Hamilton celebrando el triunfo en Silverstone / reuters

GP de Gran Bretaña

Hamilton se reengancha al Mundial tras provocar un feo accidente con Verstappen

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Lewis Hamilton acabó con la peor racha sin victorias desde 2017, imponiéndose en un Gran Premio de Gran Bretaña que hizo las delicias de los miles de aficionados que coparon las gradas de Silverstone. No solo disfrutaron por la victoria de su ídolo, sino porque además en la primera vuelta quedó eliminado el gran rival y, por tanto, enemigo a batir en su mente.

La grada que estaba situada en la salida de la curva de Copse tembló desde los cimientos por el brutal accidente que tuvo Max Verstappen, pero también por los gritos y celebraciones de los fans que lo festejaron como si ya hubiera ganado Hamilton. El británico echó de pista al neerlandés después de una intensa salida en la que cada curva fue un Vietnam. Rueda a rueda, limando los límites de la física, Verstappen y Hamilton se jugaron el tipo hasta que finalmente ambos pecaron de optimistas en una de las curvas más complicadas del campeonato.

Hamilton pensaba que Verstappen le iba a dejar espacio y le metió medio coche; Verstappen pensaba que Hamilton no iba a arriesgarse a un abandono. Y se tocaron. Las peores consecuencias fueron para el de Red Bull, que salió despedido e impactó contra el muro de neumáticos con una fuerza de 51 Gs. Visiblemente mareado se bajó del coche y se dirigió al centro médico, donde le examinaron para descartar lesiones serias, pero por precaución fue evacuado después a un hospital donde le sometieron a un TAC que borrase todas las dudas.

El castigo a Hamilton fueron diez segundos, algo que para los responsables de Red Bull fue insuficiente y, a la postre, no le afectó, ya que acabó ganando. El heptacampeón del mundo tuvo que apretar los dientes para evitar que Charles Leclerc acabase con dos años de sequía para Ferrari. El monegasco fue líder en 50 de las 52 vueltas de esta carrera, pero acabó claudicando ante el empuje de un Hamilton que parecía imparable, y así fue, en la recta final de carrera. El británico cocinó la victoria sobre un Leclerc al que la mecánica le abandonó, ya que después de la resalida tuvo varios cortes de potencia que le impidieron escaparse mientras Hamilton intentaba remontar.

La decepción de Leclerc es relativa, si bien sabe a poco después de su actuación, pero para Ferrari queda claro que pudo ser una carrera con más premio. Y es que si Leclerc se quedó sin victoria, para Carlos Sainz el sexto puesto sabe a poco. El madrileño fue uno de los pilotos que más posiciones remontó en carrera, pero un catastrófico problema en 'boxes' le impidió meterse en el 'top 5'. Cuando parecía que iba a poder superar a Daniel Ricciardo con solvencia, una tuerca que no entraba bien le hizo perder el tiempo justo como para no engancharse al tren de arriba. Pese a todo, y visto en amplitud, no se puede calificar el fin de semana de malo para él.

Alonso y la refriega con Vettel

Justo tras Carlos Sainz acabó un Fernando Alonso al que le faltó coche para repetir machada. Aunque el séptimo puesto final le permite mantener la racha en los puntos y es, de hecho, el segundo mejor resultado que ha logrado este año, le sabe a poco. La falta de potencia eléctrica en un circuito tan largo como Silverstone le lastra, aunque tanto él como Esteban Ocon pudieron acabar entre los diez primeros de la prueba.

Alonso, no obstante, tuvo sus momentos de brillo. El asturiano está en un momento dulce y se divierte en las carreras. No teme ponerse rueda a rueda con quien sea, se llame Lando Norris o Sebastian Vettel. Al alemán le acabó provocando un trompo que, a la postre, fue fatal para sus opciones, pero lo más importante para él es que pudo sostener al otro Aston Martin, el de Lance Stroll, que le sirvió de escudo ante un eventual ataque de Sergio Pérez con el único Red Bull en pista.

Más allá del resultado, las sensaciones son positivas por parte del español. Sale más que reivindicado en el extraño fin de semana del GP de Gran Bretaña en el que se estrenó la carrera al esprint. Aunque se hablará más de lo sucedido entre Verstappen y Hamilton, el experimento sólo se puede calificar de éxito. Más aún cuando los fans llenaron las gradas: se estima que por el viejo aeródromo de la Segunda Guerra Mundial de donde salían los aviones de la RAF han pasado 356.000 espectadores.

La próxima carrera, el GP de Hungría, apunta a ser bastante más anodina. si es que Verstappen y Hamilton no vuelven a meterse los codos.