniéndose sobre el circuito y una previsión cambiante, en el equipo de las flechas plateadas daban por bueno resistir y que fuera lo que Dios quisiera. No esperaban una ayuda de Ferrari tan pronto como en la primera parada, en la que a Sainz le privaron no solo de luchar con Russell, sino que le sacaron detrás de su propio compañero. Leclerc se convirtió en la apuesta de la Scuderia por la victoria, con Sainz intentando salvar el podio. Era factible hasta que en el equipo italiano se tragaron el anzuelo de Red Bull, como suele pasar.

Verstappen cambió el guion de todos. Consciente de que tenía mejor ritmo puro y que con bajas temperaturas podía hacer funcionar mejor los neumáticos medios, adelantó su parada lo suficiente como para obligar a Russell y a Leclerc a hacer lo propio. Lo lógico era montar otros medios e intentar al final ir a por unos blandos, especialmente tras ver que instantes antes Alpine había montado los duros en los coches de Fernando Alonso y Esteban Ocon y estos sufrían una hemorragia de tiempo insostenible. Se veía en la televisión y en el resto de equipos. Los duros no funcionaban; eran las ruedas a esquivar. Russell montó medios, Leclerc duros y Ferrari perdió la carrera.

Ni un trompo de Verstappen tras pasar al monegasco le salvo los muebles, porque el campeón del mundo supo salvar la situación y pasó no una, sino dos veces, a un desesperado Leclerc. El monegasco vio cómo le montaban cinco vueltas después los blandos que ya habían probado en Sainz. tarde. Y es que si la estrategia con Leclerc fue mala, con el español fue solo ligeramente mejor. A 23 vueltas del final le pusieron los blandos con los que acabó la carrera, haciéndole el juego a Mercedes, que solo tuvo que estirar un poco más de lo previsto la entrada de Hamilton. No más de cinco vueltas, para llegar en mejores condiciones a la última parte de la carrera. De ser grandes favoritos a un más que factible doblete, a quedarse fuera del podio y con el principal rival a 80 puntos de distancia. En Ferrari van a tener unas vacaciones muy complicadas.

Alonso tiene el enemigo en casa

Fernando Alonso acabó octavo, justo por delante de su compañero Ocon pero ni mucho menos gracias a él. De hecho, si por el francés hubiese sido, el español de Alpine ni siquiera habría completado la primera vuelta. «Nunca en mi vida había visto una defensa como la de Esteban. ¡Nunca!», se quejaba Alonso por radio después de que su propio compañero le echase de pista dos veces en las primeras curvas de la carrera. Aunque Ocon devolvió la posición después al ver que no tenía ritmo de carrera equiparable, de nuevo quedó señalado por su manera de entender la labor de dos pilotos dentro de una misma escudería.

Por suerte para Alonso, tuvo buen tino y reflejos para sostener una buena octava plaza que le hace sumar tres puntos más en su casillero de la general y mantener intacta su racha de ocho carreras entre los diez primeros. Ahora podrá descansar estos días mientras acaba de decidirse, porque ha prometido que después del verano tomará una decisión sobre su futuro con Alpine. o con otro equipo.

Sainz abraza el discurso oficial: «No había ritmo»

Carlos Sainz no quiso sacar las uñas contra Ferrari pese a que tenía una oportunidad de oro después del desastroso GP de Hungría que cuajó Ferrari. El español abrazó el discurso oficial y justificó quedarse fuera del cajón en que las prestaciones de este domingo no fueron las esperadas. «Quizá la estrategia era lo de menos. Simplemente no teníamos ritmo con cualquier compuesto de neumático o condición. Está claro que estas temperaturas con respecto al viernes nos han afectado para mal y hemos sufrido con todos los compuestos y el balance del coche», expresó el piloto madrileño. «Nos ha costado mucho toda la carrera porque no había ritmo con ningún compuesto. Parecía que ese medio segundo por vuelta que nos metía hoy Red Bull se lo metíamos nosotros el viernes con mucho calor. Está claro que este frío ha cambiado la situación e incluso Mercedes iba más rápido», argumentó Sainz. El español de Ferrari explicó algo peor lo de las paradas en boxes. Otra vez, fue el perjudicado. «Está claro que los dos pit-stop nos han costado un poco de tiempo en carrera que hay que analizar, pero aparte de eso, no había ritmo», insistió. Está claro que a Sainz no se le puede achacar que no haga vestuario.

En el caso de Fernando Alonso, está en un momento dulce, al menos en lo que se refiere a puntos. El asturiano sumó su octavo gran premio consecutivo entre los diez primeros, aunque a punto estuvo de quedarse tirado en las primeras curvas. El culpable fue su propio compañero, Esteban Ocon, que se defendió de una manera demasiado extrema. «He tenido que levantar en la curva 1, en la 2 y luego en la 5 sobre todo, que iba por fuera de él. Fue bastante agresivo en esa primera vuelta, pero levanté y así no nos tocamos», explicaba el asturiano con el gesto algo torcido, pero sin mayores críticas. Pese a que unos instantes antes había asegurado que «nunca» en su vida había visto semejante defensa. En cuanto a la carrera en sí, Alonso estaba satisfecho. «Otra vez una carrera que salíamos en buena posición y nos ha costado sumar puntos. El octavo está bien, después de mucha lucha. Una parada sabíamos que iba a ser complicada y al límite, y así ha sido. La lluvia del final la verdad es que trajo bastante estrés cuando no lo necesitábamos, pero contento», resumió, antes de elogiar el descanso que tienen por delante hasta el siempre movido GP de Bélgica.